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Prioridad humanitaria: Sanar el planeta para sobrevivir


Ing. MSc. Vicente Elías Contreras Ramírez


Hoy día son innegables la hipocresía de algunos países que lideran la contaminación atmosférica con gases que generan efecto invernadero y el consecuente cambio climático que se expresa catastrófica y devastadoramente amenazando seriamente la supervivencia de la humanidad a nivel planetario.

Si detener el deterioro es una tarea gigantesca en función de los intereses que motivan grupos económicos capaces de encontrar oportunidades en el caos y la destrucción. Mucho más grande será la tarea de revertir los daños infringidos a la casa de todos.

Afortunadamente la mayor conciencia generalizada sobre la fragilidad del sistema cerrado representado en nuestro planeta con su limitada capacidad de regeneración y el poder de  la opinión pública confrontando con acciones colectivas y exigiendo reivindicaciones sobre el ambiente como derecho humano pueden incidir sobre la minoría contaminante para preservar la vida humana.

La conciencia humana y los buenos deseos deberán asistirse de la información objetiva existente que coadyuven a frenar y revertir el daño. El arsenal científico tecnológico disperso y relativamente ineficiente cuando trata de compensar los daños y el deterioro.

Una de estas tecnologías es la siembra de árboles de comprobada efectividad que pudieran sembrarse en una escala superlativa.

Gliricidia sepium es una especie forestal que tiene esa enorme capacidad. 

Lo mejor es la estrategia que permite a innumerables inversores expandir el establecimiento de bosques ya que en el trasfondo del mejoramiento ambiental, en un primer plano, figuran los beneficios que pueden obtener los productores y agro industriales de aprovechar los múltiples usos que se le pueden dar al cultivo de rápido crecimiento y desarrollo de ecotipos superiores. Sólo de follaje de excelente calidad comestible por el ganado, es cosechable en lapsos tan cortos como cuatro meses después de la siembra y posteriormente repetir las cosechas cada 45 días. 

El estado de arte del mejoramiento agronómico permiten combinar la rapidez de crecimiento del cultivo para el  aprovechamiento y beneficios derivados con la facilidad del establecimiento de las plantaciones en alta densidad logradas con un manejo 100% ecológico.

El mayor esfuerzo colectivo debiera enfocarse en cultivar los mejores ecotipos para la producción de semillas sexuales, que además de lograrse en relativamente corto tiempo, constituyen la garantía agronómica para la expansión racional del cultivo y la única limitación para la expansión lo determina precisamente la disponibilidad de la semilla sexual.


Vicente E. Contreras R. es colaborador destacado de Mundo Agropecuario

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