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Avances hacia una estrategia nacional de ganadería resiliente y baja en carbono: Uruguay


El equipo del proyecto Ganadería y Clima presentó el jueves en la Expo Prado, sus avances hacia la construcción de una estrategia nacional de ganadería resiliente y baja en carbono para Uruguay, en presencia del Ministro de Ganadería Agricultura y Pesca (MGAP), Carlos María Uriarte, y de su par de Ambiente, Adrian Peña.



El Ministro Uriarte agradeció «el apoyo de la Organización para las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) a este tipo de iniciativas» y dijo que «este es el futuro que el Uruguay debe transitar», ya que el país va a tener que aumentar su producción y sus resultados «porque el mundo lo va a precisar y vamos a poner bajo presión nuestros recursos naturales y lo vamos a tener que hacer de manera sustentable, sostenible y regenerativa, recuperándonos de los daños que provocamos en el pasado».

El titular de Ganadería, Agricultura y Pesca agradeció la presencia de Peña, el Ministro de Ambiente, y enfatizo en la necesidad de trabajar de manera más coordinada y de incluir a la sociedad y a los productores para hacerles saber que «Uruguay está trabajando y transitando un camino que apunta a producir más alimentos cuidando el ambiente».

«En Uruguay se precisa como el aire tener argumentos propios para defender nuestra ganadería climáticamente inteligente» dijo Uriarte, antes de concluir que «éste es un compromiso a sumar esfuerzos en pos de estos objetivos». 

Al tomar la palabra, el Oficial a Cargo de la FAO en Uruguay, Vicente Plata, agregó que el país «viene avanzando muy bien en este ámbito desde diferentes ángulos y desde hace varios años y está siendo mirado desde la región y desde el mundo». 

«Se puede producir alimentos de forma responsable y cuidando el medio ambiente regenerando aquellas áreas que no hemos usado bien» aseguró e insistió en la necesidad de que la sociedad uruguaya sepa que desde diversos ámbitos y sectores se está trabajando «en el sentido correcto». 

Para el subsecretario del MGAP, Ignacio Buffa, Uruguay «tiene la formidable oportunidad de tener un espacio muy grande para agregar valor en casi todas las cadenas productivas, con tres escalones»: el primero por cantidad, el segundo por vender valor agregado ambiental y el tercero por vender su «saber hacer», el cómo se hace la ganadería, gracias a la trazabilidad, por ejemplo. Este proyecto junto a otros abordan el primero y el segundo escalón. 

«En un marco muy restrictivo en cuanto a recursos, esa falta de recursos, la tenemos que sustituir por coordinación», concluyó Buffa, al asegurar que por mandato del Ministro, todas las iniciativas de este tipo están pasando por la Mesa Nacional de Ganadería sobre Campo Natural

El proyecto Ganadería y Clima

Como director del proyecto por parte del MGAP, el Coordinador de la Unidad de Sostenibilidad y Cambio Climático, de la Oficina de Planificación y Política Agropecuaria del MGAP, Walter Oyhantçabal, había explicado minutos antes que el proyecto Ganaderia y Clima apunta a mejorar el manejo del campo natural «que es la base» de la ganadería de cría en el país para aumentar «la productividad, los ingresos de los productores y la conservación ambiental».

Estas prácticas de manejo permiten a su vez avanzar «hacia sistemas más resilientes, mejor adaptados a la variabilidad climática y a los eventos extremos como parte de las respuestas al proceso de cambio climático».

Pero además, la metodología que aplica el proyecto permite «reducir las intensidad de las emisiones de gases de efecto invernadero», disminuyendo la cantidad emitida en relación a los kilos de carne que se producen. «Uruguay no puede reducir sus emisiones reduciendo su rodeo vacuno pero, incrementando la productividad, tiene una oportunidad muy importante, de seguir reduciendo sus emisiones por kilo producido», explicó.

Gracias a los cambios técnicos implementados, Uruguay redujo un 20% la intensidad de emisiones desde que éstas se comenzaron a medir en 1990. «Las carnes son un 20% más limpias en carbono hoy, que en los años 90 y esa tendencia va a continar», aseguró Oyhantçabal.

El proyecto, explicó el funcionario del MGAP, también apunta a «secuestrar carbono» que es otra forma efectiva de contribuir a la mitigación del cambio climático. Explicó que los árboles, que dan sombra y abrigo al ganado secuestran carbono y que también se puede aumentar ese secuestro recuperando suelos degradados por décadas de exceso de pastoreo y otra prácticas, de las que hoy se sabe no son las adecuadas tanto para la productividad, como para el ambiente. 

Oyhantçabal explicó que Uruguay no pudo incorporar una meta específica de secuestro de carbono en suelo en la Contribución Determinada a Nivel Nacional, este proyecto contribuirá a obtener datos que permitan responder preguntas relevantes sobre este tema. 

Además, también explicó que permitirá cuantificar los resultados de los cambios en el manejo y poder «asignar un atributo de valor agregado ambiental» a las exportaciones, que ayude a diferenciar los productos uruguayos en el mercado internacional. 

Por su parte, la coordinadora nacional del proyecto, Soledad Bergós consultora de la FAO, explicó que la Ganadería Climáticamente Inteligente a la que apunta esta iniciativa es una ganadería que aumenta su producción de manera sostenible, reduciendo la vulnerabilidad climática y aumentando la resiliencia, disminuyendo las emisiones netas de gases de efecto invernadero».

Para alcanzarla, el proyecto tiene entre sus metas elaborar una estrategia nacional de ganadería resiliente y baja en carbono. Previo a la instancia de la que participaron las autoridades el jueves 17, se había realizado en la Expo Prado una reunión técnica para alimentar los aportes a esa estrategia, trabajando con técnicos de las más diversas instituciones del sector agropecuario. 

La estrategia 

Bergós explicó que hay factores que favorecen el diseño y la aprobación de una estrategia. Entre ellos citó el consenso en cuanto a los efectos negativos del sobrepastoreo que se traduce en una baja de la productividad y bajos ingresos para los productores, además de una mayor vulnerabilidad al cambio climático y una pérdida de biodiversidad junto a los beneficios económicos, sociales y ambientales (servicios ecosistémicos) que ésta brinda. 

También dijo que en Uruguay hoy se reconoce al campo natural como patrimonio natural y recurso valiosísimo que integra uno de los escasos sistemas de pastizales en clima templado del mundo. Otra ventaja que citó para la concreción de la estrategia es la fortaleza institucional del país, los espacios de coordinación existentes y la existencia de organizaciones de productores fortalecidas.

Pero, además, señaló que «hay una concordancia de los discursos» que se ve en el hecho que se llevan a cabo varios proyectos que apuntan a objetivos y abarcan temas similares. También mencionó los cuestionamientos a nivel internacional que recibe la ganadería «a los cuales como país productor de carne deberíamos responder» y la creciente demanda de productos con valor agregado ambiental, a lo cual se suma un contexto favorable en cuanto a la trazabilidad, el acceso a mercados y los precios. 

La estrategia se va a elaborar en el marco de un proceso participativo e interinstitucional, agregó la consultora de la FAO: «Toda la institucionalidad del sector debería participar, tanto a nivel público, como privado, la academia, institutos de investigación y organizaciones de productores», señaló.

Estimó que esta estrategia debería quedar enmarcada en una estrategia más global para la ganadería a nivel nacional para todo el sector y que para su elaboración el proyecto cuenta con espacios de coordinación como Procarnes o la Mesa de Ganadería sobre Campo Natural. 

Explicó que ya se elaboró un borrador validado por dicha Mesa, que le fue presentado luego de diversas reuniones preparatorias y de un proceso de revisión de antecedentes y que ahora se está comenzando a transitar la etapa participativa de elaboración de la estrategia, en el marco de la cual se organizó la reunión técnica horas antes de la instancia pública. Ese fue el primero de una serie de talleres participativos que van a terminar de elaborar la estrategia para luego presentársela al Gobierno. 

La coordinadora nacional del proyecto dijo que en esa primera instancia participativa del jueves los presentes coincidieron en varios puntos expuestos anteriormente: el contexto favorable, la Mesa de Ganadería como ámbito de coordinación y la necesidad de que participen los productores. Pero además, se consideró que sería oportuno que el proceso tenga liderazgo a pesar de ser participativo, que se debería acordar un marco conceptual y un alcance para la estrategia, que sería importante contar con un sistema de extensión y con otro de monitoreo y evaluación para esa estrategia.

Bergós solicitó compromiso a las instituciones para que la estrategia que se apruebe sea consensuada y que efectivamente permita a Uruguay tener «una ganadería más productiva y menos vulnerable a eventos climáticos extremos, que mejore el nivel de vida de los productores, que son los que construyen día a día el mayor rubro agropecuario del país». 

El MGAP lidera el proyecto y el Ministerio de Ambiente, la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, y el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) participan de este proyecto junto a 63 familias de productoras y productores. La Comisión Nacional de Fomento Rural, Cooperativas Agrarias Federadas y 11 organizaciones de base colaboran con este proyecto de cooperación del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF en inglés) que cuenta con apoyo técnico de la FAO.


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