Polinización, un trabajo natural pero no gratuito

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Gerardo Pablo GENNARI

Los insectos polinizadores, abejas principalmente, son responsable del 35% de la producción mundial de alimentos y del 90% de la polinización de la flora silvestre. A la hora de preparar colmenas para brindar los servicios de polinización, los trabajos de manejo de las colmenas se deben iniciar con suficiente anticipación para llegar, en las mejores condiciones, a la hora de la floración.

Albert Einstein, conocedor de la importancia de nuestras abejas para la producción de alimentos, había comentado “si las abejas desaparecieran del planeta, a la humanidad solo le quedarían 4 años de vida”. Pero, hay que aclarar, y reforzar el concepto, que la polinización no es un «servicio ecológico gratuito» de la naturaleza, ya que más del 70% de los cultivos agrícolas dependen de la polinización para aumentar sus rendimientos; y éste servicio aporta millones de dólares a las producciones del mundo.

A la hora de preparar colmenas para brindar los servicios de polinización es muy importante tener presente que deben ser aptas para realizar este trabajo. Para esto se requiere, además de conocer la curva de oferta floral del lugar en donde se trabaje, iniciar con suficiente anticipación todas las acciones de manejo tendientes a llegar en las mejores condiciones a la hora de la floración.

En la tabla n° 1 se muestran las características que debe tener una colmena apta para realizar los servicios de polinización, o lo que sería el equivalente a lo que conocemos como colmena de categoría “I” (uno).

Es importante que las colonias cuenten con una reina de la temporada anterior, de buena genética, asegurando mansedumbre (por las labores que muchas veces se realizan en los cultivos durante los servicios y así minimizar accidentes por picaduras), y que además  asegure niveles elevados de postura y el sostenimiento de una gran población.

Al momento de ingresar al cultivo, una colmena apta debe tener una población de 30 a 40 mil abejas, 2 o 3 cuadros de cría cerrada, 1 o 2 cuadros de cría abierta, adecuadas reservas de polen y miel, y ausencia de enfermedades de las abejas adultas como de la cría (varroa, loques, nosemosis, etc).

Como bien sabemos, el ciclo de cría de las abejas obreras es de 21 días, y al igual que cuando preparamos colmenas para aprovechar un flujo de néctar en la incentivación temprana de las mismas, debemos anticipar las tareas, por lo menos, unos 40 o 45 días previos a la floración para asegurarnos la presencia de un gran número de abejas maduras en condiciones de pecorear.

Recordemos que, según los requerimientos de las colmenas, las obreras están en condiciones de pecorear entre los 22 y 45 días. Otro aspecto muy importante que tenemos que recordar es el hecho de que no es lo mismo colocar en un cultivo 4 núcleos con 10.000 abejas, o una colmena de 40.000 abejas, dado que se va modificando el porcentaje de abejas afectadas a la tarea de pecoreo. En un núcleo, el 20% de la población total será el porcentaje de pecoreadoras, y en una colonia de 40.000 obreras llega al 50%. Esta diferencia se manifestará a la hora de visitar las flores y recolectar alimentos, siendo 1 kilo de miel lo que produciría un núcleo y 16 kg los producidos por la colmena (16 veces más).

A igualdad de abejas, 4 núcleos de 10.000 abejas producen un cuarto de lo que produce una colonia de 40.000 abejas, hecho que se debe a la diferente proporción de abejas que se desempeñan como pecoreadoras, que por otro lado son las responsables del servicio de polinización (ver tabla n° 2).

Cuadro n° 1: Características de una colmena de categoría “I”, apta para realizar los servicios de polinización.
Cuadro n° 2: Regla de Farrar (Reid 1980)

Hay muchas diferencias en lo que respecta al manejo  del servicio de polinización en cada cultivo en particular, como la determinación de los momentos de entrada y salida de las colmenas. También diferencias significativas del número de colmenas que se incorporan por unidad de superficie. Generalmente lo que determina éste número es, entre otros aspectos, la dependencia del cultivo de la polinización por insectos (abejas).  Este parámetro es la medida del nivel de impacto que la polinización realizada por un vector animal tiene sobre la productividad determinada de una especie de planta. Se clasifica por disminución de la producción según Klein et al., 2007 y Bauer &Wing, 2010, como:

  • Esencial (Mayor al 90%)
  • Alta (90- 40%)
  • Moderada (40 – 10%)
  • Baja (menor al 10%)
  • Nula (no hay disminución)

Otros de los aspectos que determinan la cantidad de colmenas a utilizar son: la edad del cultivo, variedad,  y la densidad de siembra. Estos factores tienen  relación directa con el número de flores por hectárea y la necesidad de polinizadores para que realicen el adecuado número de visitas para garantizar un buen servicio.

Es importante recordar, también, que entre los diferentes grupos de insectos polinizadores se establecen sinergias. Muchas veces se rompen estas interacciones positivas por falta de algunos recursos importantes, como los refugios de vegetación natural que aportan hábitats adecuados para los polinizadores silvestres, generalmente abejas solitarias (no sociales), y por otro lado garantizan variabilidad y disponibilidad de recursos forrajeros para sostener a las colonias tanto de abejas silvestres como manejadas.

En los monocultivos extensivos éstos recursos se reducen o se pierden, limitándose la actividad de los polinizadores.  Para mantener los medios de subsistencia para los diferentes grupos de insectos beneficiosos  se requiere prácticas de gestión reparadoras. En algunos casos se mantienen áreas de monte o pastizales naturales y, en otros casos, en las áreas que no se utilizan para los cultivos (bajos o esquinas), se siembran especies útiles para las abejas. Estos pueden ser pasturas, cultivos industriales como la colza, o forestales.

Las principales causas que afectan a los insectos beneficiosos para los cultivos son la fragmentación de los hábitats, el uso o manejo negligente de las sustancias químicas agrícolas o efluentes industriales, los parásitos y las enfermedades, así como la introducción de especies de polinizadores exóticas.

Polinizando cultivos

Como primera observación sobre este tema debemos decir que, a la hora de acordar precios por el servicio de polinización, en algunos casos, está estipulado y hay precios de referencia. En otros casos se logran distintos precios, o acuerdos, por la permanencia de las colmenas en el lugar para aprovechar otras floraciones posteriores.

Es importante que el apicultor tenga una trazabilidad (planillas), anotando todos los costos que le representan el adecuado manejo y preparación previa de las colmenas para brindar el servicio y de este modo tener elementos para futuras negociaciones. Sin datos concretos no podemos negociar, y por otro lado, es necesario organizarse entre las asociaciones y cooperativas de productores para realizar negociaciones conjuntas, y aseguramiento o control de la calidad de las colmenas que se utilicen para polinizar cultivos; de éste modo se le va a ir dando un marco más formal y ordenado a los servicios ecosistémicos de polinización.

Pasando a lo operativo, se debe decir que salvando las particularidades de cada cultivo, donde se actuará con un protocolo específico, vamos a hablar del acuerdo al que hay que llegar entre agricultor y apicultor para lograr un buen servicio, con beneficios para ambos.

A continuación se enumerarán una serie de conceptos generales que resultarán útiles a la hora de celebrar contratos de polinización.

El apicultor, previo ingreso de las colmenas, se presentará en la finca y establecerá con el agricultor:

  • Fecha aproximada de ingreso/s.
  • Horario de ingreso de las colmenas.
  • Persona que firmará la recepción conforme de la cantidad de colmenas asentadas en el establecimiento agrícola.
  • Fecha aproximada del egreso.
  • Horario del egreso de las colmenas.
  • Persona que firmará el egreso conforme de las colmenas.
  • Entrega del Plano o croquis del establecimiento: se marcará sobre el plano la ubicación y cantidad de colmenas en el cultivo. Se recorrerá el predio y se observará la factibilidad de asentamiento en la finca.
  • Cantidad estipulada de ingresos a la finca para el manejo de las colmenas durante el período de polinización.
  • Nómina de ingresantes (apicultores).
  • Forma de comunicación entre las partes  (teléfonos celulares, etc.).

El Agricultor (contratante) se obliga a:

  • Acondicionar los lugares de asentamiento de las colmenas, colocando caballetes o pallets, para garantizar que permanezcan sobre elevadas del suelo durante el tiempo que dure el servicio de polinización.
  • Avisar con al menos con 72 horas de anticipación en caso de necesidad de aplicación de plaguicidas o ante cualquier actividad que se realice en el predio y pueda afectar a las abejas para que el apicultor retire las colmenas .
  • Emitir una constancia escrita (por duplicado) del ingreso conforme, y del egreso conforme de las colmenas (una constancia quedará en manos del agricultor y otra del apicultor). La entrega de las colmenas se realizará contra comprobante de ingreso conforme.
  • Garantizar fuentes de agua apta para las abejas.

Se deben acordar las actividades no permitidas durante el lapso que permanezcan las colmenas en el predio, y que podrían perjudicar a las abejas, tales como:

  • Quema de neumáticos.
  • Riego de cualquier tipo sobre las colmenas.
  • Aplicación de plaguicidas sin previo aviso al apicultor para que retire o proteja las colmenas de los efectos del mismo.
  • Otras…

Se deben acordar las actividades permitidas al apicultor durante el lapso que dura la polinización:

  • Agregado de material: incorporación de cera estampada, cera labrada, alzas etc.
  • Alimentación energética y/o proteica para sostener las colmenas.
  • Reemplazo de colmenas que no cumplan con las condiciones exigidas (no aptas).
  • Realizar tratamientos sanitarios a las colmenas en el caso de requerirlos.
  • Revisiones para evaluar y sostener la calidad de las colmenas mientras dure el servicio.
  • Todas las acciones de manejo que impidan la enjambrazón de la colmena.
  • Ingresar y egresar las colmenas en los horarios donde las abejas no vuelan para minimizar el riesgo de picaduras (horario nocturno o madrugada).

También se establecen las actividades no permitidas al apicultor durante el lapso que dura la polinización:

  • Nucleado, paqueteado, sustracción de reina o toda acción que reduzca la población de la colmena.
  • Una vez instaladas las colmenas, volver a trasladarlas en el predio a corta distancia, a menos que haya sido acordado previamente, y el agricultor se haga cargo de los costos de traslado (para desorientar a las colmenas) o reemplazo de las mismas por otras.

Abejas y agroquímicos

Un tema muy importante es lograr la sensibilización y la toma de conciencia respecto al efecto nocivo de algunas sustancias o el momento de aplicación sobre las abejas.

En todos los casos posibles hay que elegir las sustancias menos nocivas.

Los agroquímicos se clasifican como:

  • Clase A (prácticamente inocuo): cerrar colmena antes de la aplicación y abrir cuando el follaje seca. Opción: a la noche y tener mucha atención con temperaturas elevadas
  • Clase B (moderadamente tóxico): retirarlas, según producto a aplicar 24, 48 o 72 hs o más, a lugar distante que supere los 5 km.
  • Clase C (tóxicos o altamente tóxicos): PROHIBIDO aplicarlos

Los productos de las categorías “A y B” se clasifican como compatibles, y los de la  categoría “C” como incompatibles con las abejas.

Algunas pautas generales para tener en cuenta a la hora de aplicar agroquímicos, partiendo de la premisa que sería lo mejor tratar de evitar su utilización en la medida de lo posible:

  • Elegir los productos más inocuos para las abejas.
  • En floración aplicar productos inocuos o prácticamente inocuos, respetando horarios (fuera de los horarios de pecoreo).
  • Evitar la deriva de productos hacia las colmenas o lotes vecinos (elegir picos con tamaño de gota que minimicen deriva).
  • No contaminar fuentes de agua con el producto.
  • No limpiar el equipo de aplicación del producto cerca de aguas superficiales.
  • Evitar la contaminación por los sistemas de drenaje de aguas de las fincas o de los caminos.
  • Evitar la aplicación de productos tóxicos o muy tóxicos (C) por exposición aguda en época de floración o ante la presencia de floración complementaria o acompañante.
  • Respetar los periodos de carencia o residualidad de los productos.

 

 

 

 

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Autor entrada: REDACCION

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