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Agricultura solidaria: cría urbana de cabras en Brístol


Las cabras de la asociación Street Goat pastan en terrenos baldíos en el centro de Brístol. El proyecto ayuda a la conservación de las especies y proporciona leche y carne a los habitantes de la ciudad.



Dos cabras se estiran al sol. Se encuentran como en casa entre las ruinas de la antigua defensa antiaérea de la Segunda Guerra Mundial en el nordeste de Brístol, en Reino Unido. Los restos de hormigón están cubiertos de grafitis. Se encuentran justo al lado de una torre de telecomunicaciones, emblema de la ciudad. La llamada Torre BT se encuentra en Purdown Hill, que en los últimos años ha sido más un punto de encuentro social que un destino para hacer una excursión.

Pero desde que se instalaron las cabras, Purdown Hill se ha transformado, según la granjera urbana Mary Dobbing. «Las personas que viven solas vienen aquí porque ahora tienen un motivo para salir de casa y las familias traen a sus hijos a diario para ver a los animales”, cuenta Dobbing. Sin embargo, insiste en que no se trata de un zoológico de mascotas. «A veces la gente se escandaliza cuando explicamos que los animales no son mascotas. Un día serán sacrificados para comer. Tenemos que subrayar que se trata de una granja real”, aclara.

El público aprovecha un día de primavera para visitar a las cabras en Purdown Hill.

Pero Street Goat (traducido como cabras urbanas) no es una granja corriente. Está dirigida por una asociación según los principios de agricultura solidaria. Hay dos lugares de pastoreo, hasta cinco en invierno, y tres pequeñas lecherías en Brístol y sus alrededores. Los miembros, como Mary Dobbing, pagan una cuota anual de 81 euros. También asumen al menos un turno de ordeño a la semana.

Ninguna de las lecherías tiene licencia. Para ello, tendrían que cumplir estrictos requisitos legales, pero como los miembros son propietarios de las cabras, pueden consumir los productos lácteos, que ellos elaboran. La carne, sin embargo, puede venderse, ya que los animales se sacrifican en un matadero local de Langford. Y siempre hay lista de espera cuando lo hacen.

Mary Dobbing se unió a Street Goat tras participar en la permacultura en Brístol. A pesar de su afecto por los animales, no es nada sentimental en cuanto al hecho de que sean animales destinados a la mesa.

Una vida de campo en la ciudad

Todo empezó en 2016 en una pequeña parcela ajardinada junto a Troopers Hill, una reserva natural al este de Brístol. Uno de los dos cobertizos sigue ahí. A veces, las cabras se escapan y pisotean los cultivos vecinos. Pero el estiércol aporta importantes nutrientes, por lo que los propietarios de los huertos no se quejan.

Guru Thiru forma parte del equipo de Street Goat desde hace varios años. Hoy le enseña a la becaria Ellie Kenyon cómo funciona el turno de ordeño de las 7:30 de la mañana. Kenyon prueba con Lily, una cabra blanca Saanen de diez años. El animal es muy tolerante y perdona cuando se le da algún tirón. Bronwyn también tiene que ser ordeñada. Es una cabra Golden Guernsey, una especie rara, que viene de una granja cercana.

Guru Thiru en su turno de ordeño. Para él, Street Goat une lo mejor de la vida rural y la ciudad

Tras ordeñar a las cabras, Kenyon y Thiru embotellan la leche y se la llevan a casa. Kenyon elabora queso. Para ello, calienta la leche y añade limón. Thiru, en cambio, utiliza su leche para hacer labneh, una especie de queso fresco, como el que se come en Oriente Próximo. Thiru junta su leche con la recogida por sus dos compañeros de piso, que también son miembros de Street Goat.

Thiru llegó al Reino Unido con tan solo cinco años desde Sri Lanka, debido a la guerra civil. Siete años después, la familia regresó en verano a su país natal. Su madre y su tía le regalaron una cabra. Se llamaba Lakshmi. Thiru pasó todo el verano con ella y así comenzó su pasión por estos animales.

Ahora trabaja como diseñador de productos visuales y digitales. El trabajo con los animales en Street Goat le resulta enriquecedor. Le apasiona trabajar con los animales de la granja y participa con la asociación en la elaboración de productos. Pero dice que la vida rural como persona de color queer puede ser bastante solitaria. «Intento encontrar un punto medio, un equilibrio entre la vida urbana y la rural. Me gusta estar al aire libre con los animales, pero al mismo tiempo me gusta rodearme de las personas que aprecio. Street Goat me ofrece lo mejor de ambos mundos”, explica. 

Guru Thiru y Ellie Kenyon en la lechería Troopers Hill.

Agricultura comunitaria para consumo propio

Street Goat es una Granja de Agricultura Sostenida por la Comunidad (CSA, por sus siglas en inglés), una forma de agricultura solidaria cada vez más extendida en Reino Unido. La agricultura sostenible, con un uso regenerativo de la tierra, que incluye el pastoreo de cabras, elabora productos para el propio uso de sus miembros. Algunas de las explotaciones son gestionadas por particulares, otras son de propiedad comunitaria. Lo que tienen en común es que surgen de movimientos de base para abordar problemas agrícolas y alimentarios de la región.

Para Patrick Holden, productor lácteo y fundador de Sustainable Food Trust, una organización benéfica dedicada a la alimentación sostenible en Brístol, este tipo de iniciativas son una respuesta muy acertada a la crisis ecológica mundial.

«¿Qué haremos cuando hayamos agotado los recursos del planeta con prácticas agrícolas insostenibles?”, se pregunta Holden. «La gente quiere formar parte de la solución, y eso significa volver a localizar los sistemas alimentarios. Consumir alimentos con una historia conocida, procedentes de granjas cercanas a su lugar de residencia”. 

Preservando la historia y la biodiversidad

En Purdown Hill, las cabras ayudan a preservar el entorno urbano. El hormigón de las históricas baterías de cañones ya estaba empezando a verse devorado por las zarzas, los fresnos y la yedra a lo largo de los años, provocando su degradación.

«Eso es precisamente lo que les gusta comer a las cabras, así que las trajimos aquí con permiso del ayuntamiento y le ahorramos mucho dinero a la ciudad”. explica Dobbing.

Street Goat colabora además con la organización Avon and Gloucestershire Wildlife Trusts (AWT), que se ocupa de las reservas naturales de los alrededores de Brístol. Las cabras también sirven para comer especies invasoras en invierno. Esto permite que la flora y la fauna se recuperen, broten y prosperen de nuevo en primavera, explica Rebecca Lockwood, de AWT.

Una cabra cuida involuntariamente las reliquias de guerra a la sombra de la Torre BT.

«Se trata de fomentar la biodiversidad”, subraya Carol Laslett, que es miembro de Street Goat desde sus inicios en 2016 y supervisa el pastoreo. «Por ejemplo, en el emplazamiento de Brístol Parkway tenemos una pequeña mariposa poco común que solo pone huevos sobre la vulneraria. Las cabras mantienen la maleza baja y permiten que florezca la flor”, explica.

Laslett está «siempre a la búsqueda de terrenos” en los alrededores de Brístol para el pastoreo temporal. Acaba de establecer la nueva lechería de Street Goat en Bridge Farm, una comunidad ecológica ubicada en una granja del siglo XVIII, que ahora se encuentra a la sombra de la concurrida autopista M32.

«Street Goat es un gran ejemplo de cómo pueden trabajar juntos diferentes proyectos comunitarios y de conservación”, afirma Matt Cracknell, director de proyectos de AWT.

Una comunidad en evolución

Algunos miembros se incorporan a Street Goat con años de experiencia agrícola a sus espaldas, otros sin ninguna. El proyecto evoluciona orgánicamente con ellos, ya que los nuevos miembros aportan ideas y habilidades que dan forma y cambian el trabajo colectivo.

Un tentempié urbano para picar.

«Algunos de los socios fundadores procedían de la antigua escena okupa. Su objetivo principal era aprovechar los terrenos baldíos para cultivar alimentos propios y ser independientes de los grandes sistemas comerciales”, explica Laslett. «Pero con el paso del tiempo, lo más importante es lo que el proyecto hace por la comunidad, especialmente desde la pandemia del COVID-19”.

El año pasado, cuando Street Goat hizo un llamado para buscar pastores voluntarios, se presentaron 30 personas interesadas, frente a las seis del año anterior. También ha habido interés en otras ciudades de Reino Unido.

«Hemos recibido mensajes de personas de Stroud, Glasgow y otros lugares que quieren crear proyectos similares”, explica Phoebe Hunter-Mcilveen, que ayuda de forma regular en el ordeño de las cabras y dirige su propio negocio de algodón orgánico. «¡Tiene sentido! Cada vez más gente piensa: si consumo estos productos lácteos, quiero formar parte de la producción y entender de dónde vienen. De eso se trata”, concluye.

(ar/cp)



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