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Conceptos específicos en los cultivos


ING. ROBERTO SIERRA B.


Como bien se sabe, tierra agua y clima son los tres factores indispensables para el cultivo vegetal. La producción a cielo abierto tiene en su uso de suelo el surco, la melga o cuartel y, en árboles frutales los cajetes.

Como el título de la presente colaboración lo indica estamos exponiendo los conceptos que cada productor puede tener en particular.

Apoyados en nuestra experiencia de ejercicio personal hemos de exponer que los diseños de siembra de “tabla” “melga” o “cuartel” se utilizan generalmente en trigo, cebada, avena, centeno, Triticale y alfalfa. Los agricultores que nos precedieron tuvieron a bien decidir el diseño para la  mayoría de las semillas pequeñitas.

EL SUELO COMO FACTOR EN EL MEDIO AMBIENTE FISICO DE LA PLANTA

Para el establecimiento del organismo en cultivo que se espera de óptimo desarrollo, es indispensable que se disponga de una estructura y de una textura de suelo de porcentajes correspondientes a la  arena, el limo y la arcilla; dicha textura permite el desarrollo dinámico de los microorganismo en su función iónica catiónica; también, se facilita el movimiento del suelo en cajetes, las escardas en el surco y la escarificación en las melgas. Es considerado de vital importancia oxigenar el suelo agrícola.

Además, el proceso metabólico de las raíces también es sensible a los rangos de temperatura del suelo agrícola. Entendamos como metabolismo la suma de todos los movimientos de interacción dentro de la planta. El consumo de agua por la planta es considerado dentro de ciertas restricciones, este consumo de agua es necesario; la asimilación de bióxido de carbono requiere que los estomas o poros en la hoja estén abiertos, que también permiten la inevitable pérdida del agua a la atmósfera. En este sentido debemos tener presente un conocimiento cuasi preciso de las necesidades hídricas del cultivo; habida cuenta, que se supone hemos de elegir un sistema de riego de avanzada tecnología y economía establecida, pues es sabido que los obsoletos métodos de riego por el pie o riego rodado son a toda costa ineficaces y, por ello mismo se consume mas cantidad de agua de la necesaria. Por otro lado los estomas en las hojas se abren totalmente durante las horas de plena luz.

También el abastecimiento de oxígeno y la remoción simultánea de bióxido de carbono de las raíces, se debe mantener, en el suelo a un ritmo satisfactorio. Esto nos indica que la planta absorbe el bióxido de carbono y respire oxígeno, acorde a la masa foliar, o, biomasa como se acostumbra expresarlo ahora. Así, el metabolismo de la raíz y el abastecimiento de oxígeno en el suelo pueden interferir indirectamente en la absorción de agua y nutrientes. Esto debemos tenerlo como un factor decisivo cuando se utilizan los fertilizantes aplicados en el agua de riego (fertirrigación pues).

El abastecimiento satisfactorio de agua y oxígeno a la planta implica una relación compleja entre estado físico del suelo y crecimiento de la planta. Además, el abastecimiento de agua y oxígeno por el suelo, y las necesidades propias de las plantas son muy variables y ambos dependen, primero, del abastecimiento externo del agua y de ciertas características físicas del suelo y, segundo, de la etapa del crecimiento de la planta y de sus condiciones climáticas. Hemos de tener asimismo muy presente que los fertilizantes “trabajan” plenamente a mayor intensidad de luz, o sea, a mayor luminosidad. El suelo modifica el abastecimiento externo del agua: lluvia, riego, condensación, etc., mediante su capacidad para amortiguar cambios, determinado por las características de retención y transporte del agua en el suelo. Es por ello que se debe prestar atención a la textura de suelo, así como a su estructura que inicia con partículas groseras y termina con arcillas. Especial atención se debe dar al mantenimiento de la textura –insistimos- la que influye decididamente en la retención de la humedad, siendo para ello también indispensable la cantidad de materia orgánica en la textura.

FACTORES EXTERNOS

Estos también influyen sobre la forma geométrica de las partículas o estructura del suelo. Ya que la forma geométrica de los componentes mecánicos determina las propiedades físicas del suelo, cualquier intento para modificar dichas propiedades implica cambiar esta forma. En la práctica, esto lo hacemos por medio de las operaciones de labranza. No olvidemos que durante una práctica de labranza se tiene más riesgo de destruir que de mejorar la estructura del suelo. Un conocimiento  real debemos tener de la función que cumple cada implemento de labranza; tanto los subsueladores, como los ganchos, arados de reja y de disco, deben ser utilizados de acuerdo a las condiciones actuales o presentes de nuestra tierra de cultivo.

Así, cuando un suelo con estructura débil (arena dominante) se labra o se trabaja con un contenido alto de humedad, el agua almacenada en el agregado puede quedar libre, esto provoca una disminución de la succión del agua del suelo, como consecuencia del medio ambiente físico. El paralelismo de funciones de la física y de la química del suelo debemos interpretarlo en su correlación práctica; pues tal parece que la química de suelos le lleva una delantera a la física de los mismos. La química de suelos ha continuado su manifestación en la fertilidad y en la nutrición de las plantas, lo que ha proporcionado que tengamos mayor conocimiento sobre la reacción de la planta respecto del medio ambiente químico del suelo. Al mismo tiempo, la existencia de fertilizantes sugiere, comparativamente, una posibilidad simple de corrección de los estados químicos del suelo.

NOS EXPLICAMOS

Los suelos agrícolas mantienen una reserva de materiales fertilizantes; estos aparecen como elementos de estructura del mismo suelo, y por otro lado como reservas no disponibles del todo para la nutrición de un cultivo en cuestión. Son muchos factores de interacción que presenta la fisiología del metabolismo de la planta, las relaciones de intercambio tienen su base en los valores de cada uno de los elementos de nutrición; estos valores son moleculares, atómicos y de peso específico, por ello los programas de fertilización deben tener su base en las condiciones ambientales del momento, que se presentan tanto en la atmósfera aérea como en la del suelo. El comportamiento de crecimiento del cultivo tiene además los períodos de descanso o dormancia (latencia); es por ello, que las siembras se hacen dentro de un período ecológico determinado.

RELACION SUELO-PLANTA-AGUA

Suponiendo que los aspectos técnicos de riego y drenaje estuvieran altamente desarrollados, todavía tendríamos que considerar las condiciones del suelo en el momento que la planta llega a un punto incipiente de marchitamiento que puede deberse al exceso o deficiencia de agua oxígeno o calor. ¿Qué le pasa a la planta?, sería la primer pregunta que pasa por nuestra mente, si esta observación la hacemos entre las once de la mañana a la una de la tarde, periodo en el cual las ondas de luz sobre todo el espectro amarillo influye sobre el pigmento verde o clorofílico de la planta, y, que sin embargo puede tener su origen en una deficiencia momentánea de potasio.

Lo mismo puede suceder en las prácticas de labranza. Parece difícil predecir cuales son los cambios que tendrían lugar a disminuir las fuerzas de unión de las partículas del suelo (cuando aparecen grietas, por ejemplo). Por lo tanto, cuando se aplica energía mecánica al suelo se  ocasionará la destrucción de los agregados y, en consecuencia, el amasamiento del suelo. Obviamente, esto tiene un efecto contrario en la forma geométrica del suelo.

INTERACCION ENTRE LA PLANTA Y EL MEDIO AMBIENTE

La asimilación o fotosíntesis de carbohidratos se puede considerar como la interacción fundamental del medio ambiente con la planta. Otros varios procesos, necesarios para el crecimiento de la planta requieren energía, que se obtiene de la respiración, que consiste en la oxidación de los carbohidratos con la liberación de energía. El ritmo de asimilación neta de una hoja esta influido por la intensidad de la luz solar. A una alta intensidad de luz el ritmo de asimilación neta permanece mas o menos constante, indicando que el ritmo es limitado, no solo por la intensidad de luz, sin también por los procesos biológicos internos o por el abastecimiento de bióxido de carbono de la atmósfera. El ritmo de abastecimiento de éste elemento para la fotosíntesis, depende de su concentración cerca de la hoja y de la resistencia a la difusión de moléculas del bióxido de carbono, desde el aire hasta el lugar de la reacción fotoquímica. Esta resistencia a la difusión depende de la naturaleza física de las moléculas de los gases. La concentración de bióxido de carbono cerca de la hoja de un cultivo, depende principalmente de la eficiencia de la circulación del aire en el cultivo. Otra fuente de bióxido de carbono poco importante es el que proviene del suelo, de la respiración de las raíces de las plantas, y de procesos de descomposición microbiana.

El autor es productor asesor-consultor


Roberto Sierra B.  es colaborador destacado de Mundo Agropecuario

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