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Los investigadores desarrollan una guía para medir la evolución de plantas que se benefician de otras

plantas
Crédito: CC0 Public Domain

Las plantas que facilitan la supervivencia y reproducción de otras especies también pueden hacerlas evolucionar, algo que se ha ignorado en la mayoría de estudios sobre el tema. 


de Asociacion RUVID


Investigadores del Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE, CSIC-UV-GVA), junto con científicos de México y Suiza, han establecido una guía para estudiar los cambios evolutivos de plantas que se benefician de otras plantas.

Un estudio publicado en la revista Trends in Plant Science establece el método necesario para medir la evolución de los rasgos de las plantas que se benefician de la facilitación. Esta metodología permite integrar esta interacción entre plantas junto con otras interacciones ecológicas como la polinización o la dispersión de semillas, que son componentes clave de la biodiversidad. El estudio está liderado por el Centro de Investigación en Desertificación (CIDE), centro conjunto de la Universidad de Valencia (UV), el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Generalitat Valenciana, en colaboración con investigadores de la Estación Experimental de Áreas Áridas ( EEZA-CSIC), de la Universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto de Ciencias Agrarias (Suiza).

En los ecosistemas naturales , las especies que comparten el mismo hábitat pueden interactuar de manera positiva (mostrando comportamientos como la facilitación o el mutualismo), o negativamente (a través de la competencia, la depredación o el parasitismo). Estas interacciones determinan en gran medida la estructura y el funcionamiento del ecosistema, marcando no solo las condiciones presentes, sino también determinando los cambios evolutivos de las especies conectadas en el pasado y el futuro.

Los estudios evolutivos tradicionalmente han hecho hincapié en las interacciones negativas como motor de la selección natural, el mecanismo por el cual se produce el cambio adaptativo de las características de la especie (fenotipo). Ahora, un grupo internacional de investigadores liderado por científicos del CIDE ha aportado evidencia empírica de las interacciones positivas que ofrece la naturaleza, estableciendo un método para estudiar los rasgos de especies que evolucionan como consecuencia de este tipo de relación.

El estudio se centra en una interacción conocida como ‘facilitación’ entre plantas, en la que algunas especies llamadas ‘nodrizas’, las cuales tienen adaptaciones que les permiten establecerse en ambientes estresantes, modifican su entorno físico más cercano permitiendo el establecimiento de otras especies menos adaptadas a este tipo de entorno, llamado «beneficiarios». Las plantas nodrizas ‘benefician’ a sus plantas asociadas construyendo nichos favorables, acumulando nutrientes, proporcionando sombra o protegiéndolas de los herbívoros.

La facilitación como ‘motor evolutivo’

Aunque en la teoría ecológica, la facilitación ha sido considerada durante mucho tiempo como una fuerza selectiva, este tema apenas ha sido abordado a nivel experimental porque la mayoría de los estudios han estimado los efectos de las plantas que favorecen la aptitud de otras plantas sin considerar los rasgos que mediar la interacción, un enfoque que carece de información crucial desde un punto de vista evolutivo ”, explica Miguel Verdú, investigador del CIDE que lideró el estudio.

“En este estudio proponemos un marco conceptual que nos permite comprender cómo la facilitación actúa como motor evolutivo, además de discernir qué mecanismos permiten que las plantas nodrizas se conviertan en agentes selectivos de los rasgos de las plantas beneficiarias”, añade el investigador José Mª Gómez Reyes. , de la Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA-CSIC).

Guía para estudiar la evolución por facilitación entre plantas

“La evidencia de que la facilitación ejerce una presión selectiva sobre las plantas beneficiarias requiere demostrar que la relación entre el rasgo fenotípico y el bienestar de la planta beneficiaria se modifica en presencia de la especie beneficiaria. Un ejemplo ilustrativo sería el caso de la evolución hacia semillas grandes cuando estas germinan mejor que las pequeñas debajo de una planta nodriza, pero no cuando están fuera de ella ”, ejemplifica Miguel Verdú.

Dado que las plantas nodrizas pueden seleccionar los rasgos del beneficiario, aumentando la probabilidad de interacción y la salud del beneficiario una vez que se ha producido la interacción, es importante dilucidar el peso de ambos componentes. El marco conceptual y metodológico presentado en el estudio publicado aborda estas cuestiones. La importancia de este modelo radica en la posibilidad de medir la fuerza con la que las plantas nodrizas pueden promover la evolución de los rasgos de sus plantas beneficiarias , sirviendo de ‘guía’ para estudiar los cambios.



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