Acuicultura y piscicultura Articulistas Venezuela

Granjas piscícolas costaneras permitirían el aprovechamiento de los embalses coadyuvando en la recuperación de sus aguas


Germán Robaina G.

robainag@gmail.com


La sobrepesca, la consecuente escasez de productos de origen pesquero y la contaminación son solo algunos de los problemas medioambientales a los que se ha estado enfrentando el país durante las últimas décadas, mientras que el desconocimiento, el manejo inescrupulosos de falsa información y los temores medioambientales que existen sobre la actividad piscícola  destacan entre los factores antrópicos que han limitado significativamente el desarrollo de esta actividad a nivel nacional, incluyendo entre ellos el inadecuado aprovechamiento de los numerosos cuerpos de agua existentes.

Como hemos venido aseverando en artículos anteriores, los embalses venezolanos representan una valiosa alternativa para generar la biomasa pesquera -vía piscicultura- que poseemos en lo que agua dulce se refiere.

Cientos de cuartillas y miles de horas de conversaciones y discursos se han invertido informando sobre el enorme potencial que las numerosas hectáreas de cuerpos de agua artificiales poseen el país, con su inconmensurable potencial para incorporarlos en actividades de producción piscícola sin afectar su uso principal ni degradar su medio ambiente, si no, más bien, promoviendo su recuperación, por lo menos en lo que a calidad de agua se refiere.

Según algunos autores más de 700.000 hectáreas de estos cuerpos de agua existen actualmente en al país, y prácticamente en ninguna de ellas funciona una unidad de producción piscícola, ni flotante como las hubo anteriormente tratando de aprovechar los 7.000.000.000 de metros cuadrados (m2) de espejo de agua que se estiman disponibles, ni costeras, aprovechando más de 100.000 km línea de costa aptas que se estiman disponibles.

En un país que reporta una significativa pérdida del poder adquisitivo de la población para poder obtener proteínas de adecuada calidad para su alimentación y nutrición, y que registra un nivel de consumo per cápita de productos pesqueros (producción) de los más bajos del hemisferio, insistimos en tratar de demostrar al alto gobierno nacional, la potencialidad de esta alternativa, y la posibilidad de garantizar el más estricto apego a la normativa ambiental vigente, ya que seguir haciéndonos los sordos, ciegos y mudos sobre este tema, no nos parece una opción muy ética.

Independientemente de la bandera política que se posea, o la mano con la que se quiera manejar el tema, creemos que es inmoral seguir haciéndose la vista gorda tanto a necesidad de producir alimento como al potencial de estos cuerpos de agua para generar en el corto plazo  y sin invertir considerables sumas de dinero, un extraordinario volumen de biomasa pesquera de calidad, con tan sólo la puesta en marcha de la figura de “Concesión Acuícola Continental” descrita en nuestra propuesta de Plan Nacional de Acuicultura debidamente reglamentada para el aprovechamiento de estos cuerpos de agua.

Utilizando granjas flotantes para nuestras especies autóctonas, o granjas costaneras para especies exóticas como la tilapia, presente en nuestro territorio desde hace más de 60 años, en aquellas zonas debidamente seleccionadas según su potencialidad, calidad, tasa de renovación de agua y usos prioritarios, estimamos se podrían generar más del 100 % de los requerimientos de biomasa pesquera que presenta actualmente el país (426.000 Tm si se desean mantener las cuotas actuales de exportación), cifra ésta que se estima sobrepasará fácilmente a 500.000 Tm para el año 2030. Basados en estos preceptos, se propone la puesta en marcha un programa piloto de producción masiva de alimento de origen pesquero autorizando la utilización del recurso hídrico de algunos embalses y su zona costera, bajo normas que garanticen no afectar al medio ambiente ni colaborar en la eutrofización de sus aguas, promoviendo la generación del alimento de origen pesquero y, por qué no, las divisas que tanto requiere el país.

Para ello, proponemos la selección de un embalse piloto para el diseño, conformación y manejo de una red de granjas de producción intensiva de tilapias (posiblemente bajo la figura de ZEE), garantizando el más estricto apego al cuidado ambiental, y promoviendo acciones tendentes a la preservación y/o recuperación de la calidad del agua de dicho embalse.

En relación con las tilapias, no dudamos en asegurar, que una red de granjas productoras de estas especies en las costas de alguno de nuestros embalses que posea adecuado potencial y servicios básicos (vías de comunicación, electricidad, asentamientos urbanos, etc.), manejadas de manera similar a los denominados IPRS, y cumpliendo con todas las exigencias técnicas y ambientales requeridas para garantizar la recuperación y preservación del medio ambiente, la calidad y sustentabilidad del agua del embalse seleccionado, se puede generar la biomasa pesquera que reclama el país.

Los cálculos conservadores permiten asegurar que una sola granja costanera de mediano tamaño, debidamente administrada y manejada, puede generar como mínimo unos 600.000 kg de biomasa pesquera al año (600 Tm), lo que equivaldría a decir, a 1.700.000 raciones/año de 350 gr c/u.

La imagen que acompaña a este artículo ofrece una proyección teórica de la producción requerida para alcanzar para el año 2030 unas 100.000 Tm de tilapia cultivada, y en ella se inserta un esquema general de una granja modelo para la puesta en marcha de un programa como el que se propone, cuyo diseño, equipamiento y protocolo de manejo se encuentran totalmente conceptualizados.

Todo ello a partir de: 1.- seleccionar un embalse de adecuadas características, locación y condiciones ambientales adecuadas para un desarrollo piscícola piloto y 2.- implementación de una estrategia de recuperación de la calidad de su agua siguiendo ejemplos utilizados en diferentes partes del mundo mediante la “siembra” de cultivos bacteriales adecuados a la contaminación predominante.

El funcionamiento de estas granjas se basa en: 1.- el aprovechamiento de las aguas de los embalses gestionándolas de forma responsable y devolviéndolas debidamente sedimentadas y filtradas a efecto de reducir sustancialmente la contaminación por materia orgánica, nitrógeno y fósforo. 2.– Promover adecuadas prácticas de alimentación piscícola, a efectos de minimizar la generación de excedentes de materia orgánica. 3. Reducir, previo a su devolución al medio ambiente, la carga orgánica que se deposita como lodo en el fondo de los recipientes de cultivo para disminuir la concentración de amoníaco. 4. Garantizar la salvaguarda de la biodiversidad existente al impedir el escape de especies exóticas. 5.- generación de biomasa animal mediante prácticas acuícolas que reducen significativamente las emisiones de dióxido de carbono metano y óxido nitroso características de otras actividades agropecuarias. 6. Potencial asociatividad de varias unidades de producción para el logro de un importante volumen de biomasa que favorezca precios de insumos, servicios y de mercado (una red de granjas asociadas abastecidas desde un centro piloto de producción de alevines, y un centro de acopio y procesamiento asociado produciendo en un mismo embalse y compartiendo beneficios y responsabilidades) y, 7. Promover el uso de biomerrediadores para tratar las aguas a devolver al medio ambiente.

El número y dimensiones de cada recipiente de cultivo (lagunetas o tanques) establecerá las dimensiones y requerimientos de cada granja, desde el número y prestación de los diferentes equipos requeridos, hasta el consumo de electricidad, alevines, alimentos, volumen de agua en recirculación, requerimientos de oxígeno, frecuencia de siembra, frecuencia y volumen de cosecha, personal y sedimentadores, entre otros.

Finalmente, cada una de estas granjas, tendría la capacidad de extraer, filtrar y devolver al embalse debidamente filtradas no menos de 5.000 m3 de agua al año, lo que podría contribuir, juntamente con los tratamientos bacteriales, con la recuperación de su calidad hídrica (numerosos ejemplos existen a nivel mundial).

Se ha demostrado que este tipo de granja son más económicas, de más fácil construcción, manejo, mantenimiento y logística que el equivalente en una granja flotante, siento total y absolutamente factible evitar el escape de ejemplares a las aguas del embalse. De ahí, el interés de las mayores salmoniculturas del mundo en desarrollar este tipo de granjas.

Tan solo con el cultivo de tilapias en este tipo de granjas, se puede alcanzar la meta proyectada de 100.000 Tm de biomasa pesquera acuícola para el año 2030.

Invitamos al ministerio del Poder Popular de Pesca y Acuicultura, al ministerio del Poder Popular para el ecosocialismo, al ministerio del poder popular de atención de las aguas, y a los promotores de las denominadas ZEE a reflexionar sobre esta propuesta.


Germán Robaina es colaborador destacado de Mundo Agropecuario

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