Agricultura Agricultura Urbana Colombia

Agricultura urbana contribuiría a la reactivación económica


En un escenario pospandemia, contar con consumidores más conscientes de lo que comen, construir huertas urbanas y comunales con enfoque agroecológico y formular nuevas ciudadanías alimentarias ayudaría a que el sector agrario se reactive y se impulse.



A esta conclusión llegó el ingeniero agronómico Cristian Camargo, coordinador de Proyectos de Extensión Rural de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), tras más de tres años de investigaciones desde el Laboratorio Invernadero de Propagación y Reproducción Vegetal (Lainprov-UN), conocido como la plantuladora de la Universidad.

Esta iniciativa surgió como un proyecto de investigación de la UNAL Sede Bogotá y ha sido apoyado y avalado por la Facultad de Ciencias Agrarias de la Institución.

“A partir de los problemas que encontramos en este espacio –como algunas plantas enfermas– surgieron ideas para mejorar, pues la pandemia nos muestra que debemos reconstruir, idear, abonar el terreno, sembrar, cuidar y cosechar nuevas ideas”, subraya el ingeniero Camargo.

El grupo se amplió a un semillero de investigación en agrobiodiversidad y biotecnología denominado ReverdeSER, en el que una de sus líneas de investigación es la agricultura urbana.

También trabaja en biofertilización, control biológico, extensión rural y urbana, y en posicionar las prácticas de biotecnología en la zona urbana y periurbana de Bogotá.

Proyectos emprendedores

Algunos de sus proyectos de emprendimiento incluyen la creación de la Red Interuniversitaria de Agricultura Urbana y Periurbana con las universidades Javeriana y Distrital, la construcción de contenedores para el desarrollo óptimo de cada planta, las alianzas interfacultades en la UNAL para masificar las huertas agroecológicas y la ayuda en el montaje de huertos urbanos.

Sobre este punto, el ingeniero Camargo dice que “no solo nos contactan para solicitar el material vegetal, sino también para generar huertas tanto en las casas como comunitarias, en los conjuntos residenciales”.

Agrega que “con el colectivo Bogotá Rural hemos adelantado proyectos con espárragos y alcachofas en Ciudad Bolívar, Usme y Chapinero. Tenemos un proyecto de reconversión productiva con productores de fresa en la vereda Pasquillita (Ciudad Bolívar) y otras iniciativas en Pitalito (Huila) y en Viotá y Fómeque (Cundinamarca)”.

Para el ingeniero Camargo otro punto clave es que la pandemia ha empezado a generar ciudadanía alimentaria, que las personas son más conscientes de la relación de lo que comen y cómo se produce, y del uso de microorganismos e insectos para el control de plagas.

“Hemos hecho pruebas usando el hongo Trichoderma para promover el enraizamiento en espárragos, o la micorriza Glomus, también un tipo de hongo, para un mejor desarrollo en la raíz del apio. El suelo es un elemento vivo por lo que los microorganismos son muy importantes en el proceso”, señala.

Actualmente el grupo ha contactado empresas para hacer pruebas de productos comerciales biológicos de este tipo.

Así nació GrowTech

Para que el trabajo no se quedara solo en la investigación, el grupo creó el emprendimiento GrowTech, que reúne la biotecnología y los procesos sociales alrededor de la agricultura urbana.

Una de sus conclusiones es que aunque la agricultura urbana por sí sola no va a solucionar el problema alimentario, sí promueve un consumo saludable y consciente. Algunos estudios indican que esta puede producir unas 180 millones de toneladas de alimento al año, alrededor del 10 % de la producción de legumbres y vegetales del mundo.

Por último, el coordinador Camargo subraya que estas iniciativas buscan facilitar herramientas, insumos y conocimiento para desarrollar sistemas agroalimentarios sostenibles.

A futuro se espera incorporar herramientas tecnológicas como Big Data e internet de las cosas y cambiar el enfoque de devastar por el de conservar, con enfoque social desde la agroecología, poniendo a la luz el papel de la mujer rural, de lo social, lo cultural y la seguridad territorial.

La lección más importante que el ingeniero Camargo dio durante el ciclo de webinars es que “el conocimiento académico debe estar en las comunidades, no limitado a artículos científicos, sino con la gente”.(Por: fin/AMV/MLA/LOF)


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