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Sobre el Éxito Acuícola de un país


La principal diferencia entre un país acuícolamente rico (productivo), y un país acuícolamente pobre (improductivo), es la iniciativa, actitud y voluntad de sus gobernantes y sus habitantes.


Germán Robaina G.

robainag@gmail.com

Creemos que el éxito de un país para el desarrollo de la actividad acuícola generadora de alimentos, empleos, desarrollo y divisas, se basa en la existencia de especies con potencialidad productiva, la disponibilidad e implementación de adecuados programas de manejo genético, de sanidad acuícola y de nutrición animal, adecuadamente manejadas por los profesionales del área (habilidades), aprovechando acertadamente las potencialidades ambientales disponibles (recursos).

Así, nuestra fórmula para el éxito acuícola de un país, será:

Éxito = Especies + Genética + Sanidad + Nutrición  X  Habilidades + Recursos

Sin embargo, si la genética, la sanidad animal y la nutrición no son más que conocimientos y tecnologías disponibles acertadamente implementadas, tendremos que:

Éxito = Especies + Conocimientos + Tecnología  X  Habilidades + Recursos

Si las habilidades corresponden tanto a habilidades técnicas como a habilidades políticas.

Éxito = Especies + Conocimientos + Tecnología  X  Habilidad Técnicas y Políticas + Recursos

Y como quiera que habilidades y Recursos no suman, sino que multiplican, aun contando con las especies, los conocimientos, las habilidades Técnicas y los Recursos, si no existen adecuadas políticas, el éxito potencial de ese país en materia acuícola se acercará a cero (0).

Ahora bien, casi todas las personas buscan la felicidad y desean ganar dinero y progresar, para sí mismos y sus familias, y así como hay personas pobres y personas ricas, existen países pobres (improductivos) y países ricos (productivos).

La riqueza acuícola de un país, no viene solamente acompañada por sus recursos ambientales, sino que requieren incorporar conocimientos, tecnologías y educar, sensibilizar y motivar a su clase política.

Muchos países acuícolamente pobres, dieron el gran salto y permitieron el desarrollo de la actividad acuícola comercial a gran escala en muy pocos años, aprovechando su rico potencial ambiental, incorporando tecnologías, conocimientos, habilidades y recia voluntad política.

Así que, la riqueza acuícola de un país la definiremos como aquella situación en la que el desarrollo de la actividad es o fue posible gracias a la disponibilidad de recursos económicos, tecnológicos y ambientales, acompañados de la voluntad política de sus gobernantes para permitir y facilitar su desarrollo.

Según este mismo criterio, tendremos que la pobreza acuícola de un país la definiremos como aquella situación en la que el desarrollo de la actividad no es posible por falta de recursos económicos, tecnológicos, ambientales, habilidades tecnicas y/o una acentuada falta de voluntad política de sus gobernantes.

Diferentes estudios realizados demuestran que la principal diferencia entre un país acuícolamente rico (productivo) y un país acuícolamente pobre (improductivo), no está en sus recursos naturales, en la inteligencia, ni en la raza de sus habitantes. 

Al estudiar algunas variables que han ayudado al desarrollo de los denominados países acuícolamente ricos, se evidencia que la mayor parte de sus gobernantes cumple las siguientes reglas:

  • Independencia económica
  • Deseo de superación nacional 
  • Soberanía agroalimentaria
  • Deseos de generar empleos
  • Deseos de generar desarrollo regional.
  • Deseos de generar divisas.
  • Reducción de la pobreza
  • Voluntad política

Así que no seremos pobres porque a nuestro país le falte riquezas naturales, o porque la naturaleza haya sido cruel con nosotros. Seremos pobres por nuestra actitud y la actitud de nuestros gobernantes, y cumplir con la mayoría de estas premisas básicas.

Un país es acuícolamente pobre cuando:

  • Pretende desarrollar una industria acuícola sobre la base de especies de dudoso potencial.
  • Rechaza el cultivo de especies foráneas de extraordinario y probado potencial, aunque estén presentes en su territorio desde hace más de 50 años.
  • Gasta más recursos en una pesca extractiva en descenso, que en desarrollo de la actividad acuícola sustitutiva.
  • Su clase gobernante cree tener enormes e ilimitadas reservas pesqueras naturales y renovables.
  • Cree que la pobreza se elimina por medio de leyes, decretos y normas, haciendo caso omiso de las realidades pesqueras, económicas y alimentarias predominantes.
  • Predominan las actividades acuícolas de subsistencia (conuquismo) antes que las de producción masiva y comercial.
  • En aras de una supuesta preservación ambiental, sataniza la actividad acuícola, por encima de los requerimientos nutricionales de su población.
  • Sólo diseña mecanismos para ayudar a los pobres mediante prácticas acuícolas de subsistencia asociadas a estructuras clientelares políticas.
  • Requiere importar prácticamente toda la biomasa pesquera que consume.
  • Acostumbra a sus habitantes a consumir productos pesqueros de inferior calidad con la finalidad de exportar los de superior calidad.
  • Con torpeza crea escasez de productos pesqueros, y pretenden repartirlos por medio de libretas y controles hacia sus ciudadanos.
  • Pretende la eliminación de la clase acuícola productiva y generadora de riquezas.
  • En las decisiones de dónde, cuándo y cómo producir, no participan los productores ni los consumidores, sino los burócratas y esferas políticas. 
  • Predomina las políticas ambientales a ultranza, en vez de promover el desarrollo y potencialidad de la actividad acuícola generadora de alimentos, desarrollo, empleos y divisas.

Finalmente, muchos países no son solo un país acuícolamente pobre, sino también un pobre país acuícola en donde reina la desesperanza.

En nuestro país existen las especies, los conocimientos, las tecnologías, las habilidades técnicas y los recursos, pero nos falta la voluntad Política generadora de iniciativas, y no queremos ser considerados como un pobre país acuícola improductivo.

Cientos, si no miles de venezolanos, esperamos por acertadas políticas acuícolas para desarrollar la actividad, por lo que esperamos la apertura y apoyo de programas acuícolas comerciales de reconocida potencialidad, viabilidad y respeto ambiental.


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