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Pollos engordan más con harina de vísceras de pescado


Al utilizar como suplemento este residuo de la pesca, el peso de las aves aumentó en un 46.6 %.



Tras seis semanas de recibir el suplemento de harina, equivalente al 10 % de la dieta, los pollos pesaron hasta 2,2 kilos, mientras que los que recibieron la alimentación convencional llegaron a 1,5 kilos.

Así lo precisa la ingeniera agroindustrial Latife Luquez Pérez, candidata a magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira, quien estableció que las vísceras que los pescadores arrojan a la ciénaga de Zapatosa tienen un importante potencial nutricional. Al respecto, señala que 50 de cada 100 gramos de este residuo corresponden a proteína, 25 a grasa, 15 a minerales y los 10 restantes a fibra y carbohidratos. 

“El índice de proteína de las vísceras es similar al que se puede hallar en la harina de soya, muy utilizada en producción animal. Por esta razón, el aprovechamiento de estos residuos fortalecería la economía de las familias de pescadores, muchas de las cuales tienen ingresos bajos”, afirma la investigadora.

Si bien la mayoría de estas familias solo cuenta con la pesca como fuente de ingresos, algunos crían aves para el autoconsumo y para obtener ciertas ganancias, sostiene. 

Innovaciones tecnológicas como la producción de harina, que ellos mismo pueden realizar, fortalecerían la avicultura en la zona como segunda actividad productiva y, por esa vía, ayudarían a reducir la sobreexplotación pesquera.

La producción de harina a partir de vísceras de pescado, además, contribuiría a mitigar la contaminación de la ciénaga de Zapatosa y aportaría soluciones económicas a los habitantes de la zona, advierte la ingeniera agroindustrial. 

Menor impacto ambiental

Las vísceras representan alrededor del 10 % del peso de los peces de agua dulce, en promedio, detalla. En esa línea, tomando como referencia un informe del Servicio Estadístico Pesquero Colombiano, en los últimos cinco años se habrían vertido 406 toneladas de este residuo a la ciénaga sin contar la pesca no reportada o ilegal. 

Los pescadores retiran las vísceras y las vierten en las orillas; esta contaminación contribuye a disminuir el oxígeno disuelto en la ciénaga y a alterar los niveles de metabolitos y toxinas, entre otros impactos, lo cual provoca eutrofización – acumulación de residuos orgánicos que desequilibra el ecosistema y conlleva a la proliferación de algunas plantas–, afirma la ingeniera.

El estudio fue financiado por la Gobernación del Cesar y dirigido por el profesor José Igor Hleap, de la U.N. Sede Palmira. En primera instancia se realizó una encuesta socioeconómica a las familias de pescadores, por medio de la cual se indagó sobre sus prácticas de disposición del material residual, además de los niveles y fuentes de ingresos. 

Muestras en cinco municipios

Las muestras de vísceras fueron colectadas en puntos de desembarcos pesqueros de los cinco municipios que rodean la ciénaga de la Zapatosa: Chimichagua, Curumaní, Chiriguaná, El Banco y Tamalameque. 

El material fue congelado y llevado a un laboratorio en Valledupar para su análisis bromatológico –composición nutricional– y microbiológico, con el fin de verificar si presentaba alteración microbiana.

Las vísceras pasaron por procesos de cocción, para coagular las proteínas, y prensado, para separar la parte sólida del agua; los sólidos fueron secados en un horno y dispuestos para su enfriamiento antes de pasar por molinos y tamices. 

Posteriormente, al polvo resultante se le adicionó un antioxidante, para una mejor conservación, y se almacenó en sacos bajo condiciones adecuadas de humedad, temperatura y luz.

“A la harina obtenida también le hicimos estudios de proteína, grasas y microorganismos, entre otros; observamos que contiene gran parte de los aminoácidos y ácidos grasos esenciales para el buen funcionamiento del organismo animal, además de ser muy digestible, por lo que la probamos como suplemento para pollos”, detalla la investigadora. 

En el estudio de las mejores dietas se utilizaron 100 pollos, divididos en cuatro grupos de la misma cantidad, cada uno de los cuales recibió un tratamiento diferente: el testigo –referente- consistió en la dieta convencional; en el número uno se suministró un suplemento del 5 %, en el  número dos, uno del 10 % y, en el número tres, uno del 15 %. 

El procedimiento para obtener la harina fue socializado en talleres con los pescadores, quienes mostraron interés dado que dicha alternativa no les representa costos adicionales relevantes. 

“A partir de este trabajo queremos dejar ante la Gobernación del Cesar una idea productiva para mitigar el impacto ambiental negativo que genera la sobreexplotación, porque creemos que la región necesita una mirada hacia el aprovechamiento de los residuos pesqueros y nuevas alternativas económicas”, proyecta la investigadora.


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