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Fukushima y su potencial efecto mariposa sobre la producción pesquera mundial

Por: Germán Robaina G.

robainag@gmail.com

 

A 7 años de este suceso……………

Según la FAO, la producción pesquera mundial por captura en 2014 fue de 93,4 millones de toneladas, y más del 87% de esta producción se realiza en aguas marinas, alcanzando 81,5 millones de toneladas, lo que supone un ligero incremento respecto de los últimos dos años en las capturas mundiales.

El 58,39% de estas capturas, equivalente a más de 47.000.000 Tm, provienen de las diferentes actividades pesqueras que se realizan sobre el Océano Pacifico.

TEPCO, la eléctrica japonesa filial de General Electric (GE) encargada del control de la planta de Fukushima afectada por el tsunami ocurrido hace ya 7 años, ha admitido que el uranio y otros materiales radiactivos, como el cesio y el tecnecio, han sido encontrados en pequeñas partículas liberadas de los reactores, lo que podría significar que el impacto ambiental de la lluvia radiactiva puede durar mucho más de lo que se esperaba, según un nuevo estudio de un equipo de investigadores internacionales, incluidos científicos de la Universidad de Manchester.

Las partículas encontradas miden solo cinco micrómetros o menos; lo que significa que los humanos podrían inhalarlas, y fueron encontradas dentro de la zona de exclusión nuclear, en suelos de arrozal y en un centro de acuicultura abandonado, ubicado a varios kilómetros de la planta nuclear.

Se pensaba que solo los radio nucleídos volátiles y gaseosos, como el cesio y el yodo, se liberaban de los reactores dañados, pero ahora se ha demostrado que también se emitieron partículas pequeñas y sólidas, y que algunas de estas partículas contienen radio nucleídos con una vida media de miles de millones de años.

TEPCO también informó que gran parte de este tipo de material radioactivo se ha estado filtrando en el Océano Pacífico durante los últimos años, y que el problema está muy lejos de terminar, estimándose que unas 500 toneladas de agua contaminada se liberan diariamente desde la central, y que el agua contiene trazas de yodo radiactivo, cesio y estroncio89 y 90.

Tan solo el verano pasado 50,000 billones de Becquerel (Unidad de medida de actividad radiactiva del Sistema Internacional) de la radiación se filtró en el Pacífico, y aunque dicen que el tritio representa poco riesgo para la salud humana y se diluye rápidamente en el océano, los indicios encontrados a lo largo y ancho del Océano Pacífico parecen reflejar otra realidad.

El muro de hielo de 1,5 kilómetros construido a un costo de 320 millones de dólares, que se estimaba contendría las aguas contaminadas, ha ayudado a reducir el escape de agua radioactiva, pero no en su totalidad. Algunos expertos estiman que se ha logrado reducir apenas un 50 % el escape de agua contaminada.

Una simulación realizada por la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA), indicaba que 1.412 días después del accidente, las corrientes marinas podrían haber distribuido las masas de agua contaminadas a lo largo de todo el Pacífico, llevando esta contaminación a lo largo de toda la costa Americana, desde Alaska, hasta la Patagonia.

Sin embargo, poco después la misma agencia se apresuró a desmentir esta información para evitar alarma, y aseveraba que las imágenes difundidas solo ilustraban la potencial dispersión de la elevación de las mareas producidas por el tsunami.

Lo cierto es que a pesar de los esfuerzos del gobierno japonés, de la comunidad científica, y los desmentidos de la NOAA, científicos han reportado que muchos de los peces capturados han resultado positivos para cantidades enormes de radiación, lo que ha generado el cierre de muchas pesquerías en la región cercana de la central eléctrica.

Estudios han demostrado que se han detectado alarmantes niveles de radiación en las costas del noroeste de los Estados Unidos y Canadá, en donde los peces comenzaron a sangrar por sus branquias, bocas y globos oculares, y se han detectado aumentos de hasta un 300% en el nivel de radiación.

Según éstos científicos, la cantidad de radiación en el Océano Pacífico aumenta cada año, y se estima que ha diezmado poblaciones de peces nativos, incluyendo el arenque del Pacífico Norte.

Esta «enfermedad» ha sido ignorada por los gobiernos y los principales medios de comunicación, lo que podría tener algo que ver con el hecho de que los gobiernos de Estados Unidos y Canadá han prohibido a sus ciudadanos hablar de Fukushima para que «la gente no se asuste».

Algunos científicos opinan que el Océano Pacífico ya está altamente contaminado y en la actualidad es por lo menos de 5 a 10 veces más radioactivo que cuando el gobierno de los EE.UU dejó caer numerosas bombas nucleares en el Pacífico durante y después de la Segunda Guerra Mundial

Aunque algunos científicos han examinado la fauna marina y afirman que los niveles de radiación no son tan altos como para resultar venenosos para los seres humanos que los consumen, otros afirman que no existe un “nivel seguro” de radiación en los productos alimenticios y que la contaminación radiactiva presente en el agua del Océano Pacifico puede conducir a problemas de salud, por lo que la situación tendría que ser vigilada de cerca para tener la certeza que el nivel de radiación no alcance niveles intolerables.

Como quiera que el desmantelamiento de los reactores descompuestos en la central de Fukushima es un proceso difícil, lento e inseguro, que se calcula podría demorar entre 30 y 40 años, y que de concretarse el vertido al Océano Pacífico miles de bolsas de desechos radiactivos que se encuentran apiladas en un sitio de almacenamiento temporal en la población de Tomioka -población cercana a la planta dañada-al no disponerse de la tecnología requerida para su descontaminación, esta situación pudiera empeorar aún más, y poner en peligro las principales actividades acuícolas del continente, como lo son la camaronicultura ecuatoriana y la salmonicultura chilena, por solo citar las dos más importantes.

De persistir esta tragedia, no conseguirse soluciones a corto plazo, y resultar ciertas las proyecciones que sobre potencial distribución de la contaminación que ha hecho la NOAA, hasta un 58% de la producción pesquera mundial pudiera verse afectada, y tan solo la piscicultura continental (agua dulce) pudiera brindar apoyo y tratar de sustituir el gigantesco volumen de productos pesqueros de extracción o cultivo que potencialmente tendrían que salir del mercado internacional.

Amanecerá y veremos….


Germán Robaina es colaborador destacado de Mundo Agropecuario

 

Este trabajo fue enviado por el autor o autores para Mundo Agropecuario, en caso que se desee reproducir le agradecemos se destaque el nombre del autor o autores y el de Mundo Agropecuario, redireccionando hacia el artículo original.

 

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