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Producción animal causaría menos impacto ambiental con espacios controlados


Los cambios que favorecen el bienestar de los animales de consumo –como ganado vacuno y gallinas ponedoras–, que incluyen ambientes menos restrictivos de su movilidad, traen nuevos retos como regular la ventilación y el calor, claves en la generación de gases contaminantes.




La salud animal en producción masiva se ha venido orientando a que los animales se desarrollen en un ambiente “natural”, lo cual ha generado debates sobre el impacto que trae el cambio del tipo de alojamiento y su potencial en el aumento de emisiones, por lo que es clave medir y establecer las incertidumbres para anticipar condiciones desfavorables y controlar los espacios.

La ingeniera Andrea Carranza, magíster en Ingeniera Agrícola de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) y estudiante del Doctorado en Suelos y Medio Ambiente de la Universidad Laval (Canadá), señala que dentro de los potenciales contaminantes en la producción animal se encuentran los gases de efecto invernadero (GEI) como CO2, vapor de agua, óxido nitroso y metano, además de otros gases líquidos y sólidos –como amoniaco y amonio– y material particulado PM10 y PM2,5.

Cambios en el alojamiento

Algunas alternativas contemplan que las vacas lecheras pasen de estabulación fija a libre, es decir que los establos ya no sean reducidos sino que las vacas puedan moverse, y en gallinas ponedoras pasar de cajas convencionales a enriquecidas o sistemas de libertad, donde las aves pueden moverse por el edificio.

Durante la charla “Medición de emisiones gaseosas en sistemas de producción animal”, organizada por la Facultad de Ingeniería y el grupo Innovación en el Campo y en la Ingeniería para la Sociedad (ICIS) de la UNAL, la ingeniera Carranza recordó que los GEI producidos por la agricultura y los trabajos de la tierra ocupan el segundo puesto en emisiones mundiales con el 24 %, y dentro de ellos los más contaminantes son el ganado vacuno y las aves.

¿Cómo se miden los gases?

Una de las técnicas más usadas es la “cámara cerrada”, que obtiene y mide los gases que se emiten del suelo de los establos y granjas. Es como un molde metálico para torta que se pone boca abajo con la abertura hacia el suelo para que los gases entren, y en la parte superior tiene un tapón de donde se extrae la muestra de gas con una jeringa. Esta técnica es de bajo costo y reproducible, y el contenido de gases se puede analizar con diversas técnicas.

Para medir el flujo de ventilación en los lugares de producción animal generalmente se emplean dos métodos: el directo es el más sencillo, que mide por anemómetros qué tanto gira una hélice expuesta al viento, o un dispositivo para calor, pero tiene limitaciones como el clima del lugar y si este tiene ventilación natural.

“También hay métodos indirectos que determinan la relación entre la producción de CO2 al interior y al exterior de los edificios, la cual es determinada por la ventilación y por factores como el número de gallinas, la cama donde estén, la calefacción del lugar y el excremento, si se almacena o si hay bandas transportadoras que lo arrojan fuera; para esto solo se necesita un medidor de CO2 que suele ser portátil”, agrega la ingeniera Carranza.

¿Cómo controlar esos factores?

Para Andrés González, ingeniero agrícola de la UNAL y estudiante del Doctorado en Ciencias del Agua en el Instituto Nacional de Investigaciones Científicas (INRS) en la Universidad de Quebec (Canadá), “los sistemas complejos de granjas bovinas y avícolas pueden ser representados por una serie de fenómenos físicos, químicos y biológicos, acompañados por un dinamismo en la actividad animal y de los microorganismos inherentes al medio”.

Los avances recientes permiten controlar la distribución de la comida, el polvo, la calidad del aire, el bienestar animal, la curva de peso, la iluminación, el confort térmico, la recolección de huevos y la distribución del agua. Para manejar tantas variables existen controladores que funcionan mediante softwares.

La diferencia entre un modelo empírico, que usa ecuaciones, y métodos estadísticos o de aprendizaje de máquina (machine learning), es que con los últimos se pueden controlar más variables en tiempo real y sin sacrificar el bienestar animal.(Por: fin/AMV/dmh/LOF)



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