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Las cachamas, las especies autóctonas de mayor potencial piscícola para Venezuela


Nuestro país requerirá para el año 2030, unas 500.000 toneladas de biomasa pesquera para cubrir la demanda per cápita recomendada por FAO. Conjuntamente con las tilapias (fuertemente reguladas) y las truchas (de muy limitada producción por el clima) las cachamas constituyen las especies autóctonas de mayor potencial para la generación de esa biomasa pesquera.

Promover, tecnificar y masificar esta actividad deberá ser prioritario para el sector acuícola nacional.


Germán Robaina G.

robainag@gmail.com


Las cachamas son peces dulceacuícolas, relativamente grandes, ampliamente distribuidas desde el Orinoco a toda la cuenca amazónica, que frecuentemente realizan migraciones estacionales reproductivas y alimentarias, llegando a alcanzar 1 metro de longitud y pesar más de 30 kilogramos.

Son consideradas como las especies autóctonas de aguas cálidas con mayor potencial actual para su cultivo en el país; gracias al manejo de su reproducción artificial, soportar buenas densidades de siembra, aceptar alimento concentrado y poseer buena calidad de su carne para el consumo humano.

Debido a que se adapta fácilmente al medio ambiente controlado, se le cultiva a nivel extensivo, semi intensivo e intensivo, tanto en lagunas de tierra, como estanques de concreto y en jaulas flotantes, bajo diferentes densidades de siembra y niveles de suministro de alimento, siendo frecuente en policultivo con otros peces y/o como complemento a la cría de otros animales como patos y cerdos, gracias a que son dóciles y resistentes al manipuleo, soportan bajos niveles de oxígeno disuelto por periodos cortos.

Las primeras experiencias en el cultivo de cachamas se iniciaron en Brasil y Perú hacia finales de los años 60, a partir de ejemplares adultos capturados del medio natural, que fueron distribuidos en la región con el propósito de promover el cultivo extensivo de la especie. Posteriormente, hacia finales de los años 70 se obtuvieron las primeras reproducciones inducidas de C. macropomum en Brasil y en Venezuela.

Desde entonces, la tecnología de propagación artificial de esta especie condujo a un incremento de su popularidad entre los granjeros con reservorios de agua y estanques.

Entre las especies de cachama más importantes económicamente, tenemos la cachama negra (Colossoma macropomum) y la cachama blanca (Piaractus brachypomum).

En su ambiente natural viven la mayor parte del tiempo en cuerpos de agua lénticos o estancados de aguas negras como lagos, con pH ácido, cubiertos de vegetación. Sin embargo, también se le encuentra en ambientes de aguas blancas y claras.

Las cachamas no presentan dimorfismo sexual, pudiéndose reconocer su sexo, sólo cuando alcanzan la madurez sexual.

Por su comportamiento reofílico o migratorio, no se reproduce en condiciones de cautiverio de manera natural, debido a que se bloquea su sistema endocrino específicamente en la etapa de ovoposición.

Desova una vez al año en respuesta a la subida del nivel del agua durante las estaciones lluviosas, cuando adultos de hasta 45 Kg dejan los lagos y entran a los principales ríos donde se reproducen, retornando al lago cuando el nivel del agua baja.

Durante la reproducción, las hembras sueltan sus huevos dentro de la corriente, los machos los fertilizan y son arrastrados por la corriente hasta que ocurre la eclosión en aproximadamente 17-20 horas a una temperatura promedio de 28ºC.

En zonas donde la temperatura se mantiene sobre los 26ºC, se ha logrado comprobar que las cachamas pueden reproducirse durante todo el año.

En cautiverio llegan a madurar, pero no desovan, por lo que se requiere de la administración de extractos hormonales, técnica gracias a las cuales se ha logrado la obtención de peces híbridos mediante la unión de los óvulos de una especie con el esperma de otra.

Así, la unión de gametos de Colossoma macropomun y Piaractus brachypomus, da origen al hibrido conocido como “cachamoto” los cuales presentan mejor crecimiento, buenos rendimientos y conversión alimenticia que las especies parentales.

Cuando se cultivan a nivel extensivo, sólo se alimentan de la producción natural del agua, y se mantienen a una densidad de siembra menor a 0,5 peces/m2. A nivel semiintensivo se cultivan en estanques de 300 y 2.500 m2, con densidades de 2 a 4 peces/m2, recambio de agua, suministro alimento concentrado y suplementando la alimentación natural a través de la fertilización del agua de los estanques.

Su cultivo a nivel intensivo, se realiza en estanques con alto recambio de agua (mínimo un 30% diario), utilizando densidades entre 5 y 15 peces/m2 y alimento concentrado exclusivamente. En este tipo de cultivo se requiere un buen control de la calidad del agua, principalmente de oxígeno disuelto, pH, alcalinidad, dióxido de carbono libre, etc. Esta tecnología requiere de implementos para aumentar la concentración de oxígeno del agua (aireadores de paletas, blowers y/o recirculación del agua).

Finalmente, su cultivo a nivel superintensivo se ha desarrollado en jaulas flotantes, con una alimentación basada exclusivamente en concentrado comercial y a densidades de 40-80 peces/m3. Obteniéndose producciones promedio de hasta 20 Kg/m3/año.

Sea cual fuese el sistema seleccionado, en la producción de cachamas se distinguen tres (3) fases:

A. Producción de alevines de cachamas en ambientes controlados

Proceso en el cual se utilizan peces adultos maduros (reproductores) para la obtención de crías en cautiverio seleccionando los ejemplares que presenten mejor crecimiento y asegurando que no haya parentesco entre los individuos.

B. La Ceba o engorde

Que se suele realizar en estanques en tierra, tanques tipo australiano y en jaulas flotantes, siendo el más conveniente el primero de ellos.

El uso de las denominadas geomembranas para cubrir las lagunas, no ha resultado del todo satisfactorio, por los “mordiscos” que suelen realizar los ejemplares al material, y su posterior rotura.

Los cultivos deben ser controlados periódicamente para evaluar su desarrollo y observar el estado de salud y la apariencia de los ejemplares y realizar los ajustes de alimentación diaria correspondiente.

Para ello se realizan las estimaciones de crecimiento del lote sometido a cultivo (5 a 10 % de la población) cada 22 a 30 días, procurando causar la menos molestia posible.

Este muestreo permite conocer el peso promedio de los ejemplares, ganancia diaria de peso, conversión alimenticia, biomasa, etc., datos que le permitirán al piscicultor realizar los ajustes correspondientes en los procesos de alimentación, principalmente.

Aunque los cultivos se pueden planificar a 10 meses, se pueden realizar cosechas parciales a partir del 5to mes de iniciado el cultivo, y comercializar cachamas con pesos promedios de 700 y 800 g, incluso de 500 g, peso que podría lograrse al 4to mes de cultivo.

C. Cosecha:

Las cosechas se suelen realizar a las primeras horas del día para favorecer la conservación de los peces al no estar expuestos al sol, y una vez cosechados, los ejemplares deben ser sacrificados y preparados para el mercado en las mejores condiciones higiénicas posibles.

Un proceso básico consta de selección, sacrificio, eviscerado, lavado y comercialización. La distribución se realiza a granel enhielado para conservar baja la temperatura.

Durante este proceso se produce una pérdida del 23,69% correspondiente a la cabeza; 25,32% correspondientes a la piel y los huesos, y 10,6% correspondiente a vísceras. Así, la carne realmente aprovechada ronda el 37,91 % del peso total del ejemplar.

Unos pocos productores realizan algún procesamiento secundario mediante el escamado de los peces y/o un mejoramiento en la presentación, colocándolas, por ejemplo, o en bandejas con protección de película plástica

Los pequeños productores de cachama venden en la misma finca (inclusive con vísceras) o dentro de un radio de pocos kilómetros de ella; algunos venden el producto directamente al consumidor, permitiendo mayores márgenes de utilidad.

Los medianos productores requieren de un mercadeo más elaborado, vendiendo el producto a minoristas en las plazas de mercado, e inclusive a intermediarios que lo transportan fuera de la región; en este caso se requiere de congelación previa.

Los costos de producción en un cultivo de cachama en estanques están referidos a cuatro rubros principales: preparación de estanques, siembra, alimentación, mano de obra y combustible.

El principal rubro es el de alimentos (60% de la estructura de costos) y la compra de alevines (7%).

La mano de obra no es calificada y varía entre un 7% y 8% de los costos totales, siendo más baja la participación en los cultivos de mediana y grandes extensiones.

En el estudio de la factibilidad económica para la explotación de la cachama, deben tomarse en cuenta ciertas previsiones tales como la factibilidad de combinar el cultivo de cachama con otra producción pecuaria (cerdos, patos, gansos, etc.) así como centralizar la producción en los meses de lluvia, cuando la oferta competitiva es baja, motivada por el aumento en el caudal de los ríos, siendo afectada la pesca.

La participación por parte del piscicultor en la mayor parte de la cadena de valor del proceso productivo de esta especie, ayudará a mejorar la rentabilidad de la operación.

Se estima que optimizando y masificando los procesos de producción masiva de alevines, las cachamas podrían aportar entre un 20 y 25 % de los requerimientos acuícolas nacionales, estimados para el año 2030, en unas 500.000 TM.

En ello jugaran papel preponderante los denominados Centros Piscícolas regionales.


Germán Robaina G. es colaborador destacado de Mundo Agropecuario

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