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Cuba lucha contra la plaga de caracoles gigantes


En silencio y sin pausa, el caracol gigante africano ha estado invadiendo Cuba.


por Andrea Rodriguez


Con sus conchas y cuerpos brillantes y de rayas brillantes de hasta 8 pulgadas (20 centímetros) de largo, los caracoles se han convertido en el enemigo público número 1 para los epidemiólogos y los ciudadanos han llegado a temer su capacidad de transmitir enfermedades y dañar los cultivos.

«Nunca había oído hablar de ellos antes, pero ahora están en todas partes», dijo Yusmila Marín, una enfermera de 29 años que vive en un vecindario plagado de moluscos, cuyo nombre científico es Achatina fulica.

En esta foto del 28 de agosto de 2019, una serie de caracoles gigantes africanos se reúnen en un rincón de La Habana, Cuba. Con sus conchas y cuerpos brillantes y de rayas brillantes de hasta 8 pulgadas (20 centímetros) de largo, los caracoles se han convertido en el enemigo público número 1 para los epidemiólogos en la isla, ya que muchos ciudadanos asustados temen su capacidad de transmitir enfermedades y dañar los cultivos. (Foto AP / Ismael Francisco)

En los últimos meses, las autoridades cubanas han activado el sistema nacional de defensa civil para luchar contra los caracoles. Pero algunos dicen que la respuesta del estado es inadecuada.

Marín y las familias en el barrio de Villa Panamericana mantienen a los niños en el interior para jugar debido al peligro de infección de los caracoles, que pueden transmitir una infección cerebral potencialmente grave llamada meningoencefalitis y una enfermedad abdominal conocida como angiostrongiliasis.

Detectado por primera vez en Cuba en 2014, el caracol ahora se puede encontrar en toda La Habana y en casi todas las provincias de la isla. No se sabe cómo llegó el caracol a la nación.

También se encuentra en países de todo el mundo, donde ha tenido efectos destructivos similares.

En esta foto del 28 de agosto de 2019, José García muestra una ruta de caracoles africanos gigantes que encontró en su jardín en La Habana, Cuba. Con sus conchas y cuerpos brillantes y de rayas brillantes de hasta 8 pulgadas (20 centímetros) de largo, los caracoles se han convertido en el enemigo público número 1 para los epidemiólogos en la isla, ya que muchos ciudadanos asustados temen su capacidad de transmitir enfermedades y dañar los cultivos. (Foto AP / Ismael Francisco)

Las autoridades sanitarias han pedido a las personas que recojan caracoles sin tocarlos con las manos y luego los destruyan en contenedores sellados. Pero aún dicen que tomará algún tiempo controlar la infestación.

El caracol no tiene depredadores naturales en Cuba y come frutas, verduras e incluso basura, lo que le permite proliferar rápidamente.

«Es un problema de salud, un problema económico y un problema ecológico», dijo Isbel Díaz, bióloga que dirige un grupo ambiental no gubernamental en La Habana.

Díaz dijo que muchas personas estaban haciendo todo lo posible para ayudar, pero que sin la capacitación o el equipo adecuados no estaban recolectando o destruyendo los caracoles de manera segura.

«Es un verdadero desafío», dijo. «Ningún país ha podido controlar esta plaga y Cuba no podrá hacerlo a corto o mediano plazo».


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