Agricultura Apicultura Colombia

El arte de recuperar colmenas: Colombia


Desde el Apiario de Recuperación y Rehabilitación, ubicado en la Granja Mario González Aranda (GMAGA) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, comenzó un proyecto de conservación de las abejas, hoy en alto riesgo por el uso indiscriminado de agroquímicos de todo orden.



“El mundo de las abejas es el mundo de la vida”, dice el profesor Sanín Ortiz Grisales, de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UNAL Sede Palmira, quien lidera esta iniciativa junto con un grupo de estudiantes.

“Las abejas son muy dinámicas, es posible que hoy tengamos una captura muy buena y mañana ya no estén. Ellas deciden si se van o no. Hay que mantenerlas en unas condiciones muy buenas para que permanezcan”, explica el docente.

Entre las condiciones favorables se encuentran el sol y que el ambiente sea acogedor, es decir que esté rodeado de árboles, vegetación y que no esté próximo a lugares sucios, gallineros o establos. Así mismo, para darles seguridad a las abejas debe haber mínimo 500 m entre cualquier habitación humana y animal. Es importante recordar que si ellas están tranquilas no atacan a nadie.

En el Apiario de la GMAGA dichas franjas de seguridad están hechas con un perímetro de botón de oro, ortiga y pasto elefante, especialmente, además de cercas eléctricas para prevenir el paso de algún animal mayor como toros o vacas, pues una picadura a estos animales les desencadenaría una reacción desmedida que pondría en riesgo la integridad de los demás individuos que estén alrededor.

Del proyecto de rehabilitación y recuperación también forman parte los estudiantes Kelly Johana Quitian y Carlos Delgado, de la Maestría en Producción Animal Tropical; Jorge Navia, de Agronomía; y las zootecnistas María Alejandra Obando, María Alejandra González y Laura Camila Astudillo, con quienes el docente ha realizado diferentes capturas y monitoreado el desarrollo biológico de las colmenas.

Abejas africanizadas

El profesor Ortiz explica que la realidad hoy es que en América ya no existe la especie Apis mellifera o abejas europeas (muy mansas) 100 % puras. Hacia 1956, el genetista brasileño Warwick Kerr, al ver que las abejas europeas eran de baja capacidad productiva, llevó a Brasil abejas africanas de Tanzania (Apis mellifera scutellata) –muy productivas, trabajadoras y resistentes– para realizar cruzamientos.

Sin embargo, a este científico se les escaparon unos enjambres de los híbridos africanizados y ahora están distribuidas en un rango geográfico que va desde el Chaco (Paraguay) hasta el río Bravo en Estados Unidos. “Definitivamente esta especie aguanta mejor las enfermedades que las A. mellifera, por lo que tenemos que aprender a vivir con ellas”, enfatiza el profesor Ortiz.

Lo positivo es que los híbridos entre africanas y melíferas tienen mayor productividad: son más trabajadoras, recogen más miel y polen, y producen más propóleo, es decir que son muy competentes. Sin embargo, se debe tener más cuidado, pues los genes de la africana son más agresivos.

Para llevar un enjambre al Apiario de la GMAGA lo primero que se hace es un estudio de localización: dónde están y cómo se encuentran. Estas pueden estar en los lugares más inesperados, como dentro de una bóveda, en una llanta abandonada, en un tarro, el tronco de un árbol, entre otros.

Es primordial probar que las personas que vayan no sean reactivas letales a la apitoxina, agente químico que la abeja inocula con el aguijón y que podría ser mortal.

Ya en campo, se debe asegurar el perímetro y disponer de trajes de seguridad para quienes ayudarán con la captura del enjambre. Además se debe disponer de las herramientas necesarias en caso de que haya que romper una pared o talar un árbol.

También es importante que durante la captura el experto tenga la habilidad para localizar a la reina en el caos que se forma, pues después de identificarla el enjambre se deja manejar mejor.

En la GMAGA se ha constituido en un apiario periurbano, poco usual en la región, ubicado en una granja multipropósito con vacas, cerdos, ovejos, conejos y cuyes, entre otros animales.

Lo siguiente será conseguir financiación para tener la infraestructura necesaria y ofrecer un servicio de observación segura a la comunidad en general. Luego, se espera comprar centrífugas para extraer la miel y tener un pequeño laboratorio de inseminación artificial.

Como proyección a corto plazo se espera dictar un curso enfocado en la zootecnia en apicultura o en la producción con macroinvertebrados voladores de alto valor para la vida –como las abejas– que polinizan más del 80 % de las plantas con flores, por lo que recuperarlas y conservarlas es una tarea que se debe afrontar con criterio ético, agropecuario y ambiental.(Por: fin/PAGA/MLA/LOF)


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