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En 2040 las lluvias habrán cambiado drásticamente y afectarán a cultivos clave


Incluso si los humanos reducen radicalmente las emisiones de gases de efecto invernadero en el corto plazo, importantes regiones productoras de cultivos en el mundo pueden esperar cambios en los patrones de precipitación


CIAT/DICYT Para 2040, habrán cambiado las lluvias en los cultivos de trigo, soya, arroz y maíz, incluso si se cumplen las metas de emisiones del Acuerdo de París. Las proyecciones muestran que partes de Europa, África, las Américas y Australia serán más secas, mientras que en los trópicos y el norte serán más húmedas.

Incluso si los humanos reducen radicalmente las emisiones de gases de efecto invernadero en el corto plazo, importantes regiones productoras de cultivos en el mundo pueden esperar cambios en los patrones de precipitación para 2040. De hecho, algunas regiones ya están sufriendo nuevos regímenes climáticos en comparación con tan solo una generación atrás. El estudio, publicado el 11 de marzo en Proceedings of the National Academy of Sciences, advierte que hasta un 14 por ciento de la tierra dedicada al cultivo de trigo, maíz, arroz y soya será más seca, mientras que hasta un 31 por ciento será más húmeda.

El estudio usa cuatro escenarios de emisiones desde bajas hasta altas para pronosticar el tiempo de emergencia (TDE) de los cambios permanentes de precipitación, es decir el año en el cual los cambios en la precipitación quedan permanentemente por fuera de su variación histórica en una ubicación específica. La investigación muestra que una rápida acción sobre las emisiones – en línea con el Acuerdo de París de 2015 – moverían las proyecciones del TDE más hacia el futuro o reducirían el tamaño de las áreas afectadas.

Las regiones más secas incluyen el suroeste de Australia, sur de África, suroeste de América del Sur y el Mediterráneo, según el estudio. Las tierras de cultivo de trigo en México central también muestran una tendencia a un futuro más seco. Las zonas más húmedas incluyen a Canadá, Rusia, India y el oriente de los Estados Unidos.

Los cuatro cultivos en el estudio representan cerca del 40 por ciento del consumo global de calorías y dicen los autores que, independientemente del nivel de mitigación que se logre, todas las regiones – tanto las más húmedas como las más secas – deben invertir en adaptación, y hacerlo de manera urgente en zonas en donde se esperan cambios importantes en las próximas décadas. Sin embargo, en los escenarios con bajas emisiones de gases de efecto invernadero, la mayoría de las regiones tienen dos o tres décadas más para adaptarse que las regiones en los escenarios con altas emisiones.

Los escenarios con bajas emisiones, enfatizan los autores, es probable que impliquen menos necesidad de una adaptación potencialmente costosa a nuevos regímenes de precipitación.

El trigo bajo condiciones de calor

Se esperan condiciones más secas para muchos productores importantes de trigo. En Australia, cerca del 27 por ciento de las tierras productoras de trigo experimentarán menos precipitación, en un escenario de emisiones medianas. Algeria (100 por ciento), Marruecos (91 por ciento), Suráfrica (79 por ciento), México (74 por ciento), España (55 por ciento), Chile (40 por ciento), Turquía (28 por ciento), Italia (20 por ciento) y Egipto (15 por ciento) son otros productores importantes que se verán afectados. Mayores emisiones significan que una mayor cantidad de tierra se volverá seca más pronto, de acuerdo al estudio.

“Estos son definitivamente países que deberán pensar, ojalá pronto, lo que les gustaría hacer con su producción de trigo”, dijo Maisa Rojas, autora líder del estudio y climatóloga de la Universidad de Chile. Colegas del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), la Universidad de Leeds, el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia de Chile y la Pontificia Universidad Católica de Chile (UC) son coautores en el estudio.

“Lo que estamos pronosticando son probablemente años conservadores para el tiempo de emergencia”, afirmó Rojas. “Los cambios detectables de precipitación, por supuesto, no son solamente importantes para la agricultura, sino también para el manejo de los recursos hídricos más en general, de manera que nuestros resultados son relevantes también para otros sectores”.

Velocidad del cambio

Un aspecto sorprendente del estudio es lo rápido que está cambiando la precipitación mundial. La línea base de comparación es 20 años que abarcan 1986–2005. Un puñado de regiones ya han cruzado ese promedio “histórico” hacia un régimen de precipitación completamente nuevo, incluidos Rusia, Noruega, Canadá y la Costa Este de los Estados Unidos. El estudio proyecta que hasta un 36 por ciento de toda el área de tierra será más húmeda o más seca bajo un escenario de altas emisiones.

“Los agricultores que siembran cultivos en esas zonas van a experimentar condiciones significativamente diferentes a las que están acostumbrados”, dijo Julián Ramírez-Villegas, científico del Centro Internacional de Agricultura Tropical y el Programa de Investigación de CGIAR en Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria (CCAFS). “Van a estar completamente fuera de sus ambientes históricos normales y muchos agricultores ya están luchando con la variabilidad histórica”.

Las zonas no reflejadas en el estudio también es probable que experimenten cambios en la precipitación, dice Rojas. Pero debido a que la variación natural en esas zonas es alta, se requiere un cambio extremo antes de que los investigadores puedan detectar sus tiempos de emergencia.

“Otros estudios han evaluado el tiempo de emergencia en la temperatura y precipitación global”, dijo Fabrice Lambert, profesor de la UC y coautor. “Lo interesante sobre este estudio es que sobre los resultados climáticos adicionamos una capa con la distribución espacial de las tierras agrícolas y las temporadas de siembra para mostrar las regiones de producción agrícola que serán afectadas por los cambios en la precipitación, y cuánto tiempo tienen para prepararse”.

Los países más poblados del mundo – China e India – están entre los que tendrán campos mucho más húmedos para los cuatro cultivos incluidos en el estudio, bajo cualquier escenario de emisiones. Porcentaje de tierras agrícolas que se extenderán a dos dígitos altos. Otros productores grandes de arroz en Asia, incluidos Japón, Corea y Filipinas tendrán TDE para mayor precipitación.

Los campos de trigo del norte de Europa, Estados Unidos, Canadá y Rusia tendrán mayor precipitación.

Más precipitación puede significar mayor producción, pero cuando se suma con niveles crecientes del mar, mayores temperaturas y mayor potencial de inundación, no se garantiza una mayor producción, afirman los autores.

“La naturaleza precisa de los cambios es imposible de predecir”, dijo Andy Challinor, coautor y profesor en el Centro Internacional Priestley para el Clima y la Universidad de Leeds. “Lo que nos dice este estudio es que la adaptación debe ser ágil. Por primera vez, podemos decir para qué cambios debemos prepararnos – y cuándo se espera que sucedan – en nuestras principales regiones productoras de cultivos. Antes de este estudio, se pensaba que los cambios de precipitación experimentados por los cultivos eran tan impredecibles que no se podía dar ninguna recomendación real”.


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