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Nuevas evidencias de la desnutrición infantil en Venezuela


Recientemente expusimos en Paraguaná, estado falcón, un conjunto de lineamientos y recomendaciones para la formulación de un Plan Nacional de Acuicultura, que nos permitiera agilizar la difícil, larga y costosa tarea de generar la biomasa pesquera que el país reclama para cubrir la ingesta básica de este tipo de proteínas, y equipararnos, por lo menos, con la media del consumo regional estimado por FAO para Latinoamérica y el Caribe.


Germán Robaina G.

robainag@gmail.com

Las cifras por nosotros utilizadas, a juicio de algunos representantes del gobierno nacional, no eran más que alarmistas, y no reflejaban, a su juicio, la realidad nacional.

El pasado 27 de los corrientes, la fundación Caritas, develó parte de los resultados obtenidos a lo largo del primer trimestre del año, en lo que a nutrición e ingesta de alimentos se refiere, calificando la actual situación de emergencia nacional.

Pobreza Extrema:

La Encuesta sobre Condiciones de Vida en Venezuela (Encovi) publicada el pasado año, y realizada por las principales universidades del país, reveló que la pobreza extrema en Venezuela aumentó de 23,6 % a 61,2 % en cuatro años y casi 10 % tan solo entre 2016 y 2017.

Cuando se comenzó la aplicación de esta encuesta en el año 2014, la pobreza (entre crónica y extrema) estaba ubicada en 48,4 % y cuatro años después, en el 2017, la pobreza, a partir de los ingresos (por hogar) se ubica en 87 %”.

La mayor proporción se ubica en la categoría de “pobreza extrema” y se refiere a aquellos hogares cuyos ingresos no les dan para pagar, al menos, el costo de alimentación, es decir, aquellos hogares en los que la sobrevivencia biológica de sus miembros se encuentra comprometida.

En el marco de un contexto hiperinflacionario como el que vive el país, la mayoría de los hogares venezolanos no pueden alcanzar la velocidad de la inflación y menos aún cubrir sus requerimientos nutricionales básicos.

En nuestro país el Instituto Nacional de Nutrición (INN) señala que en el 2003 el consumo per cápita anual de pescado se ubicaba en 17,2 kilogramo, y para esta fecha lo estimamos en menos de 5 Kg/hab/año.

Una crisis que pasa a ser emergencia. 

En su último monitoreo del estado nutricional de niños menores de cinco años, la fundación Cáritasalertó el pasado 27 de los corrientes, que la desnutrición infantil en los estados venezolanos de Sucre, Lara y Portuguesa alcanzó niveles de emergencia.

La información correspondiente a las evaluaciones realizadas por la fundación en los primeros tres meses del año en 14 estados del país: Distrito Capital, Miranda, Vargas, Zulia,Bolívar, Carabobo, Barinas, Lara, Sucre, Trujillo, Apure, Falcón, Yaracuy y
Portuguesa.

De un total de niños evaluados, Cáritas halló que más de la mitad (52%) estaban desnutridos o en riesgo de estarlo, y las parroquias evaluadas en los estados Sucre, Lara y Portuguesa pasaron el umbral de emergencia, sobrepasando el límite de 15% fijado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Susana Raffalli, especialista en seguridad alimentaria y asesora de Cáritas, detalló al portal Efecto Cocuyo, que el estado Sucre es la entidad en la que se registra el mayor porcentaje de desnutrición, mientras que en los estados Miranda, Falcón, Apure y Yaracuy, la malnutrición por déficit en niños menores de cinco años supera el umbral de crisis de la OMS, fijado en 10%; mientras que entidades como Zulia y Vargas, se encuentran muy cerca de ese límite.

El reporte de Cáritas detalla que la desnutrición aguda global muestra una tendencia creciente sostenida en todo el período evaluado y precisa que el promedio de todos los estados pasó de un nivel de alarma a uno de crisis.

El monitoreo de Cáritas refleja que no solo los niños tienen hambre, sino que las madres también.

De un total de 324 mujeres embarazadas que residen en Lara, Zulia, Yaracuy, Vargas, Carabobo y Trujillo, un 43% mostraban signos de desnutrición aguda, y un 17% de las mujeres embarazadas evaluadas, tenían menos de 19 años.

De acuerdo con lo recogido en el informe, 9 de 10 de los hogares evaluados reportaron tener una alimentación de diversidad insuficiente.

Además de las limitaciones al acceso de prácticamente todos los tipos de alimentos, la cantidad de hogares que reportan haber consumido granos, tubérculos y cereales también se desplomó vertiginosamente, sin que exista un aumento en el consumo de otros alimentoscompensatorios, lo cual se traduce en una destitución alimentaria masiva.

Esto ha traído como consecuencia la desaparición de los vegetales, frutas, carnes, pescados, huevos y lácteos del patrón familiar venezolano, indispensables para el crecimiento infantil.

Papel de la proteína pesquera en la nutrición

La incorporación del pescado como parte fundamental de la alimentación de la población en general y, particularmente en la infancia y adolescencia, es garantía del aporte adecuado de proteínas, vitaminas y minerales, y supone una adecuada alternativa ante el consumo de otros alimentos de alto valor proteico.

Cuanto pescado se requiere producir

Utilizando las cifras referenciales de FAO, se supondría que Venezuela posee una demanda pesquera a nivel nacional cercana a las 636.562 toneladas para equipararnos con la media mundial, y de 388.303 toneladas para equipararnos con la media regional.

Dado que los reportes oficiales indican para el año 2018 una producción pesquera cercana a 165.326 toneladas entre la pesca marina, continental y acuicultura, se supone un déficit de que oscila entre las 222.977 y 471.326 toneladas/año según se compare con el promedio regional o mundial, y un consumo per cápita menor a 5 Kg/hab/año (41% de la media regional).   

Este déficit de productos pesqueros deberá ser cubierto por medio de importaciones, la explotación de nuevos placeres y productos pesqueros, y especialmente mediante prácticas acuícolas, entre las cuales la piscicultura es la que posee mayor potencial.

En función a estas cifras, y suponiendo se logrará mantener los actuales niveles de captura, se requieren estrategias agresivas tendentes a alcanzar una producción no menor a 222.977 toneladas/año de biomasa acuícola en un periodo de 6 años, si comienzan a hacerse las cosas de la manera correcta, intensiva y sin dilación.

Desconocimiento, negligencia, indiferencia, o todas ellas.

Es innegable la responsabilidad, por acción u omisión, del gobierno nacional en la situación de emergencia planteada, la cual, día a día, es más evidente y dramática.

Bien sea por desconocimiento, negligencia, indiferencia o todas ellas juntas, el alto gobierno no parece prestar atención a tan grave situación, y al parecer, solo se encarga de “correr la arruga” y rogar a que Dios provea los alimentos que el pueblo reclama y requiere.

Numerosos intentos de colaboración se han realizado para tratar de enseñar a los representantes del alto y medio gobierno de las numerosas alternativas y estrategias factibles de desarrollar para paliar la hambruna que nos arropa, pero al parecer, existen intereses mucho más importantes para ellos, que la población venezolana. Especialmente la población infantil.

Debemos recordar, señores, que tal como citara Susana Rafalli, en su cuenta Twitter, que, “Atacar la nutrición es más importante que atacar su pobreza, ya que mientras las secuelas de una situación de pobreza pudieran ser subsanadas en pocos años, los daños nutricionales generarán secuelas y pobreza por décadas

Indistintamente del bando político que cada uno de nosotros esté, creemos que absolutamente todos estamos dispuestos a colaborar en resolver tan delicado asunto, pero solos no podemos contra la indiferencia e incapacidad del sector oficial y su empeño en invisibilizar la realidad.


Germán Robaina G. es colaborador destacado de Mundo Agropecuario

Este trabajo fue enviado por el autor o autores para Mundo Agropecuario, en caso que se desee reproducir le agradecemos se destaque el nombre del autor o autores y el de Mundo Agropecuario, redireccionando hacia el artículo original.

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