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¿Los escarabajos fueron los primeros polinizadores de plantas gimnospermas y angiospermas?


Estudian escarabajos atrapados en piezas de ámbar hace unos 99 millones de años


UB/DICYT Las piezas de ámbar con fósiles atrapados son ventanas de tiempo abiertas al pasado que a menudo sorprenden con imágenes reveladoras de la vida en el planeta Tierra. Ahora, un equipo científico ha descrito el primer registro de insectos —en concreto, escarabajos— atrapados en piezas de ámbar hace unos 99 millones de años, mientras polinizaban plantas gimnospermas y angiospermas de forma simultánea, un descubrimiento no recogida hasta ahora en la bibliografía científica.

Estas piezas de ámbar cretácico, halladas en yacimientos de la región de Kachin (Myanmar), muestran nuevos aspectos sobre la biología y el comportamiento de cuatro especies fósiles de escarabajos de la familia Kateretidae. Actualmente, este grupo de insectos —con menos de cien especies— son polinizadores de plantas angiospermas en América del Sur y otras áreas templadas y subtropicales del planeta.

El descubrimiento confirma el papel decisivo de los escarabajos en el origen de la polinización de las angiospermas (plantas con flores visibles) y su rol fundamental en la evolución de los ecosistemas terrestres de todo el planeta. El trabajo describe también un nuevo tipo de polen fosilizado en ámbar, denominado Praenymphaeapollenites cenomaniensis.

En la investigación, publicada en la revista iScience, participan el profesor Xavier Delclòs, de la Facultad de Ciencias de la Tierra y del Instituto de Investigación de la Biodiversidad (IRBio) de la Universidad de Barcelona,​​y el investigador David Peris, doctorado en la UB y primer autor del trabajo, ahora investigador posdoctoral en la Universidad de Bonn (Alemania).

También participan en el artículo los expertos Conrad C. Labandeira, del Museo Nacional Smithsonian de Historia Natural de Washington (Estados Unidos); Eduardo Barrón, del Instituto Geológico y Minero de España (IGME); Jes Rust, de la Universidad de Bonn, y Bo Wang, del Instituto de Geología y Paleontología de Nanjing (China).

Ámbar fósil, una ventana abierta al pasado

El ámbar es una resina fosilizada hace millones de años capaz de preservar organismos fósiles manteniendo con gran fidelidad sus características morfológicas y estructurales. En algunos casos, el ámbar también aporta información sobre aspectos del comportamiento de especies extinguidas.

Las piezas de ámbar birmano del nuevo estudio corresponden al periodo del Cenomaniense, cuando los dinosaurios estaban dispersados por todos los continentes. Los expertos han identificado varios especímenes de escarabajos en tres piezas, mientras que una cuarta solo hay un único ejemplar. En la actualidad, todo este material fósil descubierto en el sudeste asiático está depositado en el Museo de Ciencias Naturales de Barcelona (MCNB) y en el Instituto de Geología y Paleontología de Nanjing (China).

Una agrupación numerosa y de una única especie de escarabajos en una pieza de ámbar «solo podría explicarse por motivos de apareamiento o polinización», revela Xavier Delclòs, profesor del Departamento de Dinámica de la Tierra y del Océano y del IRBio, que ha estudiado las piezas depositadas en el MCNB.

«No es frecuente encontrar piezas de ámbar que hayan capturado diversos organismos. Tampoco es fácil descubrir fósiles que describan aspectos del comportamiento de los seres vivos, y especialmente, relacionados con la polinización», detalla David Peris, jefe del proyecto de investigación sobre este material de ámbar fósil.

Los escarabajos, los primeros polinizadores de flores

Tradicionalmente, los escarabajos se han considerado como uno de los grupos de insectos polinizadores de las primeras flores en la Tierra. El nuevo estudio revela que, en tres piezas de ámbar, los granos de polen encontrado cerca de los escarabajos corresponden a plantas gimnospermas (sin flores visibles), más antiguas evolutivamente que las angiospermas. En el cuarto caso, el polen proviene de nenúfares, plantas acuáticas de la familia de las ninfeáceas (un grupo de angiospermas muy primitivo).

«Los escarabajos katerétidos se nutrían inicialmente de granos de polen o de otros componentes vegetales de las gimnospermas. Cuando se inició la expansión de las angiospermas, estas plantas se convirtieron en un nuevo recurso alimentario para los escarabajos, que pudieron consumir nuevos recursos (polen, néctar y pétalos de flores)», detalla David Peris.

«Así pues —continúa el experto—, estos coleópteros se adaptaron rápidamente al nuevo recurso que ofrecían las flores y favorecieron el inicio de una relación de mutualismo en el proceso de polinización entre estos insectos y las angiospermas».

En los ecosistemas actuales, el agente polinizador de la mayoría de plantas gimnospermas es el viento (polinización anemófila), y en el caso de las angiospermas, los insectos (polinización entomófila). Respecto a esta evolución del proceso de polinización en el mundo vegetal, «el nuevo trabajo confirma la gran ventaja evolutiva que ha significado la adaptación de los escarabajos a la polinización de plantas angiospermas, ya que hoy en día no hay katerétidos asociados a plantas gimnospermas», concluyen David Peris y Xavier Delclòs.


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