Articulistas Ganadería México Producción láctea

Clinica tradicional en el hato lechero

Foto Referencial

Ing. Roberto Sierra B.


Puede ser, y lo dejamos a consideración de nuestros amables lectores, que el titulo de la presente colaboración nos quede corto en cuanto el tema se antoja obligadamente , amplio y explícito; sin duda que estamos considerando el espacio en el cual se manifieste la comprensión de parte de nuestros amigos ganaderos lecheros. Son muchos los factores involucrados en la producción de leche ; son muchos también los altibajos en la economía del productor primario, por ello, hemos de exponer sólo una mínima parte de la importancia de esta industria, y el tema directo lo damos a continuación y , trata nada más que nada menos , del manejo del parto en ganado Holstein. Para muchos de los productores ésta raza representa la excelencia en los rendimientos de ordeña, y sin embargo, de ello estamos seguros, de las preferencias por otras razas en el ámbito muy nuestro así sea éste chico, mediano o grande.

Queremos hacer referencia a la importancia que tiene el clima cuando se selecciona alguna de las varias razas lecheras que se ven en muchas partes del territorio mexicano. En esta ocasión vamos a alejarnos de la parte zootécnica que toca la nutrición; y así nos vamos directos a la exposición en el titulo, misma que fue preparada por el Doctor Maarten Drost de la Universidad de Florida.

Se dice pues, que tradicionalmente, el manejo del parto se ha hecho de una manera pasiva. Los problemas al parto son comunes a esta raza –Holstein- lechera, en especial en vaquillas de primer parto. La causa más frecuente de dificultad al parto es simplemente una desproporción entre el tamaño de la cría y el de la madre. Una cría que es demasiado grande para pasar por el canal del parto o un canal de parto que es demasiado estrecho para el tamaño de la cría.

En virtualmente, todas las granjas lecheras grandes que tienen ganado Holstein, la asistencia al parto la da el encargado del hato y los empleados de la granja. Desafortunadamente la experiencia que tienen estos empleados es variable y en ocasiones muy limitada. Ésta primera línea de defensa es importante porque la intervención oportuna no sólo evita pérdidas de becerras, sino que también preserva la fertilidad subsiguiente. Sin embargo, muy frecuentemente la primera reacción cuando una vaca esta en trabajo de parto es enganchar inmediatamente a la cría y empezar a jalar, con frecuencia con el auxilio de cadenas o un extractor de becerros (y a veces hasta con un tractor o camioneta). Por otro lado y desafortunadamente, el proceso no es tan sencillo, se requiere de experiencia, de un diagnostico sobre la situación obstétrica imperante y de una limpieza absoluta de las ropas , manos y brazos de la persona que va a hacer la intervención. Además hay que seguir un procedimiento específico para determinar si se puede jalar a la cría con fuerza razonable o si el parto requerirá medidas drásticas como son el uso de un extractor de becerros, fitotomía u operación cesaría.

Otro problema es que la distocia (la dificultad al parto) raras veces ocurre en un momento predecible o conveniente, cuando hay personas suficientes y con experiencia para ayudar. La realidad es que tanto precipitarse demasiado para intervenir que igualmente como tardarse demasiado para hacerlo causan problemas a la cría , a la madre, o a ambas.

La solución en una granja lechera grande es desarrollar un programa de manejo de partos. Esto requiere instalaciones específicas para ese uso y personal entrenado. Estas personas deben saber lo que tienen que cuidar y cómo evaluar qué nivel de asistencia se requiere.

PARIDEROS

Lo ideal es que las vacas paran o hagan el parto en un área con pasto que este limpia, libre de charcos y que tenga una sombra. La pradera también debe estar lo suficientemente cerca de donde este el personal de la granja para que pueda haber supervisión estrecha. También debe haber en este sitio la manera de poder llevar a la vaca a una trampa o un echadero en donde se le pueda examinar y asistir. Esta área de trabajo debe estar protegida de la intemperie y tener agua corriente, así como un gabinete con instrumentos, medicamentos y varias clases de equipo. Otra alternativa es contar con un corral de maternidad en donde haya parideros individuales con material de cama, pero los parideros deben ser limpiados meticulosamente después de cada uso. La sujeción es muy importante, pero no debe consistir simplemente de una manga de manejo porque casi todas las vacas se echan en el momento del parto. Puede ser excelente una trampa para sujetar por la cabeza, que se pueda desarmar con la vaca entrampada o con paneles laterales deslizables. Debe haber espacio para que la vaca se pueda echar y así mismo espacio para que el asistente trabaje detrás de la vaca.

Una manga normal debe ser usada sólo para separar a un animal, ponerle una jáquima que se deja con una cuerda larga y floja al frente de la manga. Después de eso, se deja salir a la vaca por la puerta de delante de la manga dejándola amarrada. Este dispositivo requiere tener mucho espacio de trabajo a la salida de la manga.

SIGNOS DE PARTO

El desarrollo progresivo de la ubre es uno de los primeros signos de que el parto es inminente (entre nosotros se dice que la vaca esta muy ubrada). En vaquillas puede ocurrir un agrandamiento precoz de la ubre en el cuarto mes de gestación. En vacas, el agrandamiento de la ubre puede no ser aparente o no apreciarse pues, sino hasta dos o tres semanas antes del parto. Justo antes del inicio del parto la secreción de la ubre cambia de pegajosa cerosa a calostro, una secreción densa amarillo opaca. Es común ver edema de la ubre en vaquillas que están a punto de parir. El edema no es más que fluido acumulado en la parte anterior de los tejidos de la ubre, alrededor del ombligo y en la inserción posterior de la ubre. Finalmente, los pezones se vuelven turgentes y pierden sus arrugas. Los labios de la vulva se agrandan y se vuelven más suaves (edetematosos) perdiendo también sus arrugas.

Al mismo tiempo, los ligamentos que conectan los distintos huesos de la pelvis (en especial los ligamentos sacroíliacos, que se conocen comúnmente como “puentes”) empiezan a relajarse dándole a la vaca un aspecto desgarbado cuando camina. A medida que se relajan los ligamentos de la pelvis, la base de la cola parece estar ligeramente levantada. El inicio del relajamiento progresivo de los ligamentos coincide con el inicio del ablandamiento y dilatación del cuello de la matriz. La relajación completa del borde posterior de los ligamentos pélvicos, los puentes mencionados anteriormente, generalmente se ve seguida del parto en las siguientes doce horas.

Los signos de inquietud e incomodidad usualmente no aparecen hasta que el cuello esta dilatado lo suficiente para permitir el paso de una mano introducida por vía intravaginal. En este momento es aparente un ligero arqueamiento del lomo, pero las contracciones definidas (encogiendo el abdomen) no empiezan hasta que se rompa la “primera bolsa de agua” (el saco carioalantoideo) cerca de la vulva. La presión hidrostática de los fluidos fetales contenidos dentro de las membranas intactas ayudan a la dilatación completa del cuello. El restiramiento de la vagina causa contracciones reflejas de los músculos abdominales y durante una de esas contracciones se rompe el saco carialantoideo. Después a la ruptura de esta membrana hay un debilitamiento o cesación transitoria de estas contracciones, que se resume con la ruptura de la “segunda bolsa de agua “ ( el saco amniótico) cerca de la vulva. El fluido denso, mucoso, resbaloso contenido es ésta bolsa brinda lubricación para que prosiga el parto una vez que ha ocurrido la ruptura. El intervalo promedio entre la ruptura de la primera y la segunda bolsas de agua es de alrededor de una hora.

Una vez que se roto el saco amniótico, empiezan las contracciones regulares intermitentes después de un breve período de descanso. A medida que progresa el trabajo de parto, hay un incremento gradual en la frecuencia y duración en de las contracciones abdominales y se vuelven casi continuas durante los últimos minutos antes del parto. La presencia de las patas también contribuye a las contracciones reflejas durante esta fase del trabajo de parto. El mayor retraso en la expulsión de la cría ocurre cuando la cabeza llega a la vulva. Es ésta fase hay poco progreso hacia fuera en cada serie de contracciones y la cría frecuentemente se desliza hacia atrás, al interior de la vagina entre series de contracciones. Este fenómeno es más obvio en vaquillas, en donde el restiramiento de la vulva toma más tiempo. Una vez que ha pasado la cabeza de la cría a través de la vulva, el resto del cuerpo le sigue rápidamente.

En clima caluroso y húmedo, las vacas se agotan fácilmente y frecuentemente se dan por vencidas. Estas vacas y vaquillas requieren intervención precoz mientras el canal del parto esta aún dilatado totalmente.

Esta columna viajera ha presenciado con alguna frecuencia y en los distintos rumbos  donde hay inversión ganadera de tipo lechero, los rústicos trabajos en el manejo de partos en ganados Holstein ; y es por ello la expresión del deseo de la capacitación no nada más teórica, sino en la más importante que es la de campo. Nos preguntaremos cual es el costo en pesos de un manejo ineficiente.      

El autor es productor asesor-consultor


Estimados lectores y seguidores de nuestros articulistas. Con motivos de la pérdida del material histórico de nuestra página por la intrusión ilegal que sufrió Mundo Agropecuario meses atrás estamos republicando los artículos antiguos y con perfecta vigencia, y recuperar así el importante material informativo, científico, técnico y de opinión. La Redacción, Octubre 2021.

Roberto Sierra B.  es colaborador destacado de Mundo Agropecuario

Este trabajo fue enviado por el autor o autores para Mundo Agropecuario, en caso que se desee reproducir le agradecemos se destaque el nombre del autor o autores y el de Mundo Agropecuario, redireccionando hacia el artículo original.



WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com