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Centros piscícolas regionales como estrategia para fomentar, asistir y regular el cultivo de la tilapia en Venezuela


Después de un periodo de oscurantismo, el cultivo de la tilapia vuelve a la palestra como la gran alternativa para la producción piscícola nacional. Sin embargo, algunas sombras se siguen ciñéndose sobre su cultivo.

Actualizar la normativa que la regula, sancionar adecuadamente su violación y fomentar su cultivo de manera integral, ayudará a la producción piscícola que tanto reclama el país en la actualidad.


Germán Robaina G.

robainag@gmail.com

En el área de la acuicultura intensiva en aguas dulces los peces ocupan la atención de los investigadores y productores, destacando la Tilapia como la especie de interés prioritario. 

Es un pez teleósteo, del orden Perciforme perteneciente a la familia Cichlidae originario de África, habita la mayor parte de las regiones tropicales del mundo, donde las condiciones son favorables para su reproducción y crecimiento.

Posee buen sabor y rápido crecimiento, se puede cultivar en estanques, tanques y jaulas, soporta altas densidades, resiste condiciones ambientales adversas, tolera bajas concentraciones de oxígeno, es capaz de utilizar la productividad primaria de los estanques, y puede ser manipulado genéticamente.

La Tilapia posee gran importancia en la producción de proteína de origen animal en las aguas tropicales y subtropicales de todo el mundo, particularmente en los países en desarrollo.  Los atributos que convierten a la Tilapia en uno de los organismos más apropiados para la piscicultura intensiva, son su rápido crecimiento, resistencia a enfermedades, elevada productividad, tolerancia a bajas concentraciones de oxígeno y a diferentes salinidades, así como la habilidad de nutrirse a partir de una amplia gama de alimentos naturales y artificiales.  Además, la calidad de la carne es excelente, puesto que su textura es firme, de color blanco y no posee huesos intermusculares, lo cual hace que constituya un pescado altamente apetecible para el consumidor.

La Tilapia ha sido considerada desde hace varias décadas como la especie dulceacuícola con mayor potencial de producción capaz de contribuir a resolver la demanda insatisfecha de productos pesqueros que existe en la mayoría de los países de la región y por ello es que se han efectuada innumerables intentos por desarrollar la tecnología de su cultivo bajo diversas modalidades.

Los conocimientos científicos que sobre la Tilapia se poseen (taxonomía, genética, fisiología, nutrición, patología, etc.) son ampliamente conocidos, habiendo sido de hecho aplicados para desarrollar las diversas tecnologías para su cultivo en términos de la manipulación de su reproducción para la obtención de híbridos y organismos monosexo, de su alimentación para satisfacer sus requerimientos nutricionales, de la prevención y control de enfermedades, etc., logrando en la mayoría de los casos la obtención de productos aptos para el consumo humano en diversas modalidades (tallas, colores, formas) y presentaciones (vivo, entero, eviscerado, fileteado).

El sector de la tilapia en América Latina continúa aumentando su competitividad, principalmente en el sector de productos frescos e inocuos orientados hacia los grandes mercados de EUA y la Unión Europea.

Existen cultivos de este grupo de peces en Perú, Guyana, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Guatemala, Paraguay, El Salvador, Puerto Rico, Panamá, Jamaica, Cuba, México, Costa Rica, Colombia, Brasil y Honduras. 

Las tilapias pertenecientes a los génerosOreochromis y Sarotherodon,constituyen las especies de peces de mayor potencial para cultivo artificial que posee el país.

Nuestros cálculos indican que Venezuela posee un potencial piscícola que supera con creces las 500.000 Tm/año, y bajo los actuales niveles de conocimientos y tecnología, más del 70 a 80 % pudieran provenir de estas especies, gracias a su prolificidad, que le permite la obtención de semillas (alevines) a lo largo de todo el año, entre muchas otras ventajas.

Sin embargo, su cultivo, más que desarrollarse y potenciarse en los últimos años, ha venido dando muestras de decaer, gracias a un conjunto de acciones implementadas por los órganos rectores de la actividad, y los productores, que jugaron en su contra.

Prevaleciendo la idea que es una especie exótica, voraz, agresiva, prolífica y demoniaca, numerosos “expertos” se aventuraron a promover los más descabellados argumentos para paralizar el desarrollo de su cultivo.

Se recuerda que durante una Mesa de Alto Nivel designada para evaluar la conveniencia o no de legalizar su cultivo a finales de los años 80, numerosos detractores ambientalistas se pronunciaron por su prohibición, aduciendo el elevado riesgo a los ecosistemas.

Ante un juego “trancao”, como decimos en dominó, el MAC propuso el exterminio de todos aquellos ejemplares que venían siendo sometidos a cultivo para el momento, y la sanción y multa a las granjas que las cultivaban ilícitamente.

Se destrancó el juego….

Resulto ser, que los mismos promotores de prohibir su cultivo, muchos altos funcionarios gubernamentales en al área ambiental y reconocidos investigadores universitarios del centro occidente que llegaron a publicar importantes páginas en la prensa nacional contra de las gestiones que adelantada la Dirección General Sectorial de Pesca y Acuicultura del extinto MAC, eran dueños, explotaban o eran asesores de las mayores de aquellas granjas.

Por otro lado, no todo era color de rosas. También existía un muy numeroso grupo de Piscicultores, desde albañiles y panaderos hasta abogados y militares, que hacían caso omiso a las recomendaciones técnicas que a nivel mundial se han publicado para el adecuado aprovechamiento de estas especies.

Aquello mezcla explosiva, de una oposición injustificada y una explotación técnicamente inadecuada, se hacía explosiva.

Se publicó una Resolución conjunta MAC – MARNR para regular el cultivo.

Sin embargo numerosos detractores dentro de los órganos rectores de pesca y ambiente del país, así como numerosos productores y asesores, seguramente por desconocimiento y/o ineptitud, prefirieron seguir jugando al fracaso. Prefirieron obstaculizar el cultivo de la especie pasando por encima a la resolución vigente, y prefirieron seguir desconociendo las recomendaciones técnicas internacionales. Jugaron al fracaso.

En un intento de tratar de solventar esta situación, durante muchos años laboramos en formular una estrategia que solventara las dos visiones erróneas.

Fomentar el cultivo de la especie, y regularlo adecuadamente.

Hoy por hoy, prácticamente 10 años después de la publicación de la primera Resolución, el cultivo de la tilapia requiere actualizar la normativa que la regula, ante evidentes nuevos intentos de volver a fomentar su cultivo.

Desarrollamos un esquema de producción que denominamos Piscicultura Intermedia, en donde incluimos diseños, normativas, recomendaciones técnicas, manuales de capacitación, diseño de instalaciones, análisis económicos y financieros de su cultivo.

Pero parece que a los venezolanos no nos gusta guiarnos por las normas. Cada uno de nosotros lo quiere hacer a su manera.

Hoy por hoy se siguen ofertando alevines de la más baja calidad y sin reversar en las redes sociales. Empresas dedicadas a la venta de insumos y asesoría venden alevines sin reversar, biólogos sin conocimiento alguno cultivan estas especies en cauces naturales contraviniendo la norma, por sólo citar algunas de las múltiples violaciones.

En atención a todo ello, proponemos lo que hemos denominado los Centros Piscícolas Regionales, instancias de coordinación, asesoría, seguimiento, producción de alevines de adecuada genética, seguimiento sanitario, recepción de biomasa para el productor interesado en ello, procesamiento y distribución.

Una instancia que, bajo un adecuado esquema de asociatividad entre los productores de una determinada región, el Ministerio de Pesca y Acuicultura y la Corporación de Desarrollo correspondiente, se fomente, asista y regule el cultivo de esta especie adecuadamente.

Un CPR con 12, 24,36 o 72 Granjas Piscícolas Asociadas y adecuadamente diseñado y administrado, posee el potencial para superar la biomasa que actualmente produce todo el país en piscicultura, y su puesta en marcha y financiación, sería aportado por dos sectores fundamentales de la economía productiva nacional: el sector público y el sector privado, en un esquema de trabajo de ganar – ganar.

En PDVSA Agrícola este esquema de trabajo fue rechazado, por no contemplar sus políticas la posibilidad de dar participación al sector privado.

Pero resulta, y así ha quedado demostrado, que, sin él, no hay nada.


Germán Robaina G. es colaborador destacado de Mundo Agropecuario

Este trabajo fue enviado por el autor o autores para Mundo Agropecuario, en caso que se desee reproducir le agradecemos se destaque el nombre del autor o autores y el de Mundo Agropecuario, redireccionando hacia el artículo original.

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