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Nuevos Esquemas Empresariales en el Sector Agrícola: Una realidad demandada. Parte II


* Vicente E. Contreras R. (1.995) Anális de la producción de caña panelera en el estado Táchira, Venezuela, y propuesta para el desarrollo de un central panelero. vecontreras@gmail.com

Su ubicamos nuestra visión veinticinco años atrás, sobre las zonas cañícolas con fines paneleros en el estado Táchira, observamos que se desarrollan en suelos fértiles de laderas con topografías variables y valles intermontanos, una tecnología rudimentaria que determina bajos índices de productividad, poca o nula mecanización y bajo consumo de insumos agrícolas, fertilizantes, plaguicidas, etc. Se puede decir que en los sistemas cañícolas la producción se extiende en gran parte del año, pues solo cosechan las cañas gruesas y bien desarrolladas, además es uno de los pocos cultivos que tiene tradición de agregar valor a través de la transformación del producto en la panela, utilizando para ello el trapiche.

El cultivo de la caña panelera, solo para distinguirla de la caña que se produce con fines azucareros que también se cultiva en el estado, tiene una larga tradición, por decir algunas cifras, hay zonas que han producido caña por mas de 100 años. Según el I Censo Agropecuario del Estado Táchira, en el año 95 se registraron 4.449 unidades de producción, que en 7.365 hectáreas generaron unas 10.055 toneladas de panela, lo que equivale a un promedio de 1.365 kg de panela por ha (14.2 cargas). Esas 10.055 toneladas de panela fueron procesadas por 953 trapiches,[1] lo que indica un promedio de procesamiento de 10.6 toneladas por trapiche por año. Estas cifras indican una realidad además de ineficiente, muy distanciada de la potencialidad productiva. Por una parte la zafra puede hacerse durante casi todo el año y referido al procesamiento durante 90 días equivaldría a elaborar 116 kg de panela/trapiche/día. Por la otra, la potencialidad de las variedades mejoradas ascienden en promedio a 120.000 tn/ha/año, una producción mediocre de 60.000 tn/ha/año, equivalente a 60 cargas de panela, incrementarían la producción en un  422%.

ESQUEMA EMPRESARIAL TRADICIONAL

Desde tiempos antaño el trapiche ha formado parte de las haciendas que sembraban caña en forma constante, además, prestaban servicios de transformación a otros cañicultores bajo la modalidad de la medianería de la producción, lo que significa que el dueño del trapiche que procesa la caña recibe como pago el 50 % de la panela producida.

Esta modalidad persiste hoy en día con la variante de que los productores o el trapichero pudieran arrimar la caña al trapiche, lo que aumentaría o disminuiría la partición de la panela al productor en un 5% respectivamente.

Esto ha sido desestimulante en la expansión vertical y horizontal del cultivo, algo que se ha hecho cada vez más difícil por los costos de producción, los cuales no son compensados por los incrementos sustanciales en las ganancias derivadas del precio de la panela.

HACIA UNA NUEVA VISIÓN EMPRESARIAL

En el año 95 un productor solicitó ayuda para consolidar la instalación de su Central Panelero en una de las zonas cañícolas de gran tradición en el Táchira, que adolecía de insuficiencia de trapiches. Él había solicitado colaboración a una Corporación de Desarrollo, sin obtener mayor éxito, y el esfuerzo constituía un segundo intento por consolidar una empresa de transformación cañícola.

Coincidió el pedimento con reflexiones que se venían madurando acerca de cómo consolidar empresas en el medio rural y solo bastaron dos días para encajar un Central panelero sobre las mismas.

Al inicio de la entrevista pautada para la presentación de la propuesta se le formuló la pregunta ¿Bajo qué esquema él pensaba desarrollar su Central en el área referida?, y rápidamente esbozó el modelo empresarial tradicional.

El se sorprendió, cuando se le dijo que bajo ese esquema no podría tener mayores logros y aún cuando arrancara el funcionamiento del trapiche, éste estaría supeditado a la producción de cañicultores, que no tendrían mayor estímulo en producir, sencillamente porque se sentirían explotados. Incluso, el Central pudiera funcionar por varios años, pero cada vez sería mayor el número de productores que obtendrían la independencia tras el funcionamiento de su propio trapiche. Solo esto puede explicar el gran número de ellos dispersos por todo el Estado.[2]

Haciéndole una síntesis de lo que debe ser una empresa competitiva se le señalaron las siguientes características:

1) Base en el Trabajo Comunitario: son las comunidades las que en definitiva pueden consolidar un polo de desarrollo.

-Mayor producción y productividad a menor costo: Productores agrupados con objetivos comunes pueden abaratar los costos de los insumos eliminando las cadenas de intermediarios; ellos mismos pueden financiar asistencia técnica especializada que pongan en práctica las comprobaciones tecnológicas generadas a través de los años: pruebas comparativas de variedades mejoradas, utilización de calendarios de siembra y cosecha,  evaluación comparativa de sistemas de cosecha, calendarios de fertilización y análisis de requerimientos de nutrientes, si procede, aplicaciones de riego, manejo integrado de plagas enfermedades y malezas,  utilización de herbicidas y mulch, controladores biológicos de las principales plagas que constriñen la producción y la calidad del producto, y consideraciones que faciliten el mejoramiento agronómico para semiautomatizar o automatizar la siembra, la cosecha y  el acarreo.

-Beneficio Social: expresado este en la generación de empleos directos e indirectos.

——Directamente, a través de la producción de la caña, la elaboración de productos, la transformación de productos y sub-productos; clasificación, empaques y  movilización de insumos, productos y sub-productos.

-Indirectamente se generarán empleos derivados de las demandas por servicios y la comercialización.

-Riqueza repartida con equidad.

-Cada productor recibiría aproximadamente un 87% del beneficio neto del producto. Esto se desprende de recibir al momento del procesamiento, el equivalente neto del 50% de la panela procesada; y al momento de deducir los costos totales recibiría el 74% de la utilidad neta, que se derivarán como cuota parte del otro 50% de la panela producida y del 100% de los sub-productos.

-Quien más produzca tendrá mayor beneficio. La utilidad de cada productor estará en función del peso de la caña arrimada al Central, siendo el negocio del central la transformación, esto debe ser un estímulo para que los productores arrimen la mayor cantidad de caña que puedan. El beneficio global de esta visión es contribuir al incremento de la producción horizontal.

-Quien sea más eficiente tendrá mayor beneficio. Dado que la caña es un cultivo cuya calidad es una respuesta a la inversión en insumos y controles apropiados en el manejo agronómico integral, lo que en conjunto se expresa en mayor cantidad de panela por hectárea, sobre muestreos compartidos entre productores y la empresa, tiene que premiarse esta eficiencia, la que incidirá en los incrementos de la producción vertical.

-El o los productores que no arrimen caña durante un ejercicio económico, por supuesto no tienen derecho a participar de los beneficios para ese ejercicio. Con esta visión se motiva la estabilidad de la producción.

-Orientación hacia la producción sostenida. Los esquemas mentales en los que se concibió la empresa incluyen la participación directa tanto de los productores como del empresario, en las actividades de producción, transformación y controles. Aparte de esto, se visualiza la capacitación de los productores y de sus familiares, para hacer frente al negocio en forma integral, esto generará arraigo a los sistemas productivos y generará una cadena de interrelaciones que constituirían una fortaleza como sistema.

-Alta calidad de los Productos. Se visualiza el objetivo del sistema sobre las bases de la calidad total para que todos los entes involucrados en el proceso así como la comunidad donde se inserte el Central, se identifiquen y sientan orgullosos de ser proyectados a través de sus  productos.

-Consolidación de mercados. La visión integral del sistema productivo se concibe y sustenta en la apertura de mercados nacionales e internacionales. Los lineamientos generales de las características de la empresa permitirían la consolidación de estos mercados en el mediano plazo ya que se estaría en posición favorable de competir con los precios y con la calidad.

Habiéndose motivado con estos  planteamientos preliminares el empresario se asombró de encontrar razonable conformarse con un margen de ganancia del 10% de la producción de la panela aun cuando inicialmente aspiraba alrededor del 50%.

En la próxima entrega se detallará la propuesta del nuevo esquema empresarial


[1] I Censo Agropecuario del Estado Táchira, en el año 95

[2]     Ministerio de Agricultura y Cría, Datos del Censo agrícola del año 1.999 reportó más de 1.300 trapiches.

 y en el primer lustro del Siglo XXI se contaban 1.500.

Fotografías cortesía: Sr. Jesús Antonio Parra Rosales.


Vicente E. Contreras R. es colaborador destacado de Mundo Agropecuario

Este trabajo fue enviado por el autor o autores para Mundo Agropecuario, en caso que se desee reproducir le agradecemos se destaque el nombre del autor o autores y el de Mundo Agropecuario, redireccionando hacia el artículo original.

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