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Conservar hábitats de chigüiros garantizaría su aprovechamiento sostenible


Esta medida evitaría que decenas de ejemplares mueran por causa de la sequía, una escena que se ha vuelto común en los últimos años, ya que esta temporada –que por lo general va de diciembre a abril– cada vez provoca más estragos en la Orinoquia colombiana, hábitat principal del chigüiro, considerado como el roedor más grande del mundo.



Aunque las predicciones climáticas del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) para enero de 2021 indiquen excesos de lluvias en todo el país, con un incremento del 20 % en Meta, Arauca, Vichada, Guaviare y Casanare, lo cierto es que desde hace unos 30 años el clima en la región ha cambiado drásticamente.

“Por eso es esencial conservar las sabanas inundables de la Orinoquia colombiana”, afirma el profesor Hugo Fernando López Arévalo, director del Grupo en Conservación y Manejo de Vida Silvestre de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) y líder del Proyecto Chigüiro, el cual surgió para promover y apoyar dicho reto.

Las sabanas inundables prestan una variedad de servicios ambientales y sus ciclos están determinados por la precipitación anual, el tiempo de duración de las lluvias y el nivel de agua que alcanzan.

El investigador López señala que el chigüiro es una de las especies más importantes en las sabanas inundables de la Orinoquia colombiana, ya que es una fuente de proteína para las comunidades, además de ser una especie insignia de la región, transformador del paisaje y de aportar gran cantidad de biomasa al ecosistema.

“Aunque el chigüiro no se encuentra en peligro de extinción ni dentro de alguna categoría de amenaza nacional o internacional, tampoco cuenta con restricciones para su comercio, y, por el contrario, es considerada como una especie promisoria y con potencial de uso comercial, por lo que las poblaciones de la especie y su hábitat enfrentan diferentes presiones y amenazas que hacen necesarias acciones para su recuperación y conservación”, agrega el investigador López.

En ese sentido, destaca que el proyecto busca que a través del ajuste de los instrumentos legales relacionados con la caza comercial se pueda hacer un aprovechamiento sostenible y regulado de las poblaciones de chigüiros, que a la vez incentive el interés por recuperar y conservar las sabanas inundables, concretamente en los municipios de Paz de Ariporo y Hato Corozal (Casanare).

“Al adoptar una estrategia de aprovechamiento sostenible se estimula el cuidado de la especie y su hábitat por parte de los poseedores de tierras, pues si representa un beneficio económico termina siendo rentable conservar las áreas donde habita el Hydrochoerus hydrochaeris, como se le denomina científicamente”, señala el docente López.

Varios aportes

Gracias a la experiencia de más de 15 años de estudios, el Grupo cuenta con la información necesaria para adelantar tales objetivos y con el apoyo del programa Riqueza Natural de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.

Las investigaciones adelantadas dentro del grupo han permitido identificar dónde hay poblaciones abundantes o viables, establecer la calidad de sus hábitats en las sabanas inundables y estimar –a partir de modelos espaciales– la población de chigüiros que puede tener la sabana y cuánto de ella se puede “cosechar”, información esencial al momento de establecer estrategias de aprovechamiento sostenible.

Igualmente, con la gestión de la Universidad se ha activado la Mesa Técnica Interinstitucional del Chigüiro que reúne a distintas entidades y autoridades para entablar discusiones en torno al uso sostenible de la especie considerando aspectos ambientales y sanitarios.

Así mismo, a través del Instituto de Ciencias Naturales (ICN), la UNAL integra el Comité Coordinador de Categorización de Especies Silvestres, cuyas funciones incluyen la asesoría al Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible en la revisión, actualización y definición de vedas u otras medidas necesarias de protección para las especies silvestres, como lo establece la Resolución 1218 de 2003 del Ministerio.

De igual manera, como la carne de chigüiro destinada para el consumo humano debe cumplir con los requisitos sanitarios contemplados en la Resolución 562 de 2016 del Ministerio de Salud y Protección Social, el Proyecto Chigüiro viene desarrollando el diseño de una planta de beneficio móvil que cumpla con los requisitos técnicos, sanitarios y ambientales vigentes, para lo cual se cuenta con la orientación técnica del Invima. También se busca garantizar el bienestar animal, evitando el maltrato, dolor, estrés y miedo innecesario durante la actividad de caza comercial y beneficio de los animales.(Por: fin/DMH/LMZ/LOF)


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