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Resiliencia y longanimidad, para afrontar las adversidades acuícolas nacionales


Ofrecemos opiniones muy someras sobre la coyuntura actual de la actividad acuícola nacional, y la necesidad de implementar prácticas de resiliencia y longanimidad como estrategias imperativas en estos momentos de dificultades extremas, desesperanza o desánimo.


Germán Robaina G.

robainag@gmail.com


Durante las últimas dos décadas la actividad acuícola venezolana ha venido experimentando sus más adversas, fluctuantes, imprecisas, temperamentales y negativas situaciones, inclusive atentatorias contra los principios básicos de la convivencia y la esperanza de sus desarrolladores.

Salvo algún pequeño sector que logró pactos no del todo decorosos con las máximas autoridades civiles y militares, en estos últimos años seguramente se han vivido los peores momentos de incertidumbre, desasosiego y dificultades para el desarrollo y desempeño de la actividad acuícola en el país.

Hoy por hoy he comprobado y me he convencido que sí existen funcionarios probos agazapados en el ente rector de pesca y acuicultura que están interesados en el desarrollo del subsector, pero otra parte del funcionariado, por desconocimiento o comodidad, lejos de mostrar interés en su desarrollo, se esmeran en mostrar sus muy bajos niveles de conocimiento sobre la materia, y se esmeran en poner en evidencia su arrogancia, prepotencia y pocos dotes de gente, cortesía y respeto hacia con los productores, asesores y empresarios, obstaculizando fuertemente su desarrollo armónico.

Pareciera toda una artimaña para entorpecer cualquier iniciativa y colaboración que el sector privado pretenda hacer para coadyuvar con el desarrollo del sector apartando las posibles diferencias de índole político que puedan existir.

Desde diferentes direcciones se nos viene diciendo y alertando que debemos ser resilientes en estos escenarios. En algunos casos, de manera adecuada y pertinente; pero en otros, en forma errónea y sin comprender a cabalidad su real significado de tal término.

Las pocas empresas acuícolas nacionales, hoy más que nunca deben ser resilientes, y los emprendedores acuícolas, hoy más que nunca deben ser resilientes, ya que, si no hay resiliencia, no habrá futuro alguno.

La fuerza y los efectos que han dejado las malas decisiones políticas del sector acuícola en los últimos años, han ensombrecido y afectado tanto al futuro de la actividad que muchos han desistido de seguir intentando su desarrollo.

Y como si fuera poco, nuestra vulnerabilidad, al igual que la de todos los que vivimos en este planeta, ha quedado totalmente maximizada por un hecho puntual ocurrido en la lejana China que nos afecta a todos sin consideración ni distingo alguno en cuanto a distancia, raza, credo, estatus, profesión, cultura, riqueza, género, edad y/o color político.

Como una guinda sobre la torta, cuando creíamos que nada peor nos podría afectar, nos llega la pandemia de COVID 19 con sus extraordinarios efectos, y en pocas semanas terminó de zarandear la economía acuícola nacional, llevándola a extremos desconocidos, y dejando en evidencia una vez más, cuán vulnerables somos en lo individual.

Ante estas adversidades, la riqueza y fortaleza que nos ofrece la resiliencia son absolutamente pertinentes y necesarias, más no suficientes a los fines de abordar la realidad acuícola nacional.

Bajo esta “nueva realidad”, los productores acuícolas realizan sus mejores esfuerzos buscando alternativas que los convenzan que tienen opciones, utilizando la expresión “Resiliente” en diferentes escenarios y oportunidades, muchas veces de manera adecuada y pertinente, pero en otras, en forma errónea y sin comprender a cabalidad su real significado.

Esta resiliencia, que la definimos en las ciencias empresariales como la “capacidad de una empresa para lograr su adaptación positiva dentro de un contexto cambiante de riesgos o adversidades”, e incluye la habilidad de recuperarse de eventos negativos, estableciendo entre sus atributos básicos: capacidad adaptativa, agilidad, relevancia, consistencia, confianza y coherencia

Sin embargo, al igual que lo que ocurre con la resiliencia per se, es fácil percatarse que la presencia y utilización de estos atributos, no son suficientes para lograr el éxito esperado, por lo que debemos también dar uso a nuestra cualidad o capacidad de ser seres longánimos.

Que seamos personas longánimas y lo adaptemos a nuestras empresas o emprendimientos acuícolas como atributos propios implica perseverancia, constancia, fortaleza del ánimo ante situaciones adversas, el infortunio o el revés, tener generosidad en el comportamiento y las ideas, y que la solidaridad con los demás y con el medio ambiente sean características permanentes.

Longánimo es el emprendedor que se levanta en las adversidades. Son los liderazgos inspiradores que en momentos de desesperanza o desánimo demuestran paciencia, resistencia, comprensión y actúan fieles a sus principios y propósito.

Son aquellas personas que saben que existen fortalezas en su interior, en su espíritu, y apelan a ellas para afrontar adversidades y obstáculos sobrevenidos.

Si saber ser resiliente nos lleva a desarrollar nuestras capacidades de adaptación ante el cambio, ser longánimo nos acerca al arte de saber esperar, comprender los tiempos con tolerancia, generosidad, a mantener los compromisos fieles con nuestras propias ideas, sin desesperar, ni dejar arrollarnos.

Numerosos son los ejemplos tanto a escala individual como a escala empresarial, que con sus capacidades, fortalezas y liderazgos han logrado desempeñarse frente a coyunturas similares como entes longánimos, y con ello salieron victoriosos y fortalecidos.

Seguro estamos que no estamos en una época de cambios, pero si un cambio de época.

Más temprano que tarde un cambio en las políticas acuícolas del país y en el funcionariado de los entes reguladores tendrá que llegar.

El hambre, la pobreza, el desempleo y contracción económica, así lo exige.

*Basado en el artículo publicado por P. Pacheco Rodríguez en Confirmado.com.ve

Foto referencial


Germán Robaina G. es colaborador destacado de Mundo Agropecuario

Este trabajo fue enviado por el autor o autores para Mundo Agropecuario, en caso que se desee reproducir le agradecemos se destaque el nombre del autor o autores y el de Mundo Agropecuario, redireccionando hacia el artículo original.

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