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Los productores de manzanas del Himalaya indio sienten el calor


El aumento de las temperaturas y las nevadas irregulares empeoran las condiciones para el cultivo de manzana. Ante la pérdida de cosechas, los fruticultores se adaptan al calentamiento.


Autor: Vandana K (ar/er)


Hacia finales de año, la pequeña ciudad de Kalpa, en el Himalaya indio, es un espectáculo digno de contemplar. Enclavada entre la cordillera nevada de Kinnaur Kailash y las aguas azul-verdosas del río Sutlej, los cultivos de manzanas irradian el resplandor dorado del otoño.

Kalpa se encuentra en la región de Kinnaur, en el estado norteño de Himachal Pradesh, en India. La región tiene la reputación de producir las manzanas más sabrosas y caras del mercado indio.

No obstante, no todos pueden permitirse la codiciada fruta. En un mercado de agricultores orgánicos en Nueva Delhi, las manzanas de Kinnauri cuestan entre 4 y 5 euros (4,4 y 5,5 dólares estadounidenses) por kilogramo, en comparación con una docena de plátanos, que cuesta alrededor de 1,50 euros (1,7 dólares estadounidenses). Estos agricultores son considerados prósperos en comparación con el agricultor indio medio.

Manzanas Kalpa en Himachal Pradesh, India.
La ciudad de Kalpa, en el estado septentrional de Himachal Pradesh, tiene fama de producir manzanas sabrosas y caras.

Sin embargo, a medida que aumentan las temperaturas y disminuyen las nevadas, empieza a afectar al rendimiento de las manzanas. Como consecuencia esta prosperidad podría verse perjudicada.

Condiciones cambiantes

Los cultivos de manzanas del Himalaya necesitan un cierto número de horas de frío, con temperaturas entre 0 y 7 grados centígrados. Sin embargo, a medida que aumentan las temperaturas, en algunas regiones se están reduciendo estas horas de frío.

«Hemos notado que han disminuido la frecuencia y la cantidad de nevadas y que también ha cambiado el ritmo”, explica Satish Kumar Bhardwaj, profesor de ciencias ambientales en la Universidad Yashwant Singh Parmar de Horticultura y Silvicultura en Solan, India. «En tales condiciones, a las variedades tradicionales de manzanas les resulta difícil obtener la cantidad adecuada de horas de frío necesarias para la floración y el cuajado de la fruta”, aclara.

Una investigación de la Universidad de Bhardwaj muestra que el calentamiento ha empujado a algunos huertos a tener que subir a mayores altitudes en Himachal Pradesh.

Mientras que algunos agricultores de las colinas más bajas han descartado el cultivo de manzanas y han apostado por verduras, flores y frutas como el kiwi y la granada, las manzanas están prosperando en Tabo, un pueblo situado a 3.280 metros sobre el nivel del mar en el frío valle de Spiti.

Kishore Kumar, productor de manzanas de Kalpa, tuvo una buena cosecha este año: obtuvo 3.000 cajas de 26 kilogramos de manzanas cada una. Pero no todos han tenido tanta suerte.

Aumento de las plagas

Un trabajador con manzanas en Kalpa, India.
Un trabajador clasifica manzanas en un huerto de Kalpa, India.

El productor de manzanas y activista social Jiya Lal observa cómo los trabajadores migrantes de Nepal se suben a los árboles de su huerto, recogiendo y recolectando la fruta en bolsas que cuelgan de sus cuellos. De sus 400 árboles, repartidos en unas dos hectáreas y media, unos 80 han sido infectados por la sarna del manzano, que destruye el fruto con lesiones.

«La sarna del manzano ha regresado a esta área después de décadas sin problemas”, dice. «En mayo y junio, cuando se supone que debería de estar seco, llovió mucho, lo que provocó una humedad prolongada y la enfermedad se propagó. No obtendré ni el 50 por ciento del valor de mercado por las manzanas infectadas”. Lal estima una pérdida total de aproximadamente 1.267 euros (1.412 dólares estadounidenses), una cantidad que afectará significativamente al presupuesto anual de su familia.

«El rendimiento y los ingresos de mi huerto disminuyen cada año”, dice Sanjay Chauhan, productor de manzanas y exalcalde de Shimla, capital del estado Himachal Pradesh. En su huerto de la aldea de Kotkhai, Chauhan cultiva variedades tradicionales de manzanas como Red y Golden Delicious, que se introdujeron en la región hace más de 100 años.

«Un trabajador que cosechaba manzanas en mi huerto estaba cubierto de pulgones blancos. Tuvimos muchas plagas este año, a pesar de rociar frecuentemente con pesticidas”, cuenta. «Creo que en los próximos cinco años, veremos una crisis en el sector de la manzana”, advierte.

Pérdida de negocio

Kumar, Chauhan y Lal se encuentran entre las miles de familias y empresas de Himachal Pradesh que han creado una floreciente industria de la manzana.

Manzanas sanas en un huerto de India.
Manzanas sanas del huerto de Jiya Lal en Kalpa.

Este año, Pritamrekha Negi, de 42 años, una productora de manzanas de la aldea de Ribba, en Kinnaur, perdió la mitad de sus ingresos anuales. En agosto, las hojas de sus árboles comenzaron a amarillearse y a caer mucho antes de lo normal, debido a un cambio inusual de temperatura. Como consecuencia, solo cosechó 350 cajas de manzanas (unos 8.400 kilogramos), frente a las 800 (19.200 kilogramos) del año pasado.

«Nuestro hijo estudia en un internado de Delhi y tendremos que utilizar nuestros ahorros para pagar sus cuotas escolares del año”, lamenta. «Nuestra tierra está llena de manzanos. Nunca he pensado en cultivar otra cosa”.

A pesar de todo, los productores de manzanas pueden mantener sus rendimientos a través de la incorporación de nuevas variedades que funcionan bien en temperaturas más cálidas y necesitan menos horas de frío.

«Existe una creciente demanda de variedades de manzanas de poco requerimiento de frío”, dice Vikram Singh Rawat, fundador de Kalashan Nursery and Farm en la aldea de Karsog, en el Himalaya.

Nuevas variedades

El vivero de Rawat vende variedades de manzanas de bajo frío, cuyos troncos pueden plantarse muy cerca unos de otros. Además, existen tocones de raíz genéticamente idénticos en los que se pueden injertar ramas de árboles más viejos, importados de los Estados Unidos, Italia y los Países Bajos.

Plantación de manzanas en Kalpa, India.
El agricultor Jiya Lal ha luchado contra la sarna de la manzana en su huerto.

«Las variedades de poco frío pueden mitigar las pérdidas causadas por el cambio climático”, dice. La mayoría de los clientes de Rawat son jóvenes que han dejado sus trabajos en la ciudad para revivir sus huertos familiares con este método moderno. Sus variedades más vendidas son Evasmi Scarlet Spur, Red Kan y Super Chief. Todas las variedades han sido cruzadas o mutadas, pero ninguna ha sido modificada genéticamente.

Sin embargo, no todos están convencidos con esta solución. Las variedades que necesitan menos frío aparentemente crecen más rápido y dan más frutos, pero los árboles son más pequeños y su vida útil es más corta. La lluvia no es suficiente para que sobrevivan, sino que requieren riego por goteo. Esto hace que criadores como Chauhan sean escépticos.

«Se necesita más investigación sobre la sostenibilidad de las variedades de poco frío. En verano, no tuvimos agua potable en mi pueblo durante 16 días. En tales condiciones, ¿cómo es posible regar las nuevas variedades de manzanos?”, se pregunta.


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