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HOMEOPATÍA, HOMOTOXICOLOGÍA Y PISCICULTURA


Germán Robaina G.

robainag@gmail.com


Para que los peces sometidos a cultivo puedan mantener sus funciones vitales, al igual que todos los otros organismos vivos necesitan un aporte continuo de energía proveniente de su metabolismo, y cualquier alteración en el suministro de este metabolismo energético generará una reducción al aporte de energía mediante un proceso de regulación endógena.

El organismo es un sistema en el cual ingresa la energía en forma de alimentos y se eliminan los desechos metabólicos. De esta forma es posible mantener un orden determinado durante el denominado “ciclo vital”, además de un equilibrio termodinámico.

Como todas las reacciones del organismo, estas reacciones tienen lugar en un medio acuoso a temperaturas relativamente bajas, por lo que deben ser catalizadas (aceleradas). La condición para esta catálisis sea eficaz, es que los substratos que se encuentran entre y dentro de las células sean los adecuados.

Como el espacio extracelular es un elemento externo a las células, éstas sólo pueden reaccionar a través de su material genético en la medida en que son informadas por este espacio extracelular y su estructura dinámica, y su regulación (“Regulación Basal”) es decisiva para la eficacia de las catálisis intra y extracelular.

Todo esto depende de la estructura de la matriz extracelular que constituye un filtro molecular para todas las células, y se encuentra formada por complejos polímeros de glicoproteínas, hidratos de carbono y proteínas estructurales, algunos de los cuales tienen una carga eléctrica negativa que les otorga la capacidad para mezclarse con agua y realizar el intercambio de iones garantizando así la isoionía, isoosmía e isotonía que la matriz requiere.

Cualquier desbalance en estas tres condiciones, puede generar significativos cambios en la regulación basal y por consiguiente en la perfecta armonía del funcionamiento del organismo, pudiendo esto ser el precursor de aquello que denominamos enfermedad.

Medicina Biológica

Conocemos como medicina biológica a un conjunto de medidas orientadas a la prevención y tratamiento de estas enfermedades empleando recursos que refuerzen la tendencia autocurativa de la naturaleza. Por tanto, un tratamiento biológico, al activar las defensas del propio organismo, favorece la curación natural del “paciente”.

Estos principios se encuentran presentes en dos grandes ramas de esta modalidad de medicina, como lo son la Homeopatía y la Homotoxicología, estrategias utilizadas para mantener el adecuado balance entra las células y su matriz extracelular, así como el adecuado aporte de energía y la excreción de desechos metabólicos requerido para garantizar su adecuado funcionamiento celular.

Homeopatía

Es un método terapéutico para tratar enfermedades agudas y crónicas poniendo en marcha los mecanismos internos que todos los seres vivos tienen para regenerarse y reequilibrarse, consiguiendo promoviendo el mejor estado de salud posible.

Esta estrategia médica “interpreta” y “escucha” al paciente, ayudándole a superar su enfermedad sin causarle daño, sin efectos secundarios, sin incompatibilidades, sin toxicidad en ninguna edad o estado, y no excluye para nada a la medicina convencional, pudiéndola sustituir o complementar cuando se hace necesario.

La creciente concentración de sustancias nocivas en el medio ambiente circunvecino, en la cadena alimentaria y en el estilo de vida (estrés, ansiedad, etc.) se ha convertido en uno de los mayores retos de la medicina contemporánea, ya que numerosas enfermedades tienen su origen en los efectos de estos agentes, y nuestros peces no son la excepción.

Los medicamentos homeopáticos se componen de sustancias naturales en alta dilución, exentos de reacciones adversas relevantes para el paciente, que ponen en funcionamiento mecanismos de sensibilidad específicos sin contravenir reacciones naturales, sugiriéndose que tiene como principal mecanismo de acción la regulación del sistema inmune basándose en una compleja y dinámica homeostasis que es fundamental en todo ser vivo.

En ese sentido, la modulación de la respuesta inmune en un ser vivo estaría asociada a un equilibrio dinámico entre las funciones y los efectos antagónicos de diferentes sustancias, o entre los sistemas, órganos, tejidos, células y organelos productores y receptores de una misma sustancia. Cuando ese equilibrio se pierde, el medicamento homeopático funciona mediante el suministro de información de acuerdo con la complejidad del organismo con el que interactúa, activando reacciones terapéuticas endógenas.

Para ello la homeopatía utiliza medicamentos unitarios constituidos por una sola sustancia (azufre, mercurio, arsénico, etc.) o son extractos vegetales que contienen mezclas complejas de diversas sustancias apoyados en los denominados repertorios (listados de síntomas producidos por cada medicamento) para la elección del medicamento más adecuado para cada caso, medicamentos que se pueden administrar a cualquier ser vivo, incluyendo plantas terrestres y acuáticas, animales silvestres, en cautiverio y de crianza, así como en especies dulceacuícolas y marinas de interés comercial.

Homotoxicología

Por su parte, la Homotoxicología estudia las enfermedades y el tratamiento biológico de las mismas partiendo de los principios fundamentales de la homeopatía, pero utilizando biorreguladores que permiten estimular de manera natural la capacidad curativa que tiene un ser viviente.

Aunque el término fue utilizado para el uso humano (Homo), hoy por hoy tiene alcances mucho más generales y se utiliza para los diferentes seres vivos.

Mientras los homeópatas emplean los denominados medicamentos simples o unitarios, cuyos componentes están potenciados según las normas de elaboración definidas en la farmacopea homeopática conforme al principio de similitud, la homotoxicología considera las enfermedades como procesos naturales de defensa del organismo contra las sustancias causantes de la enfermedad, las llamadas toxinas.

Dado que en el desarrollo de una enfermedad normalmente están implicadas diferentes sustancias histo-incompatibles, los medicamentos antihomotoxicos recurren a la utilización simultánea de diferentes antitoxinas para su tratamiento, y la utilización de estos medicamentos se lleva a cabo según la ubicación de la enfermedad que sufre el “paciente” en una escala de seis fases especialmente elaborada al efecto.

En las fases humorales de la enfermedad no están alterados los sistemas intracelulares. El sistema de defensa se halla intacto y puede eliminar las toxinas a través de diferentes vías. Todo funciona bien.

En las fases de matriz, las toxinas se depositan primeramente en el retículo de la matriz extracelular, alterando sus componentes estructurales y sus funciones, que, en caso de persistir, produce una sobrecarga y lesión progresiva de las estructuras intracelulares, generando síntomas y desequilibrios.

En las fases celulares, los sistemas de la célula experimentan una destrucción progresiva, debido a que el sistema de defensa del organismo no está en condiciones de eliminar por sus propios medios las toxinas de sus células y de la matriz extracelular, llegando a producir daños irreparables y/o hasta la muerte del “paciente”.

Para estimular las defensas del organismo frente a las toxinas, se aplican medicamentos antihomotóxicos compuestos por diferentes combinaciones de sustancias homeopáticas a diluciones bajas o medias, en función de la orientación a los síntomas a tratar.

Así, la Homotoxicología representa un puente entre la homeopática clásica y la medicina convencional, ya que partiendo de las experiencias terapéuticas de la Homeopatía clásica e incorporando los avances de las ciencias médicas, ha introducido nuevas combinaciones de medicamentos homeopáticos.

Como citamos anteriormente, la utilización de catalizadores del metabolismo intermediario es una particularidad de la terapia antihomotóxica. Las sustancias denominadas catalizadores intermediarios se forman fisiológicamente en el marco de la respiración celular y de la obtención de energía (ciclo del ácido cítrico, sistemas redox) y también de sustancias que se forman en otras transformaciones enzimáticas o que tienen un efecto catalizador en este tipo de procesos.

Sin embargo, los catalizadores solamente pueden actuar si el medio es el adecuado. En los ciclos de regulación y en las cadenas metabólicas esto no sólo incluye la concentración de iones de hidrógeno (pH), sino también la disponibilidad de los correspondientes substratos y cofactores como las vitaminas y oligoelementos, es decir, determinados iones metálicos, algunos de los cuales tienen que ser activados primero por estos cofactores para volverse funcionales.

Debemos tener presente, que las alteraciones de los sistemas enzimáticos frecuentemente son de naturaleza iatrogénica y antrópica, ya que muchos fármacos y las cargas cada vez mayores que imponemos al entorno influyen sobre las enzimas.

Así, una función enzimática deficitaria produce tanto una acumulación de los metabolitos ya existentes antes de la correspondiente reacción enzimática, como una carencia de los substratos a metabolizar después de esta reacción, y mediante la administración de los catalizadores correspondientes a partir de una preparación homotoxicológica, se vuelven a poner en marcha las funciones celulares y enzimáticas bloqueadas.

Piscicultura

La piscicultura es una industria en constante y rápido crecimiento, pero uno de los factores que más limita su desarrollo es la mortalidad asociada a diversas enfermedades y la ineficacia de la mayoría de los métodos actualmente utilizados para controlarlas.

Para lograr un efectivo tratamiento tanto preventivo como correctivo de las enfermedades en la piscicultura moderna, es necesario conocer adecuadamente el delicado balance medio ambiente/organismo, y sustentar el uso de terapias alternativas que actúen fortaleciendo el sistema inmune de los peces e incrementen su resistencia ante la enfermedad.

Desde hace muchos años se viene hablando sobre el uso de principios homeopáticos y homotoxicológicos en el tratamiento de peces sometidos a prácticas de cultivo.

Se han utilizado no solo para tratar infecciones sino también como tratamiento preventivo y para la modulación de diferentes respuestas en el organismo, principalmente las relacionadas con el estrés asociado el hacinamiento, la manipulación y/o traslado de los peces, alteraciones ambientales y sociales, etc.

Medicamentos homeopático y antihomotóxicos se vienen administrando en peces sometidos a cultivo a través de su alimento, en suplementos minerales o añadidos directamente al agua de cultivo, observándose que los organismos criados en condiciones de bajo estrés tienen una mayor resistencia a enfermedades, mejor supervivencia, potencial de producción, así como una mejor calidad cárnica.

Sin embargo, a pesar de existir una gran variedad de estos medicamentos utilizados en la medicina veterinaria, solo algunos pocos se han utilizado en la piscicultura, aun cuando se han obtenido buenos resultados en la prevención y en el tratamiento de diferentes padecimientos en especies dulceacuícolas y marinas.

Después de los salmones, una de las especies sobre las que más estudios se han realizado hasta la fecha con estas técnicas de prevención y/o curación ha sido la tilapia (O. niloticus), especie de gran importancia comercial para muchos países, habiéndose evaluado su efecto sobre la supervivencia y cambios en la proporción sexual (masculinización), resistencia a ectoparásitos, funcionamiento y características morfo-funcionales del hígado y las branquias, variaciones en los valores de cortisol y glucosa en sangre asociado al estrés causado por el manejo y transporte de ejemplares, mejorar el metabolismo de los lípidos y el funcionamiento general, incremento en peso de los ejemplares, elaboración de subproductos (nuggets) etc..

Igualmente se han realizado estudios tendentes a evaluar el efecto de estos medicamentos en especies marinas de interés comercial que permita mejorar en su momento los sistemas de producción y aumentar la cantidad y calidad de los productos para el consumo humano, y se ha encontrado una mayor supervivencia y crecimiento en talla y longitud en los peces que recibieron tratamientos homeopáticos con respecto a los tratamientos control.

Igualmente, durante recientes investigaciones realizadas con otras especies, se ha evaluado el efecto de diferentes medicamentos homeopáticos en el camarón blanco (Litopenaeus vannamei), y en la almeja catarina (Argopecten ventricosus) buscando determinarsi se produce un aumento en su resistencia frente a la bacteria patógena Vibrio.

Aunque es necesario profundizar investigaciones para dilucidar los mecanismos de acción de muchos medicamentos homeopáticos (individuales) y combinados (antihomotóxicos), conocer sus efectos en el ámbito metabólico, fisiológico y genético, su modo específico de acción y definir rutas metabólicas específicas, se espera que en un futuro no muy lejano la efectividad de estos  medicamentos se confirme y se logren aplicar masivamente en el tratamiento de diversas patologías comunes en las actividades piscícolas.

Entre los potenciales resultados esperados se incluye una mayor productividad (crecimiento y supervivencia), cultivos larvarios más saludables, semillas más resistentes con menos estrés asociado al transporte, un mejor desempeño durante su siembra en campo, estimulación del sistema inmune innato y adquirido de los peces, incremento en la resistencia del organismo frente a los agentes patógenos que normalmente proliferan al intensificar los cultivo, reducción de los niveles de estrés de los ejemplares sometidos a cultivo, menor inclusión de lípidos en hígado, mayor hipertrofia de la fibra muscular, producción de células productoras de mucinas relacionadas con la inhibición al ingreso de parásitos, cambios en los parámetros sanguíneos y, quizá también, a la tolerancia de algunos parámetros ambientales. Todo esto representaría mayores ganancias para el acuicultor y un producto cosechado inocuo para el consumidor, sin dejar a un lado la reducción de daños al ambiente.

Entre muchos otros productos homeopáticos utilizados actualmente en actividades piscícolas, destacan: Caléndula oficinales, Echinacea, Arnica, Berberis vulgaris, Iodo, Natrum muriaticum, Streptococcinum, Cardus marianus, Phosphorus y Lycopodium.

Entre los principales productos antihomotóxicos aprobados en la Unión Europea para su uso en piscicultura destacan Árnica Compositum, Discus Compositum, Echinacea Compositum, Zeel, Belladona-Homaccord, Atropinum Compositum, Berberis Homaccord, Nux-Vonica Homaccord y Chelidonium Homaccord, formulados éstos a partir de más de 50 productos o diluciones homeopáticas puras.

Finalmente, medicamentos como Coenzyme Compositum y Ubichinon Compositum, para la estimulación de los mecanismos defensivos antitóxicos, con el fin de reactivar los sistemas enzimáticos bloqueados en caso de disfunciones enzimáticas y de enfermedades degenerativas; Valeriana Injeel Forte para el tratamiento de estados de inquietud consecuencias de excitación, exceso de trabajo y/o estrés; Calendula-Salbe-Heel, para supuraciones cutáneas y heridas de cicatrización difícil, heridas contusas, desgarro y heridas de cicatrización defectuosa, congelaciones y quemaduras cutáneas superficiales; China-Homaccord, para estados de agotamiento y debilidad en general; Engystol, para activar los sistemas de defensa inespecíficos, especialmente en casos de  infecciones de origen viral; Galium-Heel, para estimular los mecanismos de defensa inespecíficos, especialmente en caso de enfermedades crónicas; Ginseng Compositum, para la mejoría de la constitución en caso de sobrecargas tóxicas del sistema defensivo; Glyoxal Compositum, para la estimulación de los mecanismos de defensa antitóxicos en caso de bloqueos y disfunciones de los sistemas enzimáticos y de trastornos funcionales; Hepar Compositum y Hepeel, para la estimulación de la función desintoxicante del hígado en afecciones hepatobiliares y el tratamiento de trastornos hepáticos primarios y secundarios; Lymphomyosot, para el tratamiento de la hipertrofia de los órganos linfáticos, tendencia a la formación de edemas y predisposición a padecer enfermedades infecciosas; Sulfur-Heel, para tratamiento de dermatosis, eccemas y prurito; Nux vomica-Homaccord, para trastornos funcionales gastrointestinales y hepáticos, entre otros, seguramente juagarán destacado papel en la Piscitoxicología.

Información base e Ilustración editada de Biologische Heilmittel Heel GmbH.



Germán Robaina es colaborador destacado de Mundo Agropecuario

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