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El mundo suspende en alimentación, agricultura y ganadería


De cara al cambio climático y al aumento imparable de la población, un análisis sobre el ecosistema alimenticio global revela que la humanidad lo hace casi todo mal, desde el planteamiento del uso del suelo hasta el consumo de carne y las variedades más consumidas


por Rachel Cernansky | traducido por Ana Milutinovic


Dado que cada vez nos enfrentamos a un clima más cambiante y que la población mundial no deja de crecer , nos vamos a ver obligados a cambiar prácticamente todos los aspectos de la vida que conocemos, incluida la forma en la que se cultivan y consumen los alimentos. Esa es la conclusión de la Comisión EAT-Lancet, un grupo de científicos que recomiendan un nuevo enfoque alimenticio para la «salud del planeta». A partir de sus recomendaciones, hemos puntuado el progreso humano en torno a unos cuantos temas. Las puntuaciones son las siguientes: Calificamos el progreso humano para ver cómo va el desarrollo, con las notas A (muy bien), B (bien), C (suficiente), D (deficiente) y F (muy deficiente).

Aumentar la diversidad de cultivos: D

Hoy en día, tres cuartas partes de los alimentos del mundo provienen de solo 12 especies de plantas y cinco de animales, a pesar de que se conocen más de 300.000 plantas comestibles. Esto hace que el suministro de alimentos resulte muy vulnerable al cambio climático. Los bancos de semillas de todo el mundo almacenan cientos de miles de especies, pero no se plantan suficientes. El coautor del informe de la Comisión EAT-Lancet, Fabrice DeClerck, asegura que faltan mercados, políticas y tecnologías para abordar esta situación.

Impulsar los cultivos menos utilizados: D +

El maíz, la soja, el trigo y el arroz dominan la agricultura global y la investigación. Necesitamos más desarrollo y producción de cultivos infrautilizados como frutas y frutos secos, con especial atención a las  variedades mejoradas que ofrecen rendimientos más altos y mayor resistencia a enfermedades y plagas. El director de traducción científica de la Comisión, Brent Loken, considera que debemos aumentar la producción de legumbres un 200 %, de frutos secos y semillas un 150 % y de las frutas en hasta un 75 %.

Cambiar el uso de fertilizantes: F

El profesor de física ambiental de Bard College (EE. UU.) Gidon Eshel resalta: «Estamos lo más lejos posible de donde deberíamos estar». Las granjas de EE. UU. deben reducir drásticamente el uso de fertilizantes, mientras que las de otras muchas otras zonas del mundo, donde los frutos son una fracción de lo que podrían ser, deben usar más. Las tecnologías de agricultura de precisión en desarrollo pueden ayudar a los agricultores a identificar las cantidades adecuadas, pero aún es demasiado caro para muchos.

Optimizar el uso del suelo: D +

Cultivar más alimentos es crucial, pero gran parte del terreno global es difícil de cultivar hoy en día. La investigación podría centrarse en mejorar las condiciones de estos entornos difíciles. Por ejemplo, el mapeo a gran escala de las características del suelo podría descubrir áreas más prometedoras para la producción de alimentos y detectar aquellas más adecuadas para la conservación. Optimizar el lugar donde cultivamos es una «necesidad absoluta», según Loken: «Hay que seleccionar el cultivo adecuado, y plantarlo en el momento y en el lugar adecuado».

Aumentar la producción de mariscos: C

La captura salvaje se agota, pero el mundo necesita más suministro, en particular de ostras cultivadas y otros bivalvos. Noruega ha progresado en el cultivo de salmón sostenible, pero las nuevas tecnologías de acuicultura aún están empezando. ¿Qué ocurre cuando aumenta el uso de antibióticos? ¿De dónde viene el pienso? ¿Qué pasará si los peces modificados genéticamente escapan a las poblaciones silvestres? Nadie lo sabe con seguridad.

Usar menos agua en la agricultura: D

Los agricultores necesitan aprovechar al máximo cada gota. No valen los masivos e ineficientes aspersores de cultivos de los sistemas de minirriego que reducen el uso del agua, por ejemplo, goteando directamente en las raíces de las plantas. Además, debemos ser más inteligentes sobre qué cultivos se cultivan en qué lugar. «Una mejor combinación entre los sitios de cultivos generaría mayores ganancias», opina DeClerck.

Comer menos carne: C

Una dieta basada más en especies vegetales resulta clave para poder llevar a cabo algunos de estos cambios, y al mismo tiempo tiene potencial de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Pero mientras compañías como Impossible y Beyond Meat están expandiendo el atractivo de los alimentos vegetales, el cambio no está tan limitado por la tecnología como lo está por la cultura, por la voluntad política y las preferencias personales.

Reducir el desperdicio de alimentos: C +

Se calcula que el 50 % de los alimentos de Canadá acaban en la basura, lo que es típico de muchos países occidentales. Los sistemas de control de los alimentos podrían ayudar, así como informar a los consumidores sobre cuándo es seguro comerlos y cuándo no. Los restaurantes también podrían reducir el desperdicio al identificar y responder a los patrones de alimentación de los clientes.

Reducir la pérdida de alimentos: D

Muchos alimentos se destruyen durante la producción o en el transporte, antes de ser vendidos o consumidos. Aunque en las zonas rurales del mundo en desarrollo los consumidores desperdician poca comida, el almacenamiento y la infraestructura deficientes pueden hacer que los productos se estropeen o se infecten con plagas o moho.

Mejorar la política comercial: F

Los fuertes sistemas alimentarios locales pueden ser importantes, pero si todos cultivan sus propios alimentos «tendremos un gran problema», opina Loken, porque eso básicamente garantiza un aumento en las prácticas destructivas como la deforestación. El mundo necesita políticas comerciales que alienten a las regiones más eficientes a producir alimentos para abastecer aquellas áreas donde la agricultura presenta mayores riesgos para los ecosistemas o el medio ambiente mundial.


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