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¿Sabía usted? Las plantas pueden padecer Hambre Oculta


Pedro Raúl Solórzano Peraza


La expresión Hambre Oculta es muy elocuente y puede ser padecida por las plantas cuando hay fallas en su nutrición, así como por nosotros, los humanos, por alguna insuficiencia nutritiva. Hambre oculta es simplemente un estado ocasionado por una nutrición desbalanceada o insuficiente, que no alcanza niveles tan elevados como para generar la manifestación de la sintomatología característica según el nutriente deficiente. En humanos podemos encontrar personas que se han debilitado pero están aparentemente sanas cuando están sentadas o, de alguna manera, reposando. Al incorporarse a alguna actividad pueden manifestar lentitud de movimientos, mareos, una enorme flojera, lo cual puede ser indicativo de una anemia por deficiencia en la ingesta de hierro (Fe). Esto pudiera ser una situación de hambre oculta y al continuar un suministro insuficiente de Fe, se pasa a una anemia clorótica ya que esa persona puede comenzar a mostrarse muy pálida porque disminuyen sus niveles de hemoglobina, de cuya molécula el Fe forma parte importante. Es decir, esa persona pasa de la etapa de hambre oculta a la etapa de manifestación de síntomas visuales de deficiencia nutritiva.

En las plantas ocurre lo mismo, y se puede apreciar muy claramente al analizar una curva que represente la respuesta de las plantas a las aplicaciones de un nutriente que se encuentra en niveles insuficientes en la solución del suelo. Veamos una relación general entre crecimiento de una planta y el suministro de nutrientes:

Si se considera el crecimiento de una planta en un suelo con limitada suplencia de un nutriente esencial, al cual se le aplican dosis crecientes de ese nutriente limitante, se obtiene la relación general que se ilustra en la figura siguiente. El punto de partida de esa relación es un crecimiento limitado de la planta cuando no se aplica el nutriente o la dosis es cero (X=0). A pesar de no aplicar fertilizante, ocurre cierto crecimiento de la planta dependiente del bajo nivel del nutriente limitante en la solución del suelo. A medida que se van aplicando dosis crecientes del nutriente (X=1, 2, 3,…,n), el crecimiento (o rendimiento) de la planta va incrementándose progresivamente hasta llegar a un punto máximo, y todo este sector de la curva representa una respuesta positiva de la planta a la aplicación de este nutriente. Por supuesto, si el nivel inicial del nutriente en el suelo hubiera sido satisfactorio, no hubiera ocurrido esta zona de respuesta a su aplicación. En este sector de respuesta a la aplicación del nutriente en cuestión, hay dos áreas diferentes, una en la cual la insuficiencia es tan grande que la planta muestra síntomas característicos de deficiencia nutritiva y, a continuación, otra área donde la suplencia del nutriente es insuficiente pero la planta ya no muestra los síntomas, por lo que se denomina zona de hambre oculta.

Relación general entre crecimiento o rendimiento de un cultivo y suplencia de nutrientes

Si continuamos la dirección de la curva, se aprecia un sector donde el rendimiento es estable, no continúa aumentando a pesar de seguir aplicando dosis crecientes del nutriente, es la zona de rendimiento máximo donde aumentos en la dosis de fertilizante no originan incrementos en los rendimientos, aunque si puede aumentar la concentración del nutriente en los tejidos representando el fenómeno que se conoce como “consumo de lujo”. Finalmente, tenemos un sector de la curva en el cual los rendimientos disminuyen por efecto de las dosis excesivas del nutriente que llegan a causar algún tipo de toxicidad, y esto representa una respuesta negativa de la planta a esas altas dosis del nutriente.

Entre la zona de respuesta de la planta a la aplicación de nutrientes y la zona de rendimiento máximo existe un sector que se denomina “rango crítico”, el cual generalmente se establece entre 90 y 100% del rendimiento máximo y representa un rango de valores en el cual se debe realizar la aplicación de fertilizantes ya que por debajo estamos dejando de propiciar mejores rendimientos y por encima estamos mal gastando los fertilizantes porque podemos llegar a la zona de consumo de lujo.

Lo importante de conocer estos conceptos, es que el agricultor puede estar limitando la productividad de su cultivo porque las dosis de fertilizantes aplicadas son insuficientes y las plantas se encuentran en la zona de hambre oculta. En esas condiciones, el agricultor no se percata de la condición de mal nutrición por la que atraviesa el cultivo ya que no hay manifestación de síntomas visuales, y esto ratifica una vez más la necesidad de que se disponga de un análisis de suelo que oriente mejor hacia la recomendación de dosis adecuadas de fertilizantes. También resalta la importancia de que se realicen análisis de tejidos de plantas que van a indicar directamente su estado nutritivo, y nos permite mejorar los programas de fertilización en ciclos de cultivos sucesivos.

Recordemos que: SIN FERTILIZANTES es imposible producir la cantidad de alimentos que necesitamos para satisfacer los requerimientos de la población.

www.pedroraulsolorzanoperaza.blogspot.com


Pedro Raúl Solórzano Peraza es colaborador destacado de Mundo Agropecuario

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