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Principales enfermedades producidas por virus en el cultivo de la tilapia


En el artículo anterior informamos sobre las principales enfermedades de origen no infeccioso que suelen afectar al cultivo de tilapias.

En muchas consultas nos comunicaron asombro por las numerosas enfermedades citadas, sin embargo, aunque nombramos a la mayoría de las enfermedades que se conocen para las tilapias, son realmente pocas las que afectan si su cultivo es bien manejado y protegido.

Ofrecemos a continuación un breve resumen de las principales enfermedades virales que afectan a esta especie.


Germán Robaina G.

robainag@gmail.com


Son muy pocas las enfermedades virales que han sido descritas para las distintas especies de tilapia, tanto de vida silvestre como cultivadas.

De las enfermedades virales consideradas de declaración obligatoria por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) para peces, ninguna de ellas se reporta como enfermedad específica para la tilapia, aunque algunas de las otras pueden llegar a afectarlas.

La fuente de infección de los animales suelen ser portadores asintomáticos, que, por una condición de estrés, en casos de traslados, hacinamiento o aumento de temperatura empieza a desarrollarse y manifestarse. Así también pueden ser trasmitidos por especies de peces no susceptibles y otros animales acuáticos.

Algunas infecciones virales tienen gran importancia, pues generan pérdidas económicas significativas en las granjas piscícolas. No obstante, estas enfermedades no son muy comunes en las producciones de tilapia.

Para las enfermedades virales en peces no existe ningún método de control o tratamiento terapéutico, y solo se utilizan medidas de tratamiento indirecto.

Las principales enfermedades provocadas por virus en los cultivos de tilapia son Linfocitosis (provocada por un iridovirus no identificado que afecta las células fibroblastos, formando papilomas a nivel del tejido conjuntivo branquial y cutáneo), Necrosis Pancreática Infecciosa enfermedad de distribución mundial que puede infectar a peces continentales, cuyo agente etiológico es un virus pertenece a varios serotipos, y Tilapia Lake Virus implicado en brotes ocurridos en Israel y Ecuador desde el año 2009.

Para mayo de 2017, FAO emitió una alerta epidemiológica para esta última enfermedad, sugiriendo la implementación de medidas preventivas.

El virus de la tilapia lacustre (TiLV) es un virus emergente globalmente y responsable de episodios de mortalidades masivas en tilapia de cultivo y silvestre en Asia, África, América Central y Sudamérica.

Actualmente, la enfermedad ha sido confirmada en Colombia, Ecuador e Israel y, recientemente, en Egipto, Tailandia, India, Malasia y Filipinas. Sin embargo, ante la ausencia de investigaciones exhaustivas sobre todos los incidentes de mortalidad, es posible que la distribución geográfica de TiLV sea más amplia que la actualmente conocida.

En la actualidad esta enfermedad no cumple con todos los criterios de inclusión descritos en el Capítulo 1.2. del Código Sanitario para los Animales Acuáticos, por lo que no se incluye en la lista correspondiente al año 2020.

La filiación taxonómica de este virus todavía no se ha determinado definitivamente, y se ha descrito como un nuevo virus de la familia Orthomyxoviridae que afecta ejemplares tanto de agua dulce y salobre.

La enfermedad puede presentarse en el rango de temperaturas de 15 a 30°C; sin embargo, una temperatura del agua de 25°C es comúnmente asociado con la diseminación en una población. Los grupos de todas las edades son susceptibles y la mortalidad acumulada varía de 10-90%.

Es una enfermedad muy contagiosa se está propagando entre la tilapia cultivada y la silvestre, y en términos generales no se dispone de tratamientos para estas enfermedades, por lo que, en caso de confirmarse la presencia de la patología en la granja, el sacrificio de todos los animales existentes, como así también de medida de desinfección de la explotación es la recomendación.

Las tilapias infectadas con TiLV frecuentemente exhiben signos no específicos entre los cuales se incluyen: letargia, pérdida de apetito y disminución del comportamiento de grupo. Los peces también pueden presentar características como oscurecimiento de la piel y piel ulcerada o sangrante.

La mortalidad atribuida a TiLV se ha observado en tilapias silvestres Sarotherodon (Tilapia) galilaeus, tilapias de cría Oreochromis niloticus y tilapias híbridas para el cultivo comercial (O. niloticus X O. aureus).

Los principales órganos en los que se ha observado la patología son los ojos, el cerebro y el hígado. Las lesiones generales incluyen alteraciones oculares, como la opacidad del cristalino y, en casos graves, su ruptura. Otras lesiones:  erosiones dérmicas, hemorragias en las leptomeninges y congestión del bazo.

Se recomienda comprar alevines de fuentes certificadas libres de TiLV. Un período de un mes de cuarentena para las nuevas poblaciones, con un monitoreo diario para signos de la enfermedad.

Los sistemas de cuarentena deben estar localizadas en espacios separados de la zona de cultivo, tal como recomendamos en nuestro Manual de Buenas Prácticas de Manejo y Producción Acuícola de Tilapias en Venezuela (BPPATi).

El brote debe ser tratado con la debida atención y los países importadores de tilapia deben tomar las medidas apropiadas de gestión de riesgos -intensificar las pruebas de diagnóstico, exigir certificados sanitarios, establecer medidas de cuarentena y desarrollar planes de contingencia – según una alerta especial lanzada por el Sistema Mundial de Información y Alerta de la FAO (SMIA).

Si bien el patógeno no plantea problemas de salud pública, puede diezmar las poblaciones infectadas.

Los países productores de tilapia deben estar alerta y seguir los protocolos del Código Sanitario para los animales acuáticos de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) a la hora de comercializar este pescado. Deben iniciar un programa de vigilancia activa para determinar la presencia -o ausencia- del TiLV, la extensión geográfica de la infección e identificar los factores de riesgo que pueden ayudar a contenerla. Se instó también a los países a que lancen campañas de información pública para asesorar a los acuicultores -muchos de ellos en pequeña escala- sobre los síntomas clínicos del TiLV y los riesgos económicos y sociales que plantea, y sobre la necesidad de señalar a las autoridades responsables de la bioseguridad los casos de mortandad masiva de peces.

Hoy en día, países como China, India e Indonesia mantienen una activa vigilancia frente al TiLV y está previsto que ésta comience también en Filipinas. En Israel, se desarrolla una encuesta epidemiológica de carácter retrospectivo que se espera determine los factores que influyen en las bajas tasas de supervivencia y la mortalidad generalizada, incluyendo el impacto relativo del TiLV.

No se sabe aún si la enfermedad puede transmitirse a través de productos de tilapia congelados, y es probable que el TiLV pueda tener una distribución más amplia de lo que sabemos hoy y supone una amenaza importante a nivel mundial, alertó el SMIA.

La propagación de la enfermedad se limitará mediante restricciones de movimientos de tilapias provenientes de criaderos en las que se sabe que el virus ha aparecido. Igualmente, se deberán implementar medidas genéricas de bioseguridad, con el fin de minimizar la propagación de fómites a través de equipos, vehículos y personal (es decir, limpieza y desinfección).

Hasta la fecha, no se ha publicado ningún método que demuestre ser eficaces en limitar el impacto de un brote en una granja infectada. Se ha sugerido que la cría de animales resistentes o el desarrollo de una vacuna podría ofrecer perspectivas a largo plazo para el control de la enfermedad.

De existir la posibilidad, un programa de cría necesitará seleccionar y poner a prueba una variedad de diferentes cepas de tilapia con miras a detectar las menos susceptibles al ataque de la enfermedad.

Dado que TiLV se ha transmitido horizontalmente a través de la cohabitación, es probable que la transmisión se efectúe por medio de los desplazamientos de animales acuáticos vivos.

Existe poca información acerca de las propiedades biofísicas del TiLV y de los riesgos asociados con los productos de animales acuáticos. No obstante, se puede asumir que comparte algunas propiedades con otros orthomyxovirus acuáticos como el de la anemia infecciosa del salmón.

En nuestro país, dado el gran número de granjas que cultivan tilapias de manera irregular al no contar con los correspondientes registros y permisos, la inexistencia de normas específicas de Buenas Prácticas, así como personal debidamente capacitado para la supervisión y control de las normas de bioseguridad recomendadas por la OIE, este tipo de enfermedad constituye una verdadera amenaza.

No la prohíban. Apoyen, regulen y capaciten a los productores. Es la especie con mayor potencial piscícola que posee el país. El tapón del botellón.

Referencia Base: OIE, 2018, 2020


Germán Robaina G. es colaborador destacado de Mundo Agropecuario

Este trabajo fue enviado por el autor o autores para Mundo Agropecuario, en caso que se desee reproducir le agradecemos se destaque el nombre del autor o autores y el de Mundo Agropecuario, redireccionando hacia el artículo original.

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