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El cultivo de chía (Salvia hispánica)

El cultivo de chía (Salvia hispánica)

La chía es originaria de México. Es un cultivo precolombino, que ya los aztecas lo conocían: pagaban tributos con la producción de sus semillas y obtenían volúmenes de hasta 15 toneladas. A Paraguay, la semilla de esta planta llegó gracias a la Dra. Celsi Benavides, que pertenece a la ONG Sociedad de Estudios Rurales y Cultura Popular (SER).

El primer cultivo de chía en el país se realizó con una cantidad mínima de 10 g de semilla, prácticamente a partir de referencias sobre la planta, mediante consultas con técnicos extranjeros y otras vía internet. Las semillas cosechadas de esta prueba se distribuyeron entre productores interesados.

Este fue el inicio del cultivo, que se realizó en el departamento de Caaguazú con la organización SER y también en el de San Pedro; además de algunas empresas que se interesaron en el rubro para difundirlo entre los pequeños productores, como rubro alternativo en particular para el invierno, que es cuando existen menos alternativas de producción en las fincas campesinas.

SUELO

Crece bien en suelos franco-arenosos y también en aquellos de moderada fertilidad. Es tolerante a la acidez de los suelos. Por supuesto que crece mejor en aquellos de buena fertilidad. En cuanto al nivel de humedad, la chía es también tolerante a la sequía, no necesitando de muchas lluvias para su crecimiento y posterior desarrollo. Tampoco le afectan las lluvias, pero si en el momento de la floración se produce una intensa, puede afectarla, pues provoca el lavado de las flores, lo que puede causar el aborto de las mismas.

La preparación del suelo se puede hacer en forma convencional con arada y rastreada; o bien con enfoque de labranza mínima para siembra directa, que es lo más recomendable, pues contribuye a la conservación del suelo. Si se aplica la siembra directa, se prepara la cobertura; se abren pequeños surcos y se depositan las semillas en forma superficial, pues las semillas tienen un tamaño de 2 a 3 milímetros. La siembra se hace “a chorrillo”. En un metro lineal deben distribuirse de 20 a 25 semillas; y entre hileras, hay que dejar una distancia de 60 cm. Para una hectárea serían suficientes 2 kg de semillas. Pero como se está en una etapa de conocimiento y experimentación del
rubro, hoy día, se emplean 3 kg de semillas.

ÉPOCA DE SIEMBRA

Si la siembra se adelanta a los meses de diciembre y enero, el crecimiento de las plantas puede llegar a 1,70 m-2,00 m de altura. En cambio, si se siembra en los meses de febrero, marzo o abril, la altura llega a 1,00 m. En base a sus características genéticas, la altura promedio de la planta varía entre 1,00 m a 1,70 m. En Paraguay, la altura media de las plantas oscila entre los 0,70 m a 1,70 m.

Después de la siembra, la planta puede sufrir el ataque de hormigas, insectos que prefieren esta semilla. Cuando emerge, es muy similar a la malva (typycha hû); posee dos cotiledones que también pueden ser consumidos por las hormigas.

Cuando la planta crece, también puede ser atacada por langostas. En cuanto a pulgones, no se han detectado casi ataques de esta plaga. Tampoco se han observado ataques de enfermedades fungosas o virósicas.

Con referencia a cuidados culturales, el cultivo necesita del control de malezas mediante dos o tres carpidas según el estado de enmalezamiento del suelo. Para el control de hormigas e insectos cortadores, se pueden usar algunos productos naturales, como caldo biosulfocálcico, biofertiser, que son insecticidas y fertilizantes. Se trata de un rubro que no requiere de la aplicación de agrodefensivos, dado que no cuenta aún con el ataque de plagas y enfermedades, por lo que se obtiene un producto inocuo.

COSECHA

El corte de plantas se inicia alrededor de los cuatro meses de la siembra, de acuerdo al estado de madurez de las mismas. No conviene excederse mucho de este tiempo, porque si se dejan más tiempo, las semillas maduras se caen al suelo. Como la cosecha es intensiva y en pequeñas superficies, se realiza en forma manual con machete. Conviene hacer el corte de mañana hasta las 9:00 horas, porque con el golpe se caen las semillas, lo cual disminuye el rendimiento del cultivo.

Las semillas se desarrollan en ramilletes, que normalmente siguen floreciendo, pero queda un 20 % del largo del ramillete que se mantiene en estado vegetativo (verdoso). Entonces, lo que está por debajo de ese 20 % está en condiciones de ser cosechado y tiene un color amarillento. El productor que observa este estado de madurez de los ramilletes y con un color amarillento en el 80 % de su extensión puede dar inicio a la cosecha. En cada ramillete hay varias cápsulas, cada una de las cuales contiene de tres a cuatro semillas, lo que equivaldría a un peso de 3 g a 4 g por cápsula. En cuanto al rendimiento del cultivo, en Paraguay se lograron 600 kg/ha; pero en Catamarca, Argentina, por ejemplo, se han obtenido 1600 kg/ha.

En relación con los mercados, Argentina y algunos europeos muestran interés en las semillas de chía. A nivel nacional, hay empresas acopiadoras que lo compran y exportan, sin procesar. Hoy día, se ofrece G. 5000 por cada kilo del producto. En el mercado internacional, se cotiza al equivalente de G. 7000 a G. 10.000 el kilo, o sea, de 1,5 dólares a 2,20 dólares por kilo.

PROPIEDADES Y BENEFICIOS

Una de las propiedades es su alto contenido de aceite omega 3, beneficioso para el cuerpo y que ayuda a disminuir el nivel de colesterol y de triglicéridos en la sangre. La semilla tiene una particularidad: cuando está en contacto con el agua, forma mucílagos, algo similar a la gelatina, y al estar en el organismo, actúa como “escoba”, limpiándolo y dejándolo en buen estado. Además, posee 25 % de proteína de buena calidad; 25 % de contenido en fibras; y 34 % de aceite. Las hojas tiernas de la punta de la planta se pueden consumir como ensalada y ayudan también a reducir el nivel de colesterol y triglicéridos en el organismo.

 

Información de: Ing. Agr. Concepción Centurión- Fuente ABC Color - http://agroparaguaya.wordpress.com

 

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La chía es originaria de México. Es un cultivo precolombino, que ya los aztecas lo conocían: pagaban tributos con la producción de sus semillas y obtenían volúmenes de hasta 15 toneladas. A Paraguay, la semilla de esta planta llegó gracias a la Dra. Celsi Benavides, que pertenece a la ONG Sociedad de Estudios Rurales y …

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