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¿El “autosuicidio” acuícola nacional?


Germán Robaina G.

robainag@gmail.com

Voy a atreverme a realizar una adaptación del artículo publicado por Thays Peñalver sobre la realidad nacional, a nuestra realidad acuícola, dada la gran similitud que veo entre lo descrito por tan aguda periodista y el sector acuícola venezolano.

Espero que lo lean, lo analiceny lo interpreten adecuadamente, no salten, no se sientan identificados con ningún personaje en particular, y por favor, no traten de distorsionarlo, llevándolo más allá de su real y único fin.

Es sólo un ejercicio ácido de reflexión para todos los que de una u otra forma tenemos esperanzas y sueños con este sector,y ante la desidia, indiferencia y permanentes obstáculos que los entes rectores nacionales nos imponen:

A mi entender el problema de la realidad acuícola nacional no radica en que papa gobierno nos prohíba, obstaculice y/o viole sistemáticamente cuanta norma, reglamento y ley destinada al desarrollo del sector exista. El problema está en el gran desconocimiento, apatía, desidia, inocencia e indiferencia de los piscicultores en el bienestar y desarrollo armónico del sector.

Muchos productores acuícolas venezolanos aplauden que las fieras estén en el Circo Romano y gritan como espectadores sin entender que ellos mismo están en el ruedo, conviviendo y alentándolas.

Alarmante es que se apoyan y aplauden a rabiar las distorsiones, abusos,indiferencia, errores y violaciones a las Leyes y reglamentos nacionales.

Indignante es ver a un gran número de acuicultores critican a quien trata de corregir el entuerto que se viene montando, y se quieran finiquitar los abusos e indiferencia.

Escalofriante, es que se exijan acciones concretas y se pida elaborar una reglamentación actualizada, limpia, sana y progresista, que nos permita modernizarnos, invertir, trabajar honradamente y enriquecernos, y se reciban solo rechazos y críticas por parte de muchos.

Nuestra situación es igual a la que prevalece a nivel nacional. Unos pocos que se creen los “amos del valle” hacen lo que les viene en gana, sin que nadie les reclame o le exijan rectificar, y muchos ineptos, enchufados e infiltrados (los Willy Rangel de la acuicultura) se erigen como abanderados del tema y se prestan a las manipulaciones mediáticas del régimen que nos agobia.

Como nos recordaba Thays, la palabra “idiota” es de origen griego “διώτης” o “idiōtēs” que significa “privado, uno mismo”,y era empleada para referirse a aquellos que solo velaban por sus intereses particulares, sin ocuparse de los asuntos colectivos.

En el sector acuícola venezolano también tenemos nuestra gran cuota de“idiotas”, y gracias a ellos, terminamos siendo un sector ineficiente y disfuncional,en donde reinan los abusos, la anarquía y lo absurdo, porque hemos ido perdiendo el sentido de importancia, de lo común, y de lo realmente relevante para el sector.

Es “idiota” el productor que cree que mientras a él no lo molesten, no importan los demás.Pero también es un peligroso “idiota” el que no hace nada por el sector. El que se hace la vista gorda ante la desgracia de los demás. El que no lee, se informa, estudia y analiza los problemas del sector. El que se presta a jugarretas del régimen para manipular a los productores. El que distorsiona la información en pro a intereses particulares, el que critica por placer cualquier nueva iniciativa, aquel que apoya o justifica los obstáculos, y aquel que solo busca soluciones particulares (la mayoría).

Es “idiota” el que no sabe que es el dinero ni sabe cuánto cuesta, ya que lo que tiene le fue muy fácil obtenerlo en cargos y/o corruptelas gubernamentales. El que no respeta el tiempo ajeno, el que no le importa robar, matraquear, entorpecer o abusar, y el que trata de justificar su mediocridad con falsa arrogancia y la prepotencia que le otorga el cargo.

De una u otra forma todos hemos hecho el papel de “idiotas” frente a la mala administración del sector, ya que antes de organizarnos, reunirnos y estudiar los problemas y alternativas de solución, nos hacemos los locos y despistados, esperando que otros consigan las soluciones que requerimos.

La gran mayoría hace el papel de “idiota” ante los abusos de los entes oficiales de la actividad acuícola nacional, y en vez de reaccionar colectivamente, se limitan a abandonar sus sueños, cambiar de rumbo o agradecer a aquel funcionario corrupto que ofreció una “ayudita” para que su proyecto pasará los múltiples obstáculos gubernamentales, y/o al pago permanente de vacuna, para poder subsistir año más, sin darse cuenta que lo que hay que corregir es el problema en su origen. No engrasar la maquinaria.

Se hace el papel de “idiota” cuando aceptamos la discrecionalidad excesiva, ilegal y abusiva de un funcionario de Insopesca y de nuestros gobernantes.

Pero también hace el papel de “idiota” aquel que dice que “será sancionado con todo el peso de la Ley cualquier funcionario o GNB que nos matraquee.

Criticamos a rabiar por las trabas que nos imponen, pero aplaudimos a los jerarcas de turno ante cualquier sandez que vomiten, y lo aplaudimos para evitar ser “rayados” o sancionados por el régimen.

Hacemos el papel de“idiotas”cuando a las anormalidades administrativas, abusos y atropellos,no le ponemos un freno. De seguir así, terminaremos quebrados, secuestrados, extorsionados y chantajeados por los facinerosos, y la potencialidad de nuestro sector será cada día es más incierta.

Debemos interesarnos más por el bien colectivo que por el particular. Más por el sector y el país que por nosotros mismos.

Buscar la solución a nuestros problemas mediante reuniones organizadas por ex funcionarios del régimen, con representantes del régimen, en instituciones del régimen, plagado de publicidad política del régimen, aplaudirlos, someternos a sus arbitrariedades y desconocimiento no funciona. No nos traerá nada nuevo. Los obstáculos que más nos agobian vienen de ellos mismos,aplaudidos por miembros de nuestra propia comunidad que trabajan solapadamente para ellos.

Miles de ex funcionarios se cuelan entre los productores para sembrar las directrices del régimen, fomentar y defender sus intereses mientras siguen haciendo dinero fácil.

Debemos conformar un frente amplio de productores privados para elaborar una adecuada y consensuada Hoja de Ruta, para presentarla a las autoridades pesqueras nacionales, pero los representantes del régimen no pueden ser nuestros representantes, y no pueden pre establecer nuestras prioridades como pretenden hacer hasta ahora.

Los diagnósticos existen, la experticia existe, no hay que volver a iniciar de cero como el Ministerio, lo hicimos años atrás para el sector pesquero nacional, y mediante técnicas básicas de planificación estratégica y análisis de alternativas, en pocos días diseñamos propuestas de planes integrales de manejo acuícola para los diferentes subsectores (marino, continental, peces, moluscos, crustáceos, macroalgas, ornamentales, etc.) con nuestras ideas y propuestas. No solo lo que papa gobierno quiere hacer y oír.

No debemos hacernos la vista gorda, voltear hacia otro lado, hacernos los incrédulos e inocentes para no levantar polvo o generar ronchas. Debemos reaccionar ahora antes de que el daño sea mayor e irreversible.

Algunos sugieren que esperemos se promulgue la nueva constitución. Lo más absurdo que he oído. Esperemos que terminen de suicidarnos para responderles parecería querer decir. ¿Será ese un argumento válido?

Debemos hacer guarimbas reclamando probidad, honestidad y pulcritud técnica y profesional. Debemos exigir normas acordes con los tiempos que vive el país y el planeta en general, actualización y un estricto cumplimiento de las leyes y decretos que rigen la materia, exigiendo severas sanciones a los funcionarios corruptos y malos gestores de nuestras políticas pesqueras.

Porque repito, los que aplauden que las fieras estén en el circo, gritan y aplauden desaforadamente los obstáculos que nos colocan, sin entender que ellos mismos forman parte del circo. Que están abajo con las fieras,y que son tan o más peligrosos que ellas mismas, y son parte del espectáculo inmoral e ilegal que viene sucediendo en nuestro sector y en nuestro país.

Es nuestra propia indiferencia y comodidad colectiva la que dejó instalar esta barbarie, ya que nuestros administradores y representantes pesqueros no son extraterrestres, son simplemente el reflejo de lo que es el régimen, y un espejo de nosotros mismos.

Por eso, el más peligroso de los productores acuícolas es aquel que piensa que hay soluciones simples, a los problemas complejos que poseemos.

Trabajar con el gobierno no es el problema, el problema está en trabajar paralos intereses del Gobierno y no para los intereses del país.

Funcionarios del régimen se prestan para obstaculizar toda iniciativa privada emprendida para potenciar el sector, pero se promueven como paladines de los productores, claman y vociferan por la producción del alimento cuya producción ellos mismos obstaculizaron siguiendo directrices del alto gobierno. Todos sabemos atrás de que andan.

No los aplaudan más, porque al fin y al cabo no es la actuación de los “idiotas” lo que más le hace daño al sector, sino la indiferencia de todos y cada uno de nosotros al aplauso de esos “idiotas”.

Todos dejamos que estos “idiotas” se impusieran ante nuestra indiferencia, y todos pagamos por ello, pero ante la realidad del país, es hora de que reaccionemos en contra de los que están haciendo ese papel, y no dejemos que sigan destruyendo nuestro futuro.

Felicito las gestiones que adelanta el MPPPA para promocionar la exportación de productos pesqueros a otras latitudes. ¿Pero qué pasa con el hambre del venezolano? Que pasa con todos aquellos millones de venezolanos que no se encuentran enchufados con el régimen, y al no producir a niveles industriales, no generan los dólares que el alto gobierno quiere, y por ello no son importantes. No son significativos.

Años atrás PDVSA Agrícola solicitó se le desarrollara una propuesta de Programa piscícola que generará el 30% de los requerimientos proteicos pesqueros que el país requería.

La propuesta se desarrolló a detalle, con la participación directa de muchos de ustedes que fueron consultados, y garantizaba duplicar interanualmente la producción acuícola nacional hasta alcanzar nuestro pleno autoabastecimiento para luego pensar en exportación.

Pero la propuesta fue rechazada. Ni PDVSA Agrícola ni Insopesca aceptaban la participación del sector privado nacional en su implementación, ya que:

“Al sector privado venezolano no puede permitírsele generar más riquezas”

Hace algo más de un año se formulaba un proyecto de inversión para una primera granja con capacidad de producir 5.000 tm/año de tilapia. Ni un kilogramo de esta producción podía ser destinada a consumo interno, solo exportación, aun cuando sería financiada con dinero venezolano, en territorio venezolano, con los recursos naturales venezolanos y personal venezolano.

Generar divisas para el alto gobierno y hambre para los venezolanos parece ser la consigna.

Finalmente, hace algunas semanas nace una Red de Acuicultura, que paradójicamente prohíbe hablar de política, cuando de política se tratan todos nuestros problemas. De ella nacen los obstáculos, abusos, desaciertos y errores insalvables del sector.

De política. No de politiquería ni partidismo. De reglas, leyes y reglamentos. De funcionamiento gubernamental, de líderes probos y capacitados, etc.

Muchos se dejaron entusiasmar y brincaron al ruedo como energúmenos, expresando sus quejas,y reclamaron al gobierno sus reiterados engaños y mentiras y obstáculos, evidenciando su arrechera con un verbo agresivo expresado en mayúsculas, pero“una sola palabra mía bastará para calmarte”, les sobaron el lomo, les volvieron a prometer, los calmaron y le jalaron la oreja, cambiaron su lenguaje, y la arrechera la cambiaron por docilidad, nuevas promesas y buenos augurios. Los hicieron aplaudir.


Germán Robaina es colaborador destacado de Mundo Agropecuario

Este trabajo fue enviado por el autor o autores para Mundo Agropecuario, en caso que se desee reproducir le agradecemos se destaque el nombre del autor o autores y el de Mundo Agropecuario, redireccionando hacia el artículo original.

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