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Reducción de carbono en cultivos de arroz muestra desgaste del suelo

Aunque los niveles de carbono orgánico encontrados en el distrito de riego del río Zulia, en Norte de Santander, no fueron tan bajos, evitar prácticas que lo desgasten mejoraría la calidad del suelo y la producción de cultivos de arroz.



Pablo Emilio Santos Correa, magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), analizó tanto la cantidad de este compuesto en varios puntos del distrito de riego del río Zulia como su variación y relación con otras propiedades químicas del suelo como el contenido de calcio (Ca), magnesio (Mg), cobre (Cu), zinc (Zn) y conductividad eléctrica (CE), entre otras.

“Es importante determinar el carbono orgánico presente en cultivos como el de arroz, porque este interactúa con la mayoría de los nutrientes y es el que le da vida al suelo, por lo que su dinámica siempre se relaciona con las propiedades que sustentan la fertilidad de los cultivos”, explica.

“Para el estudio tomé un muestreo de la Asociación de Usuarios del Distrito de Adecuación de Tierras de Gran Escala del Río Zulia (Asozulia) en la zona, con todos los agricultores”, detalla el investigador. Son datos correspondientes a cerca de 900 puntos o parcelas de la zona, de los que se facilitó para el estudio la información de 403, que se usaron para el muestreo.

La información se georreferenció y en cada una de las muestras tomadas se analizaron los contenidos de carbono orgánico y las tendencias que marcaban su relación con el incremento y la reducción de otros compuestos del suelo, por medio de fórmulas de estadística espacial aplicadas con la ayuda del profesor Aquiles Darghan Correa, de la Facultad de Ciencias Agrarias, director de la tesis.

Los resultados mostraron un rango de variabilidad del carbono orgánico en el suelo de 2,39 %, con un contenido mínimo de 0,28 % y máximo de 2,67 % y con un promedio de 1,25 %. “La gran variabilidad encontrada en los diferentes puntos de muestreo justificó un análisis espacial”, sostiene el investigador.

Zonas de precaución

Por su parte el profesor Darghan asegura que el estudio permitió concluir que “se puede predecir el carbono orgánico del suelo con base en las relaciones que tiene con otros elementos en cultivos en los que la intervención del hombre es bastante alta. Aun con la intervención tan severa en esos suelos, se obtuvo un patrón que relaciona elementos químicos del suelo con el carbono”, subrayó.

Mediante el índice de Moran –que mide la correlación espacial de varios factores– se evidenció que la mayor o menor presencia de carbono orgánico en el suelo depende de la presencia en el terreno de variables como zinc, magnesio, cobre, hierro, potasio y calcio.

“A medida que el carbono aumentaba también lo hacían estas propiedades en los diferentes predios y se empezó a generar una tendencia de datos. Dicha información se socializó con el grupo técnico de agrónomos de la zona, para empezar a tomar medidas tendientes a corregir los niveles de carbono y aumentarlos, marcando las zonas en las que estaban más bajos como zonas de precaución”, indica el investigador.

En el estudio también se despertaron incógnitas acerca de la influencia que puede tener la presencia de metales pesados en los lotes más cercanos a las bocatomas que traen agua del río Zulia sobre las relaciones de estos elementos químicos con el carbono. Al respecto, el investigador espera realizar nuevos análisis.

Mejores decisiones

Esta zona productora de arroz del departamento de Norte de Santander se maneja como monocultivo intensivo, del que se obtienen dos cosechas por año en cerca de 9.000 hectáreas.

Es por eso que la información resultante del estudio es útil para que los agrónomos de la zona tomen mejores decisiones. Los mapas de predicción desarrollados en la investigación permitieron crear zonas con niveles de carbono similares, lo que facilita su manejo y el de la calidad del suelo.

Dichos mapas sirven de referencia para mediciones futuras, para determinar el aumento o la disminución del carbono y verificar si algún plan de manejo –fertilización, aplicación de agroquímicos, control de quemas o del batido de los suelos– mejora las propiedades químicas del suelo.

Reconocer la importancia de estos elementos químicos y su relación de dependencia espacial con el carbono puede ser útil no solo en el manejo sitio-específico de la fertilización para el cultivo de arroz, sino en el desarrollo de funciones de producción del rendimiento del cultivo, la determinación de las variables que controlan la respuesta del cultivo a la fertilización, la evaluación de la calidad del suelo y el efecto que tiene el proceso productivo del arroz en la emisión de gases de efecto invernadero.


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