Agricultura Colombia Cultivos y Semillas

La hoja que revela el estado nutricional de la piña


La hoja D, la más joven y larga entre las de mayor edad en la piña de variedad MD2 –también conocida como Gold o dorada– aporta información que permite identificar el estado nutricional de la planta y sus necesidades para mejorar el fruto.



Por medio de los análisis de laboratorio de esta hoja se evidenció que aunque las exigencias comunes del cultivo de piña en el mundo son primero el potasio y segundo el nitrógeno, en el caso de la MD2 existe una necesidad principal de adicionar potasio, boro y calcio en las plantas para mejorar su fruto.

Esta identificación es importante pues permite hacer un ajuste idóneo en la fertilización para mejorar la producción en zonas de ladera del Valle del Cauca, donde la aplicación se realizó cinco días después de la inducción de la planta, cada diez días, cuatro veces.

Así lo dio a conocer Raúl Saavedra, ingeniero agrónomo vinculado al proyecto “Incremento de la competitividad sostenible en la agricultura de ladera en todo Valle del Cauca, occidente”, adelantado por la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira.

Dentro del desarrollo de los cultivos, uno de los aspectos más importantes es la fertilización, proceso que se debe hacer antes de que ocurra la floración de la planta, según el ingeniero Saavedra.

La piña MD2, muy susceptible a la floración natural, no requiere, como otras variedades de esta fruta, de un proceso de inducción con algún producto, sino que este se da por condiciones ligadas a su variedad y al ambiente. Cuando esto sucede y la planta empieza su floración, ya no se puede intervenir y se debe dejar que continúe la producción del fruto.

Por esta razón, es importante establecer los tiempos adecuados para hacer el análisis nutricional de la planta y, de esta manera, proceder a hacer los ajustes en la fertilización, los cuales influirán en el peso y la calidad del fruto, lo que los agricultores comúnmente llaman el “llenado del fruto”.

En este proyecto, los investigadores definieron los estados fenológicos de las plantas de piña MD2 (brotación, floración, cuajado y maduración) y, a partir de ahí estipularon cuál era el tiempo indicado para tomar la hoja D para su análisis, pues se debe hacer en una edad determinada de la planta. Este periodo varía entre los 5, 7 y 9 meses.

Para identificar la hoja D, que puede sobresalir de las otras entre 2, 3 o 5 milímetros, se pone la mano izquierda en la parte baja de la planta, asegurándose de tomar todas las hojas. Esta permanece quieta alrededor del tallo mientras la mano derecha va subiendo hasta la punta y se encuentra con la hoja que sobresale. Otra característica que facilita la plena identificación de la hoja D es que su base es completamente plana, y entonces se procede a arrancarla.

Cuando se toman las muestras, cada hoja se debe limpiar bien con una servilleta, luego se doblan, se referencia el cultivo (hectáreas, edad de la planta, lugar, entre otros datos), se guardan en una bolsa plástica y se llevan al laboratorio. En esta ocasión, se tomaron de cada hectárea cuatro o cinco muestras y cada muestra estaba compuesta por diez hojas.

Para interpretar los resultados de laboratorio, los investigadores utilizaron una tabla con la que determinaban si el valor de cada nutriente era alto o bajo. El proceso de extracción y análisis de la hoja D se repitió en el momento de la inducción de la planta.

“En ese momento de la inducción es fundamental la información nutricional para hacer un ajuste en la fertilización, que lo llamamos llenado en cuanto a peso y calidad del fruto”, explica el ingeniero Saavedra.


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