Bovino Colombia Ganadería y Pesca Veterinaria

Malas prácticas de ordeño incrementan riesgo de mastitis


El método de ordeño, la higiene del trabajador, la cantidad de vacas en producción, el inadecuado uso de desinfectante pre y posordeño, son algunos factores de riesgo asociados con la inflamación de la ubre, o mastitis, que genera dolor y estrés a las vacas ocasionando disminución en la producción y en la calidad de la leche.



En Ubaté, Cundinamarca, David Jessé González Arenas, magíster en Salud Animal de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), adelantó un estudio para determinar la presencia de mastitis, los patógenos predominantes y los factores de riesgo.

Lo anterior teniendo en cuenta que Ubaté es considerada como la capital lechera de Colombia, ya que aporta el 19 % de la producción del país y comercializa el 50 % de la leche y sus derivados de todo el territorio nacional. Además en su territorio se crían alrededor de 18.000 cabezas de ganado destinado exclusivamente a la producción de leche, y cuenta con 35 fábricas de queso y derivados.

La mastitis bovina es una de las enfermedades infecciosas que más pérdidas económicas les genera a los productores de leche, ya que se disminuye la cantidad, se incrementan los costos en los insumos para los tratamientos a aplicar, se descartan vacas improductivas por la pérdida de cuartos glandulares de la ubre y por la eliminación de la leche durante el periodo de retiro para evitar la presencia de residuos antibióticos.

En Colombia existe una regulación para el pago de la leche, la cual se basa en la cantidad de células somáticas, un indicador del estado general de salud de la glándula mamaria de la hembra lactante que es ampliamente utilizado para el mejoramiento de la calidad en producción lechera.

Al respecto, el magíster González explica que “indirectamente lo que se está midiendo es la cantidad de mastitis que hay en las fincas: cuantos más casos se registren en un hato, mayor será la cantidad de estas células presentes en la leche, lo que se castiga en el precio bajando el valor por calidad higiénica”.

Mastitis al detalle

El investigador diseñó un estudio epidemiológico durante 24 meses, en el que realizó visitas bimensuales a 504 productores de leche con el propósito de recolectar información a nivel hato, individuo y cuartos (o glándulas mamarias).

En este proceso se recolectaron datos de 4.233 animales en producción, 133 casos de enfermedad y 53 muestras de leche de cuartos afectados que se analizaron a través de técnicas estadísticas con el fin de encontrar la asociación entre los factores evaluados y la presentación de mastitis clínica y subclínica, forma sintomática y asintomática de la enfermedad respectivamente.

A partir de ahí se estableció que la tasa de incidencia de mastitis clínica y subclínica varió entre 2-4 casos y 8-20 casos por cada 100 animales al año, para mastitis clínica y subclínica respectivamente, mientras que la mayoría de las infecciones identificadas en este estudio fueron causadas por estafilococos coagulasa negativo –colonizantes habituales de la piel y las mucosas, causantes de enfermedades urinarias– y estreptococos ambientales, es decir aquellos cuyo reservorio primario es el lugar donde viven las vacas.

Falta de higiene, principal factor de riesgo

La aparición de mastitis se asoció con factores tanto individuales –como el grado de suciedad de la glándula mamaria y la presencia lesiones en los pezones– como a nivel de hato: el uso de ropa sucia o no adecuada para ordeñar, la mala calidad percibida del agua usada para lavar los pezones, la falta de aseo de las manos y el inadecuado uso del desinfectante preordeño.

“El riesgo varió casi de 2 a 5 veces o más en las fincas que no tenían este tipo de manejo”, comenta el magíster, quien hizo énfasis en la presencia de heridas en los pezones de los animales –papilomas, hiperqueratosis, prolapsos en la punta– como una de las variables que más se relacionó con la mastitis clínica y subclínica.

Además se identificaron otros factores de riesgo como la cantidad de vacas presentes en la finca. Cuantos más animales tuviera un hato, mayor riesgo había de presentar mastitis clínica porque una rutina de ordeño menos eficiente facilita la trasmisión, mientras que estos ambientes en los que el manejo no es tan cuidadoso también benefician la aparición de la forma subclínica por la formación de fuentes de bacterias.

Adoptar planes de mejora

El magíster señala que el objetivo de estos estudios es diseñar estrategias de control específicas para los animales de los hatos que fueron evaluados para prevenir la dispersión de la enfermedad y controlar los problemas que les genera a los animales y a los productores.

A partir de la información identificada, los pequeños productores de Ubaté saben cuáles aspectos deben mejorar en el manejo de los animales y de su ordeño para controlar la dispersión de la mastitis evitando la aparición de nuevos casos, uno de los objetivos de esta investigación que surgió en el marco del proyecto “Innovación, ciencia y tecnología para los productores de leche en la Provincia de Ubaté, Cundinamarca”, dirigido por el profesor Juan Evangelista Carulla.


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