Agricultura Apicultura Colombia

Polen contribuye a sellos de origen para miel


Caracterizar los granos de polen en las mieles que producen las distintas especies de abejas permite conocer el origen geográfico y botánico de los recursos alimenticios colectados por estos insectos, y establecer diferencias por regiones.



Además de identificar cuáles son los recursos vegetales más empleados por las abejas para una región determinada, este análisis palinológico también es útil para establecer qué producto se está ofreciendo, con el fin de darle un valor agregado a partir del lugar de procedencia de la miel y del polen que serán comercializados.

Gracias a este proceso, hasta el momento se ha logrado determinar el origen botánico de las mieles tanto de la abeja melífera común (Apis mellifera) como de algunas especies sin aguijón (tribu Meliponini) procedentes de Cundinamarca, Boyacá, Tolima, Cauca, Antioquia, Santander, Atlántico, Sucre, Sierra Nevada de Santa Marta y Zona Cafetera.

Aunque los cambios suelen ser sutiles, en algunas ocasiones se expresan en notables diferencias de color, olor y sabor. Por ejemplo la miel de Acacia mangium, de los Llanos, tiene tonalidades más oscuras y un olor más intenso, mientras que mieles de trébol son de color claro y aroma más suave.

“Las abejas están dotadas en sus patas traseras de estructuras (corbículas) para transportar granos de polen, los cuales almacenan en los panales. Como en el néctar que recogen también hay granos de polen, al hacer los correspondientes análisis palinológicos podemos determinar el lugar de origen de diversos tipos de mieles”, explica la profesora Guiomar Nates, del Laboratorio de Investigaciones en Abejas de la Universidad Nacional de Colombia (Labun).

A partir de los estudios realizados en el Laboratorio de Melisopalinología se procede a identificar los granos de polen para determinar las especies de plantas que las abejas visitan con mayor frecuencia.

“Lo que conocemos como polen corresponde a las células germinativas masculinas de las flores, de manera que a través del proceso de la polinización las abejas transfieren la célula masculina hacia los órganos reproductivos femeninos de la flor para formar semillas y frutos”, explica la docente.

Como muchas veces algunos granos de polen quedan suspendidos en el néctar que será empleado para producir la miel, su posterior análisis también permitiría identificar el lugar de origen, gracias a la caracterización que previamente se ha hecho sobre el polen de las diversas plantas de la región.

Colores y formas del polen

La caracterización de los diversos tipos de polen –cuyo color suele ser de tonos amarillos, anaranjados, azules o verdes– comienza con la homogeneización de las muestras con alcohol; luego se aplican reactivos químicos para limpiar y separar las células y colocarlas sobre una lámina de vidrio para facilitar su observación al microscopio.

Así, se pueden observar granos de polen redondos, ovalados, triangulares, estrellados y con características especiales sobre la superficie del grano (poros, ranuras, espinas), que permiten diferenciarlos.

Las muestras de cada lámina se contrastan con las del polen obtenido de las especies vegetales de cada región y que reposan en la colección palinológica del Labun, conformada por alrededor de 2.000 muestras de igual número de plantas.

“Cada vez que llega una muestra nueva lo primero que se hace es identificar la región de procedencia y contrastarla con la correspondiente base de datos palinológica”, destaca la docente. Es importante tener una colección de granos de polen de cada zona para facilitar la determinación de las especies vegetales en las muestras de polen y de miel.

Tanto los análisis palinológicos como los fisicoquímicos y sensoriales, además de aspectos relacionados con las buenas prácticas de manejo en los apiarios en los procesos de extracción y envase de la miel, sirven de base para que los apicultores soliciten un sello de origen.

El conocimiento de los recursos alimenticios, polen y néctar, provenientes de las plantas y colectados por las distintas especies de abejas que habitan el país, y que tienen un papel fundamental en los procesos de polinización, contribuirán a tomar medidas encaminadas a protegerlas y evitar su extinción, explica la profesora Nates.


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