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Conceptos y criterios de la nutrición frutícola


ING. ROBERTO SIERRA B.


Reza uno de nuestros adagios populares que” ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre”. Entender como vamos a alimentar al árbol frutal depende de la especie y de las condiciones del clima que se tengan; estas influyen de una manera importante en las respuestas que podamos tener de nuestros trabajos de fertilización.

LA ESTRUCTURA ANATOMICA

A partir de que logremos que el vegetal que cultivamos haga un buen sistema radicular, la preocupación en una constante es mantenerle las condiciones edáficas de suelo, por lo que los factores físicos, químicos y biológicos, igualmente son una constante, toda vez que, si con el aprovechamiento de la luz se tiene la fotosíntesis con las condiciones de suelo adecuadas y en las cuales, es básico el oxígeno, mantenemos la función quimio sintética. Condiciones de luz y condiciones de oscuridad son pues necesarias, y del riego nos vamos a preocupar igualmente, para que la vida o ciclo biológico de nuestro cultivo este sustentada hacia los altos rendimientos de cosecha y la alta calidad de la misma.

Hemos de considerar que el vegetal es un organismo viviente con necesidades ambientales muy similares a las del individuo; requiere pues, de ecología, luz y humedad tanto en la parte aérea (atmósfera) como en el suelo en el que lo tenemos.

ENTREMOS DE LLENO A LOS CUIDADOS…

Como llevamos dicho en anteriores colaboraciones los cultivos de la cosecha, por trabajar, las veinticuatro horas del día “no aceptan pues domingos ni días festivos”; el agricultor frutícola se ubica paralelamente en su trabajo al productor ganadero. El ganado come y bebe, a más del resto de labores que son necesarias en su explotación.

Nutrición y sanidad son la responsabilidad del inversionista frutícola, pues aunque los trabajos difieran de los del ganadero estos tienen que llevarse a cabo cotidianamente. Aquí estamos considerando la mano de obra constante a lo largo de los 365 días del año.

La sanidad en los suelos incluye que estos estén libres de insectos que suelen habitar por debajo del nivel de los mismos; los más comunes en la región pueden ser detectados ya desde el final del inicio de la plantación. Para ello por vía de información se colocan trampas ubicadas o colocadas en el fuste del arbolillo y dichas trampas permanecen tanto de día como de noche; puesto que no hay nada que no sea importante en la explotación de una huerta frutícola, el gasto o inversión que se haga en la compra de lámparas, es para que éstas tengan iluminación nocturna y, el número de trampas se calcula en un mínimo de dos por hectárea.

LA VISITA DE LOS INSECTOS

Pronto la huerta puede convertirse en un hábitat de insectos cuya epidemia en el peor de los casos se vuelve endémica. Las trampas nos dan la oportunidad de cuantificar el número y el tipo de insectos; los hay de hábitos diurnos, de hábitos nocturnos y también los que hacen el daño día y noche. En este caso de la detección en las trampas sugerimos a nuestros amigos productores consulten a los colegas del servicio de parasitología trabajando a nivel estatal o municipal. Un caso como ejemplo: por ser un país en donde cultivamos el maíz en temporadas de lluvias, aparece un insecto volador (mayate) en el mes de junio que, al aparearse la hembra llega ovipositar hasta 250 huevecillos por postura, a la profundidad de los 15 cm por debajo del nivel del suelo inclusive. Esto representa un constante riesgo para la raíz de la plántula en cultivo; el daño lo hace el nixticuil o gallina ciega que es la larva de la hembra de Macrodactilus mexicanus, muy común en nuestros campos, de tal manera que, se hace necesaria la aplicación de insecticidas que trabajen o sean efectivos en condiciones de la humedad del suelo.

Otro de los enemigos peligrosos es el Nematodo, presente en cuando menos una o dos variedades; aunque su desarrollo y ataque para daños es lento, éstos son irreversibles ya que es muy complicado y altamente costoso la erradicación de estos enemigos. Sin embargo, no vamos a complicarnos la vida por mortificar nuestro bolsillo en la aplicación de agroquímicos para el combate de nemátodos; en nuestro ejercicio profesional y por décadas hemos encontrado que un siembra de alta población (tupida), de maíz nos puede resolver el problema con un método realmente sencillo: sembramos el maíz en el cajete del árbol y cuando la plantita alcanzó los 15 cm y sin perdida de tiempo la eliminamos sea manualmente con azadón o bien, con un herbicida de contacto y con dosis mínima.¿por que de la eficacia? Resulta que el Nematodo muere por inanición (por falta de alimento), toda vez que los líquidos excretados por la raíz de la planta del maíz “no son del gusto” del microscópico organismo.

¡NO CANTEMOS VICTORIA!

Tenemos que contemplar todavía las posibilidades de la presencia de bacterios y hongos patógenos los cuales, igualmente pueden estar presentes tanto en el suelo como en la parte aérea del vegetal. En ambos casos, insectos bacterios y hongos, cuasi pudieran ser una constante que, a pesar podemos manejar con toda tranquilidad tanto en la economía del cultivo mismo como de la inversión; es indispensable para ello establecer prontamente programas calendarizados que consideremos preventivos, a reserva de que de una manera mas selectiva sepamos realmente cuales son nuestros enemigos.

LA NUTRICIÓN

Como ya hemos dicho en repetidas ocasiones en estas mismas páginas de colaboración semanal, cada uno de los fertilizantes que se utilizarán para la nutrición deben tener en conciencia del productor un valor estimativo de sus funciones; por supuesto la asesoría de los técnicos será siempre un respaldo para establecer conceptos y criterios de lo que hacemos y para que lo hacemos.

Después de un buen sistema de raíz tendremos un tallo resistente; las ramas de estructura a partir de las cuales consideramos el “fuste” las lograremos a partir de la poda de formación. Hemos de tener muy en cuenta que flores y frutos yeman y se dan en las ramas delgadas, por tanto no permitiremos que el diámetro de las ramas de estructura que sean tres o cuatro de ellas, sobrepasen el diámetro total del tronco. La orientación de las ramas es base en la captación de la luz, por ello a los tres o cuatro años de la plantación se debe dar una poda de clareo: hacer que la luz penetre al interior de la copa foliar. Otro aspecto por demás necesario e indispensable, es lograr y mantener la dimensión o tamaño de las hojas; a mayor dimensión de la lámina foliar el árbol metaboliza fisiológicamente tanto insumos aplicados como condiciones ecológicas.

Obtener y leer de una manera consultiva un manual de fertilización, cuya redacción y expresión son sencillas, nos facilita entender y hacer diálogo con el técnico: decimos pues que todo elemento de nutrición cumple una función específica si bien existe una interacción entre ellos ¡ojo! Las condiciones de fertilidad de un suelo se dan para mantener su estructura físico-química y biológica; la nutrición propiamente dicha al vegetal no debe depender necesariamente de las condiciones meras (intrínsecas) del suelo, no hay que confiarse al respecto y sí, es necesario hacer muestreos periódicamente de las condiciones de fertilidad del suelo y, por supuesto del pH del mismo en su relación con el vegetal en sus distintas etapas de desarrollo o crecimiento en su vida biológica.

LOS FERTILIZANTES

Estos son manejados en el mercado de los insumos agroquímicos en sus diversas características y presentaciones; la relación mas comúnmente manejada aunque, consideramos muy limitado en las condiciones de nuestro país, hace un lista de apenas catorce elementos, sin que con todo respeto sea dicho, pueda entenderse de una manera definitiva uso y tiempo, y siempre estaremos careciendo de una información de resultados que nos de el árbol. Si existen elementos mayores, medios, micros y de traza, es por que los científicos aún en nuestro tercer mundo han establecido de una manera general necesidades universales. Sin embargo en la práctica las cosas son diferentes y, ahí es donde hemos de establecer sólidos criterios en cuanto al manejo en nuestras condiciones muy particulares o locales; por el hecho de tener (por fortuna) diversidad de micro climas nos permite los conceptos y criterios entendidos y aplicados lo mas correctamente posible.

Los aspectos funcionales de los fertilizantes serán motivo de tema en próximas colaboraciones, pues no queremos (no es nuestra costumbre o norma), dejar trunca una exposición en la cual encontraremos factores de éxito, o, por desdicha también de una rentabilidad a medias. Quede como tarea el interés por enterarnos ¿Qué hace un fertilizante en el suelo y qué se logra con la nutrición al vegetal?

El autor es productor asesor-consultor


Roberto Sierra B.  es colaborador destacado de Mundo Agropecuario

Este trabajo fue enviado por el autor o autores para Mundo Agropecuario, en caso que se desee reproducir le agradecemos se destaque el nombre del autor o autores y el de Mundo Agropecuario, redireccionando hacia el artículo original.



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