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FERTILIZACIÓN DEL ARROZ


Pedro Raúl Solórzano Peraza


FERTILIZACIÓN DEL ARROZ (Oryza sativa). El manejo agronómico del cultivo del arroz de inundación se complica, porque los fenómenos que se suceden al colocar una lámina de agua sobre la superficie del suelo, son muy diferentes a los que ocurren en un sistema sin inundar. El manejo de la fertilización es una de las prácticas que más se afecta, a la vez que influye sobre la nutrición de las plantas.

El arroz es un cultivo que tiene una dilatada tradición en Venezuela, lo que ha permitido que existan muchos agricultores con experiencia en su manejo agronómico y que tengamos un equipamiento especializado tanto para las actividades de campo como para el procesamiento industrial del grano. Sin embargo, es un cultivo muy particular porque casi en su totalidad se produce bajo condiciones de inundación de los terrenos, lo que genera unas condiciones específicas en los sistemas suelo-clima sembrados con arroz, que dinamizan las condiciones de sanidad del ambiente alrededor de las plantas favoreciendo afecciones por malezas, diversos patógenos e insectos plaga, y modificando las condiciones de fertilidad de los suelos con su consecuente efecto sobre la nutrición vegetal.

La calidad de la nutrición vegetal está asociada al estado de la fertilidad de los suelos, el cual varía en diversos aspectos una vez que el suelo se inunda. Debemos recordar que el suelo inundado es muy diferente al suelo en su condición inicial antes de colocar sobre su superficie una lámina casi permanente de agua, porque ocurren profundos cambios en sus características químicas y físico químicas que no se pueden ver a simple vista pero que pueden afectar, entre otros factores, el balance de nutrientes esenciales disponibles en el suelo y, por lo tanto, la nutrición de las plantas.

En la figura siguiente se observa que al colocar sobre un suelo una lámina de agua de manera permanente, en la parte superficial de ese suelo se desarrolla una delgada capa oxidada debajo de la cual se genera una capa reducida; se disminuye drásticamente el intercambio de oxígeno entre suelo y atmósfera, y por lo tanto, la concentración de oxígeno decrece desde un valor máximo en la interfase agua-atmósfera hasta casi cero al alcanzar la capa reducida; el comportamiento de los nutrientes en la delgada capa oxidada es similar a lo que ocurre en el suelo bien drenado, pero en la capa reducida hay un ambiente anaeróbico que modifica sustancialmente las formas y el comportamiento de los nutrientes.

En la capa oxidada, los nitratos y los sulfatos son estables y pueden abundar en la solución del suelo, el amonio tiende a nitrificarse y todo el comportamiento físico, químico y biológico del suelo se mantiene inalterable. Sin embargo, al pasar a la capa reducida la actividad biológica del suelo pasa a ser dominada por una población de microorganismos anaeróbicos, los cuales utilizan moléculas oxidadas (principalmente nitratos y sulfatos) como fuentes de oxígeno, reduciendo dichos compuestos hasta llevarlos a N y S elementales. De esta manera, el nitrógeno se pierde a la atmósfera en el proceso de denitrificación y el azufre pasa a formar compuestos reducidos, como sulfuros y óxidos sulfurosos, que no pueden ser aprovechados por las plantas.

En esas condiciones anaeróbicas se incrementa significativamente la disponibilidad del fósforo del suelo debido a la reducción de los compuestos férricos hacia las formas ferrosas más solubles. Buena parte de los fosfatos inorgánicos en la mayoría de los suelos del trópico se encuentran ligados al hierro, mejorándose su aprovechamiento por las plantas bajo condiciones de inundación. En fraccionamiento de los fosfatos inorgánicos de suelos en Venezuela se ha encontrado que en las Series Calabozo y Maracay, al igual que en muchos otros suelos del país, más del 30% del fósforo está ligado al hierro (P-Fe) y otro tanto puede estar en formas ocluídas, los cuales aumentan su solubilidad al pasar a formas ferrosas en condiciones anaeróbicas, liberando P a la solución del suelo.

El potasio es menos afectado por la inundación que nitrógeno y fósforo, aunque su concentración en la solución del suelo puede aumentar después de la inundación, al igual que hierro, manganeso y silicio; pero al contrario, la concentración de zinc en la solución del suelo tiende a disminuir después de la inundación. Estas situaciones tan particulares pueden causar toxicidad.

por excesos de hierro y manganeso, e inducir una deficiencia de zinc por excesos de fosfatos solubles en una de las interacciones más comunes que ocurren en suelos inundados. Excesos de P en la solución del suelo y niveles marginales de zinc son condiciones ideales para inducir una deficiencia de este microelemento en la interacción P/Zn.

Todos estos cambios que ocurren al inundar los suelos, determinan que no se debe aplicar cantidades altas de formas nitrogenadas nítricas ya que pudieran ocurrir pérdidas considerables de N por denitrificación.  También implican que se debe aplicar cantidades moderadas de fósforo, ya que en general las respuestas a este nutriente, excepto en suelos muy pobres en P, son poco frecuentes y de pequeña magnitud, y sus excesos pueden causar desbalances nutritivos especialmente induciendo deficiencias de zinc, tal como ya fue indicado.

Las características texturales de los suelos dedicados a la producción de arroz, determinan que se tenga que aplicar suficiente potasio para asegurar una adecuada tasa de suplencia de este nutriente a la solución de estos suelos de texturas finas y poder satisfacer las necesidades del cultivo. Recordemos que el potasio en el suelo se comporta en forma catiónica (K+) y puede ser adsorbido por las cargas negativas del complejo de intercambio de la fracción coloidal. Este potasio adsorbido establece un equilibrio dinámico entre la fase sólida y la solución del suelo (Relaciones Q/I), pero en estos suelos con altos niveles de arcilla, se requieren cantidades relativamente altas de K+ intercambiable o lábil para que exista un adecuado nivel de potasio en solución que satisfaga los requerimientos de las plantas. Por ello la conveniencia de aplicar suficiente potasio aún cuando el análisis de rutina de suelo indique valores satisfactorios de potasio aprovechable.

En lo referente al azufre, ya se mencionó que el sulfato es reducido al inundar los suelos, disminuyendo la disponibilidad de este nutriente para las plantas. La tasa de reducción de sulfatos en suelos inundados depende de las propiedades de cada suelo, y para ilustrar la importancia que esto puede tener basta mencionar que en suelos neutros y alcalinos se ha medido que concentraciones de sulfato tan altas como 1.500 ppm se han reducido prácticamente a cero en un período de seis semanas después de la inundación del suelo. Por esta razón, el arroz responde mejor a reabonamientos con fuentes nitrogenadas que contengan azufre en forma de sulfato en comparación con aquellas que no lo tienen. Es así, como el sulfato de amonio es más recomendable que la úrea para reabonar arroz de inundación, ya que al mismo tiempo que se aplica N se está reponiendo el sulfato aprovechable por las plantas, elevando la concentración de este importante nutriente a niveles de suficiencia.

Otros conocimientos importantes para programar la fertilización del arroz son la cuantificación de los requerimientos nutritivos internos del cultivo y la trayectoria de las curvas de crecimiento y de acumulación de nutrientes a lo largo del ciclo de vida. Evaluaciones realizadas en Calabozo, estado Guárico, con la variedad Cimarrón, dieron como resultado una acumulación de 12.518 kg de materia seca/ha, 151 kg de N/ha, 31 kg de P/ha y 195 kg de K/ha; detectándose las mayores tasas de crecimiento de la planta en los períodos 58-73 y 73-81 días después de la siembra (dds), con valores de 107 y 208 kg de materia seca/ha/día. Después de 89 dds se comienza a medir el crecimiento de la panícula, y a partir de este momento, el crecimiento del cultivo está representado prácticamente por el desarrollo de la panícula y el crecimiento del grano.

Fundarroz señala unos requerimientos de fertilizantes, en kg/ha, muy parecidos a los valores de acumulación de N-P-K reportados previamente,  con excepción de potasio cuyos valores son más bajos. Esos requerimientos de fertilizantes son 150 a 180 kg de N/ha, 23 a 46 kg de P/ha (equivalen a 52,5-105 kg de P2O5/ha), y 60 a 90 kg de K/ha (equivalen a 72-108 kg de K2O/ha). Además incluyen la  aplicación de 23 kg de S/ha, dándole a este nutriente la importancia que tiene en la fertilización de arroz de inundación. Esa recomendación tan baja de abonos potásicos puede deberse a que en estos suelos casi siempre se siembran cereales, cuyos restos de cosecha al dejarlos que se incorporen a los suelos pueden reciclar más  de 80% de su contenido de potasio, ya que con la cosecha del grano, solamente se retira del campo un 18-20% de K.

Sobre la base de todo este conocimiento presentado hasta ahora referente al crecimiento de la planta, a los requerimientos de N-P-K por el cultivo de arroz, y al comportamiento de los nutrientes en suelos inundados, se presenta el siguiente programa de fertilización del cultivo del arroz basado sobre los resultados de un análisis de suelo:

Suelo ubicado cerca de la carretera nacional, Municipio Santa Rosalía, Turén, estado Portuguesa.

Profundidad de la muestra: 0-20 cm

Arena: 10,0%

Limo: 41,5%

Arcilla: 48,5%

Clase textural (Bouyoucos modificado): arcillo limoso límite con arcilloso (AL-A)

Suspensión 1:2:

          pH: 6,63

          CEs mS/cm: 0,91

Carbono orgánico (W. and B.): 2,14%

Fósforo (Olsen): 18 ppm

Potasio (NH4OAc 1 N): 110 ppm

Al+++intercambiable: –

Ca++intercambiable: 24,6 me/100 g de suelo

Mg++intercambiable: 3,08 me/100 g de suelo

Fe (Mehlich 1): 0,6 ppm

Cu (Mehlich 1): 0,4 ppm

Zn (Mehlich 1): 3,6 ppm

Mn (Mehlich 1): 56,0 ppm

CEs mS/cm multiplicado por 100 equivale a antiguo CE x 105

-CE en suspensión 1:2 = 0,91 mS/cm <1,0, el suelo no tiene problemas de excesos de sales solubles.

-pH del suelo = 6,63, > 5,5. No se requiere corrección por acidez.

-Requerimiento interno de N del arroz: 120 kg de N/ha

-Contenido de carbono orgánico del suelo: 2,14%

-Aplicar 75% del requerimiento de N porque el contenido de carbono orgánico del suelo está entre 2 y 4 %: 120×0,75=90 kg de N/ha

-El suelo contiene 48,5% de arcilla: aplicar 2 fracciones de nitrógeno, la mitad ó 50% (90×0,5=45 kg de N/ha) al momento de la siembra y la otra mitad (90×0,5=45 kg de N/ha) a los 25 días de edad del cultivo.

-Fertilizante a aplicar en cada fracción, si utiliza SA (21% de N):

               –Fracción 1: Al momento de la siembra aplicar 45/0,21=214 kg de sulfato de amonio/ha

                Fracción 2: A los 25 días de edad del cultivo aplicar 45/0,21=214 kg de sulfato de amonio/ha

-El análisis de suelo indica nivel MEDIO de P:

-El pH del suelo es > 5,5: La recomendación general en este caso es aplicar 50 kg P2O5/ha. Sin embargo, como al inundar el suelo el P soluble tiende a aumentar, se recomienda aplicar solo 30 kg de P2O5/ha. Si utiliza fosfato diamónico, aplicar 30/0,46=65 kg/ha

-El análisis de suelo indica nivel BAJO de K:

-El contenido de arcilla del suelo es 48,5%: aplicar 160 kg de K2O/ha al momento de la siembra. Si utiliza cloruro de potasio, aplicar 160/0,6=267 kg/ha

Los valores absolutos de Ca y Mg corresponden a categoría ALTO, por lo tanto, no es necesario corregir estos valores absolutos. Sin embargo, hay que revisar la relación Ca/Mg.

-Relación Ca/Mg = 24,6/3,08 = 7,98 >7: -Indica que hay excesos de Ca en relación al Mg. Aplicar 60 kg de MgO/ha. Utilizando sulfato de magnesio con 24% de MgO, se requiere aplicar 60/0,24=250 kg/ha.

Utilizando sulpomag con 18% de MgO, se requiere aplicar 60/0,18=333 kg/ha; este fertilizante a la vez contiene 22% de K2O, por lo que además de suministrar 60 kg de MgO/ha, también aporta 333 x 0,22=73 kg de K2O/ha.

Como el valor de la relación Ca/Mg es muy próximo al valor límite de 7, y como el valor absoluto de Mg intercambiable es ALTO, se puede obviar la aplicación de fertilizante magnésico, que además en la actualidad en el mercado venezolano no se consigue.

Para este suelo el análisis indica que los niveles de Fe, Cu y Zn son BAJOS, mientras que el de Mn es ALTO. Para corregir estas insuficiencias tenemos dos opciones:

1.-Aplicar al suelo antes de la siembra, una fuente de los micronutrientes insuficientes, preferiblemente mezclado lo más uniformemente posible con el fertilizante utilizado en el abonamiento de base:

          -Hierro: aplicar 40 kg de FeSO4.7H2O/ha

          -Cobre: aplicar 10 kg de CuSO4.5H2O/ha

          -Zinc: aplicar 30 kg de ZnSO4/ha

 2.-Aspersiones preventivas: en este caso sabemos, porque lo indica el análisis, que el suelo es pobre en micronutrientes, por lo tanto, las aspersiones preventivas de micronutrientes se consideran una buena opción. Se utilizan fertilizantes foliares que contienen estos elementos nutritivos y se asperjan según las recomendaciones del fabricante.

En este cultivo es muy importante la aspersión de zinc, ya que bajo condiciones de inundación del suelo los niveles de este micronutriente en solución pueden disminuir bastante. En este caso, con niveles MEDIO de P y con las aplicaciones modestas de fertilizantes fosfatados recomendadas, se recomienda aplicar 150 gramos de zinc/ha en varias aspersiones, comenzando a los 25-30 días de edad del cultivo.

Queda a decisión del productor o de su asesor la opción de aplicar los micronutrientes al suelo o en aspersiones foliares.

RESUMEN DEL PROGRAMA DE FERTILIZACIÓN.

1.-Los fertilizantes a aplicar al momento de la siembra, considerando los productos más frecuentes en el mercado nacional, serían:

Opción 1:

a.-Fosfato diamónico (DAP): 65 kg/ha. Este producto aporta los 30 kg de P2O5/ha  estimados más 11 kg de N/ha.

b.-:Sulfato de amonio 160 kg/ha: Con esta cantidad de sulfato de amonio se completan los 45 kg de N/ha de la primera fracción, que se aplica al momento de la siembra con el abonamiento de base.

c.-Sulpomag: 333 kg/ha. Esta cantidad de sulpomag cubre los 60 kg de MgO/ha requeridos, más 73 kg de K2O/ha que cubrirían parte de los 160 kg de K2O recomendados/ha.

d.-Cloruro de potasio 145 kg/ha: Con esta cantidad se completan los 160 kg de K2O recomendados/ha.

e.-Sulfato ferroso heptahidratado 40 kg + sulfato de cobre pentahidratado 10 kg + sulfato de zinc 30 kg

Todos estos productos se pueden mezclar (65 + 160 + 333 + 145 + 40 +10 + 30 = 783 kg de mezcla de fertilizante/ha), con el inconveniente de que la fuente de nitrógeno y las fuentes de micronutrientes son en polvo y los otros fertilizantes son granulados. En este caso, quizás sea preferible mezclar los granulados y los productos en polvo por separado, y hacer dos aplicaciones al voleo y luego incorporarlos con los implementos de labranza antes de la siembra.

Opción 2: Es la misma opción anterior pero no se aplican los micronutrientes al suelo si no en aspersiones preventivas según la recomendación previa. De esta manera, la cantidad de fertilizante a aplicar al momento de la siembra (en el abonamiento de base) se reduce a 703 kg/ha.

Opción 3:

a.-Fosfato diamónico (DAP): 65 kg/ha. Este producto aporta los 30 kg de P2O5/ha  estimados más 11 kg de N/ha.

b.-Sulfato de amonio: 160 kg/ha. Con esta cantidad de sulfato de amonio se completan los 45 kg de N/ha de la primera fracción, que se aplica al momento de la siembra con el abonamiento de base.

c.-Cloruro de potasio: 267 kg/ha.

d.-Sulfato de magnesio monohidratado: 208 kg/ha.

e.-Los micronutrientes se aplican en aspersiones preventivas según lo recomendado previamente.

Estos productos se mezclan y resultan en 65 + 160 + 267 + 208 = 700 kg de fertilizante/ha, que se deben aplicar al momento de la siembra como abonamiento de base. En esta opción también se sugiere aplicar el sulfato de amonio separado de los otros fertilizantes granulados.

Opción 4 (sin aplicación de Mg):

a.-Fosfato diamónico (DAP): 65 kg/ha. Este producto aporta los 30 kg de P2O5/ha  estimados más 11 kg de N/ha.

b.-Sulfato de amonio: 160 kg/ha. Con esta cantidad de sulfato de amonio se completan los 45 kg de N/ha de la primera fracción, que se aplica al momento de la siembra con el abonamiento de base.

c.-Cloruro de potasio: 267 kg/ha.

e.-Los micronutrientes se aplican en aspersiones preventivas según lo recomendado previamente.

Estos productos se mezclan y resultan en 65 + 160 + 267 = 492 kg de fertilizante/ha, que se deben aplicar al momento de la siembra como abonamiento de base. En esta opción también se sugiere aplicar el sulfato de amonio separado de los otros fertilizantes granulados.

En todas las opciones, si la siembra de arroz sigue a la cosecha de otro cereal (maíz, arroz o sorgo) y los restos de cosecha se incorporan al suelo, se puede disminuir la dosis de fertilizante potásico a 75% del total, es decir, si utiliza cloruro de potasio puede aplicar 267 x 0,75 = 200 kg/ha. De esta manera, la opción 4, por ejemplo, resulta en 65 + 160 + 200 = 425 kg de fertilizante/ha.

2.-Los fertilizantes a aplicar en los reabonos serían los siguientes: a los 25-35 días de edad del cultivo aplicar sulfato de amonio: 214 kg/ha

Análisis de tejidos: como una orientación para el conocimiento del estado nutritivo de un cultivo de arroz, se presenta en el cuadro siguiente los rangos normales o de suficiencia de la concentración de los diferentes nutrientes esenciales, según varios autores, determinados en hojas nuevas totalmente expandidas al momento de la diferenciación de la panícula (esto ocurre aproximadamente a los 60 dds aunque difiere según la variedad).

Los resultados de laboratorio se comparan con los rangos del cuadro anterior y obtenemos información del estado nutritivo de las plantas. Si la concentración de un nutriente está por debajo del límite inferior del rango de suficiencia quiere decir que hay insuficiencia en el suministro de ese nutriente. Si la concentración reportada por el laboratorio está dentro del rango de suficiencia el estado nutritivo de la planta es normal. Si la concentración de un nutriente está por encima del límite superior del rango de suficiencia indicado, significa que hay un exceso de ese nutriente y nos debe alertar en el manejo de ese elemento para evitar que puedan ocurrir problemas de toxicidad, ya que esos excesos pueden causar antagonismo o interacciones negativas con respecto al aprovechamiento de otro nutriente.

Rangos de suficiencia de la concentración de nutrientes en hojas nuevas totalmente expandidas al momento de la diferenciación de la panícula en plantas de arroz.

NUTRIENTE                                               RANGOS DE SUFICIENCIA

       N                                                                    2,80-4,20

       P                                                                    0,18-0,30

       K          %                                                       1,20-2,53 

      Ca                                                                    0,20-0,40

      Mg                                                                   0,16-0,40

      Mn                                                                   250-790

      Fe         ppm                                                      75-192

      Zn                                                                     33-160

pedroraulsolorzano@yahoo.com


Pedro Raúl Solórzano Peraza es colaborador destacado de Mundo Agropecuario

Este trabajo fue enviado por el autor o autores para Mundo Agropecuario, en caso que se desee reproducir le agradecemos se destaque el nombre del autor o autores y el de Mundo Agropecuario, redireccionando hacia el artículo original.

Estimados lectores y seguidores de nuestros articulistas. Con motivos de la pérdida del material histórico de nuestra página por la intrusión ilegal que sufrió Mundo Agropecuario semanas atrás estamos republicando los artículos antiguos y recuperar así el importante material informativo, científico, técnico y de opinión. La Redacción, junio 2021.



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