Agricultura Botánica y Genética Colombia Cultivos y Semillas

Pudrición del tallo del maíz se prevendría con choque térmico

El tratamiento térmico de las semillas y la eliminación de residuos de cultivos anteriores son algunas de las estrategias que los agricultores de maíz pueden emplear para evitar mayores afectaciones en sus cultivos a causa de dos especies del patógeno Fusarium.



Este hongo es el responsable de una enfermedad que causa la pudrición total del tallo de maíz y su volcamiento, ocasionando pérdidas de cultivos y dificultad al momento de la cosecha.

Así lo detalla Germán Yesid Maldonado Archila, magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), en su investigación desarrollada en el valle de Ubaté (Cundinamarca), en la cual logró identificar el agente causal de la enfermedad, determinó sus causas y evaluó el efecto de estrategias de manejo, el crecimiento y rendimiento del cultivo.

En esa zona Ubaté el sistema de producción lo desarrollan especialmente mujeres mayores de 50 años que no cuentan con asistencia técnica y cultivan lotes pequeños, por lo que las estrategias de manejo están orientadas a dicho sistema.

Además de recomendar que se retiren los residuos de cultivos anteriores, otra estrategia es el tratamiento térmico, que consiste en someter las semillas a una fuente de calor, que puede ser agua caliente o vapor. “La idea es eliminar el inóculo naturalmente presente en la semilla por medio de ese choque térmico, lo cual se logra con temperaturas entre 50 y 60 oC”, afirma el magíster.

Por eso el investigador les recomienda a los agricultores poner las semillas en agua a temperatura ambiente cuatro horas antes del tratamiento térmico, y cuando el agua se caliente a 50 °C, sumergirlas e inmediatamente después sembrarlas, ya que si se guardan se dañan.

Afectaciones por el hongo Fusarium

En la investigación se identificaron dos especies de Fusarium (F. graminearum y F. subglutinans), un género de hongos patógeno ampliamente distribuido en todo el mundo y de importancia económica para el maíz. Sin embargo, en la zona de estudio el problema no se había reportado en más de 30 años.

Este hongo se puede transmitir al maíz a través de las semillas y por los residuos de cosecha del ciclo anterior. Allí el patógeno puede generar gran cantidad de esporas que se transportan por el aire y al contacto con las semillas.

Para fines del estudio se trabajó con un lote con historial o reporte de la enfermedad, en el que se sembraron semillas de las variedades regionales de maíz Simijaca y Sogamoso. A partir de allí se tomaron mensualmente poblaciones de plantas con síntomas asociados con la pudrición de su tallo, y se analizaron detalladamente en laboratorio, donde se les hicieron cortes para ver la sintomatología interna de la planta.

A pesar de que todos los híbridos de maíz en el mundo tienen generalmente el inóculo de este patógeno, la enfermedad llega a desarrollarse por episodios de estrés térmico a causa de las bajas temperaturas.

“Esta es una enfermedad asociada con el cambio climático que cada vez se hace más presente en el país, y se espera que en los próximos años el tema se vuelva más relevante en las zonas de producción de clima frío”, señala el investigador.

De importancia mundial

Colombia ocupa el octavo lugar de consumo per cápita de maíz en el mundo, con 92 g por persona al día; para suplir esta demanda, produce cerca de 2 millones de toneladas especialmente de forma tradicional (57,3 % del área destinada a su cultivo), e importa 4,5 millones de toneladas.

Cundinamarca es uno de los principales productores de maíz de clima frío; que con 27.000 hectáreas sembradas, aporta el 4,3 % de la producción nacional, y en particular el valle de Ubaté y los municipios en su área de influencia tienen al maíz en mayor o menor medida como base de su economía local, cuyo producto se destinada especialmente al consumo en fresco.

A pesar de su importancia alimentaria y económica, no existe suficiente información oficial sobre los efectos negativos que del patógeno (Fusarium) sobre los cultivos.

No obstante, a partir de los resultados de la investigación se encontró que en los lotes experimentales, en una temporada en la que el volcamiento no fue tan fuerte respecto a otros semestres, se tuvieron pérdidas de hasta el 40 %.

Según el investigador, se estima que esas pérdidas durante los episodios de la epidemia de 2016 (cuando brotó con mayor fuerza la enfermedad) pudieron haber llegado hasta un 80 %.


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