Agricultura Botánica y Genética Colombia

Identifican variedades de arroz genéticamente impuras


Al evaluar los cambios agronómicos y moleculares que sufrieron 14 variedades de arroz –con respecto a sus 14 líneas de origen– enviadas por el Fondo Latinoamericano para Arroz de Riego (FLAR) a ocho países, se estableció que en cinco variedades parte del genoma no coincidía con el de sus líneas de origen, y cuatro carecían de pureza genética.



“Estos hallazgos implican que, en los países donde las variedades no coincidieron, los fitomejoradores (personas encargadas del mejoramiento genético) deben volver a iniciar el proceso de evaluación y purificación”, señala el estudiante Lenin Alonso Rodríguez Betancourth, de la Maestría en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira, en la línea de Fitomejoramiento.

Las líneas utilizadas en la investigación fueron desarrolladas por el FLAR y enviadas a México, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Ecuador, Bolivia y Guyana, donde los miembros de esta organización liberaron las variedades.

Según explicó el estudiante Rodríguez, errores en el proceso de fitomejoramiento o en la producción de semillas llegan a provocar bajo rendimiento, problemas de comercialización y reducción de aptitudes para el procesamiento industrial de los cultivos de estas variedades.

Algunos de los factores que pueden ocasionar la pérdida de características de interés logradas en variedades de arroz, tras años de investigación, se asocian con el uso de semillas equivocadas, imprecisiones a la hora de nombrar los cultivares y polinización cruzada (proceso en el que las plantas de un cultivo se cruzan con otras cercanas en vez de autopolinizarse).

“Para producir una línea de arroz se cruzan plantas seleccionadas buscando obtener resistencia a enfermedades, tolerancia a factores abióticos o incremento en el rendimiento, entre otros. De las plantas obtenidas del cruzamiento se seleccionan las mejores, se extraen sus semillas y se resiembran, en un proceso que se repite hasta siete veces para ganar pureza genética en la línea y estandarizar así sus características”, detalla el investigador.

Las líneas se envían a diferentes países, en donde los fitomejoradores las siembran para evaluar su respuesta ante las condiciones climáticas y su potencial frente al mercado y a las prácticas culturales de consumo de arroz de la región. Después de este proceso de evaluación y selección, las líneas se liberan como variedades y se entregan a los productores.

“Muchos de los logros de ese proceso, en cuanto a las características de las plantas, se pierden cuando el material genético se contamina. Si yo no sé qué que estoy sembrando y si las plantas que cultivo no tienen características similares entre sí, no pueden cumplir los propósitos para los que fueron creadas las variedades”, detalla el estudiante.

Este tipo de estudios puede motivar a los diferentes países a evaluar sus variedades para corregir y recuperar las características de interés, destaca.

Nueve variedades coincidieron

Para la investigación se realizaron dos siembras semestrales de las 14 variedades y las 14 líneas, completando un total de 28 genotipos. De esta manera y a través del diseño experimental se redujo el margen de error.

En el estudio molecular se trabajó con 10 plantas por cada genotipo, extrayendo muestras de ADN para ver las coincidencias. Como resultado de esta etapa se determinó que solo nueve de las variedades coincidían con sus líneas de origen.

“Las características de las plantas evaluadas en el campo reafirmaron los hallazgos que ya habíamos identificado en el estudio molecular, lo cual da sustento a nuestros resultados”, destaca el estudiante Rodríguez.

La investigación también contó con la participación del Centro Internacional de Agricultura Tropical y la dirección de la doctora Maribel Cruz Gallego.


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