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Pobreza es el nulo acceso a servicios de calidad: agua, educación y salud, característica principal de los gobiernos en crisis política


Ana Luisa Mendoza Vela


El Banco Mundial estima que la pandemia COVID19 ha generado que entre 88 millones y 115 millones más de personas regresen a la pobreza extrema, con lo que el total se situará entre 703 millones y 729 millones. Según UNICEF sostiene que la pandemia COVID19 ha generado que la pobreza se incremente de 20.2% a 30.3%, en el caso de Perú casi 2 millones de personas han regresado a la pobreza. Pero para entender que significa este tema de la pobreza, voy a iniciar conceptualizándose lo que es pobreza.  Según el Banco Mundial, pobreza es la imposibilidad de alcanzar un nivel de vida mínimo con servicios de salud, agua potable y educación. En ese sentido, los gobiernos deben priorizar que las poblaciones vulnerables en pobreza puedan tener acceso a estos servicios, estos deben ser los pilares de las propuestas de gobierno, no solo de los gobiernos centrales, sino también de los regionales y de los municipales.

Contrariamente, se observa que los gobiernos no ponen la debida atención a estos servicios indispensables en la vida humana. Esta pandemia COVID19 ha conllevado a la práctica frecuente del lavado de manos y el aseo personal, sin embargo, el agua es el recurso con más difícil acceso por las familias pobres, porque tienen que cargar agua por más de 3 horas desde quebradas o ríos u otros lugares de donde tengan que provisionarse de este recurso indispensable, no sólo para el aseo sino también para la preparación de los alimentos y la higiene respectiva.

Ahora bien, otro servicio indispensable es la educación, y empezaré con la educación antes que la salud, debido a que la educación es un factor sumamente importante en el desarrollo y progreso en la vida de las personas. Con un buen programa educativo desde las escuelas y colegios; se formarán personas que realmente tengan capacidades, aptitudes y actitudes, pero para ello se necesita profesores comprometidos con brindar una buena educación y más no docentes que están pensando que sí mi sueldo es poco, entonces no realizo un buen trabajo. Si la persona decidió ser profesor ya sabe muy bien que los sueldos no son muy buenos, porque si yo decido ser profesor es porque supongo que tengo una convicción, vocación y compromiso con contribuir con la educación de mi país. Con esto quiero decir, que lamentablemente existen muchas personas dedicadas a la docencia, pero no cumplen su rol como debe ser. El profesor no solo debe ir y cumplir con brindar la clase, sino que tiene que lograr que este curso cautive y encante al estudiante, para que pueda generar conocimientos por toda la vida, combinados con actitudes y aptitudes. También combinar acciones con los padres y las madres de familia para que sigan inculcando estos conocimientos en los hijos e hijas y no ver la educación como una carga, sino como un pilar o una base transcendental en su vida, porque una persona educada tendrá capacidades para analizar y tomar decisiones y más aún nadie la engañará. Una mala educación genera adolescentes embarazadas, población que usa redes sociales y cree en rumores, población que no lee y no investiga, población que no conoce ni conceptos elementales de matemáticas y comunicaciones, población que no comprende los mensajes, y aquí lo más importante es que la población no sabe ni alimentarse. Tampoco debe creerse que un buen programa de gobierno en materia educativa, es la construcción de grandes colegios con la más amplia infraestructura, insisto mientras los docentes no tengan el nivel adecuado, por más que exista la mejor infraestructura, la educación seguirá siendo irrisoria.

He dejado la salud al final, debido a que justamente la educación es el primer pilar del desarrollo humano de las personas, porque las personas que tienen una buena educación saben como alimentarse y cuidar su salud. No me refiero a cuestiones médicas, sino a principios elementales del cuidado de la salud, por ejemplo, la alimentación debe estar compuesta por carbohidratos, verduras, proteínas y frutas; y no solamente por carbohidratos y una pequeña porción de proteínas (carnes o huevos o legumbres). Si el gobierno tuviera una buena política pública de educación, centrada en profesores que brindan conocimientos de calidad, en generar habilidades y actitudes en los estudiantes; estos estudiantes van a saber alimentarse y una persona bien nutrida también tendrá la capacidad para razonar, porque una persona mal alimentada no tendrá las capacidades físicas intelectuales para comprender. Esto también es tarea de una buena política pública de salud que debe emprenderse con los profesionales nutricionistas, obstetras y otros vinculados; no sólo deben estar esperando a que los pacientes recurran hacia ellos, sino aplicar una buena política de comunicaciones sobre la salud pública, salud personal y la salud reproductiva.

Por lo tanto, todo va en cadena, los gobiernos deben de manera urgente, poner un programa que permita el acceso del agua para todas las familias, seguidamente educación de calidad porque con personas con buenos conocimientos, habilidades y actitudes tendrán la capacidad de razonar, tomar decisiones, tener un mejor desempeño y buscarse un futuro mejor, sea como agricultores, técnicos, emprendedores, pescadores, artesanos, profesionales; de cualquiera de esas formas, podrá dinamizar la economía de su territorio y tener una vida satisfactoria. Como dice el Banco Mundial una mejor educación contribuye a una mejor salud y, de manera recíproca, una mejor salud asegura mejores rendimientos en educación. Por mencionar un ejemplo, ¿Quién es un buen agricultor?, aquel que asiste a las capacitaciones aprende y aplica en su parcela y obtiene buenos rendimientos; ¿Quién es una buena líder emprendedora?, igual aquella que aprende en las capacitaciones a emprender y administrar su negocio y además hasta es sujeta de crédito y cumple con la banca.

Sin embargo, todo esto NO SERÁ POSIBLE, mientras más del 40% de las pobres del mundo viven en gobiernos que lideran conflictos, violencias, dictaduras, etc. En el caso de Perú, los gobiernos regionales que tienen accesos al canon minero, poco o nada han destinado recursos para estos tres pilares medulares del desarrollo humano, contrariamente todos sus gobernantes están con procesos judiciales de corrupción y estas regiones siguen siendo la más pobres de Perú.

Finalmente, pobreza no es que tener una casa llena de electrodomésticos, cuyas preguntas constituyen el Censo. Pobreza no es vivir en el campo, no es tener mi casa en mi parcela, pobreza no es que mi casa sea de quincha o de madera, pobreza no es que sea agricultor, no es que sea pescador. Pobreza es que los integrantes de estas familias no tengan servicios de agua, de energía eléctrica, de una educación de calidad y de salud; que les permita discernir para una buena toma de decisiones en su vida personal y familiar.  Entonces, los datos presentados por el Banco Mundial de la población que se ha sumergido en la pobreza con la COVID19,  se refiere aquella población que tras la pandemia ha dejado de acceder a los servicios de agua, educación y salud; como lo vemos a nivel mundial; el sistema educativo no estuvo preparado para la virtualización por la falta de conectividad y energía eléctrica y el sistema de salud no ha podido  atender a las familias enteras que fallecen a causa de la COVID19 por una deficiente infraestructura.


Ana Luisa Mendoza Vela es colaborador destacado de Mundo Agropecuario

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