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Sobre la cadena de valor acuícola venezolana: Principales limitaciones: Parte 3


Con anterioridad (04/2018) identificamos las principales limitaciones para el desarrollo de la actividad acuícola nacional, la permanente discontinuidad de las políticas acuícolas, la excesiva discrecionalidad, obstaculización y burocracia en la obtención de la permisología requerida, la oposición exagerada e injustificada al uso de algunos ambientes y especies de altísimo valor productivo, la gran desvinculación entre el sector académico y el sector productivo nacional  y un inadecuado asesoramiento técnico, que crean en consecuencia, falsas expectativas y que han llevado al fracaso a muchos productores

En este tercer artículo, identificamos -lo más sucinto posible- las principales limitaciones que identificamos en la cadena de valor acuícola nacional, para que esta pueda alcanzar su máximo desarrollo, eficiencia y productividad.


Germán Robaina G.

robainag@gmail.com

Generalidades:

En términos generales se puede decir que el sector acuícola venezolano tiene un alto potencial de crecimiento, y que puede contribuir de forma significativa a la situación económica tanto a nivel de las comunidades rurales como a nivel nacional, y existe un gran espacio para mejorar la competitividad y productividad de las diferentes funciones que conforman la cadena de valor acuícola.

El sector tiene un alto potencial para convertirse en una industria económica sólida, proporcionando puestos de trabajo en las zonas rurales, mejorando significativamente la seguridad alimentaria. Además, tiene el potencial de convertirse en una valiosa alternativa para diversificar las actividades de exportación, y posicionarnos en el mercado mundial.

Sin embargo, para que este escenario favorable se convierta en realidad, mejoras sustanciales en todos los eslabones de la cadena de valor son indispensables, lo que requiere la participación de todos los actores involucrados.

Sólo viendo a la acuicultura, como una actividad técnica, productiva, generadora de empleos, desarrollo, alimento y divisas, se pueda garantizar su desarrollo armónico, exitoso e integral.

Las principales limitaciones identificadas en la cadena de valor acuícola nacional para cada una de las funciones que la conforman son:

Desarrollo del producto:

-Aunque el país cuenta con una Ley de Pesca y Acuicultura, esta adolece de grandes fallas, y tiende a responder más a un conjunto de ideas teóricas desvinculadas y deshilvanadas entre sí, en las que predominas las regulaciones y sanciones, antes que el fomento y desarrollo de la actividad. En ella, se promueve fundamentalmente la acuicultura de alcance social (subsistencia) y no la comercial generadora de biomasa.

-Un desconocimiento generalizado sobre la actividad, su potencial e importancia para el país por parte de los principales organismos gubernamentales, ha traído como consecuencia la falta de estrategias acertadas para lograr la máxima productividad y rentabilidad de la actividad.

-El predominio de actividades acuícolas a nivel de subsistencia y artesanal, con muy bajos niveles de capacitación, tecnologías, asistencia y seguimiento, genera biomasa destinada básicamente al autoconsumo, y prácticamente no participan en las diferentes funciones de la cadena de valor, y mucho menos en actividades de procesamiento, transformación, comercialización, ni exportación.

-Numerosos ministerios, institutos y organizaciones actúan sobre la actividad acuícola, pero en general de manera individualizada, desorganizada, antagónica y/o hasta obstructiva, con regulaciones que hacen muy cuesta arriba el desarrollo de la actividad a escala comercial.

Suministros:

-Existen evidentes deficiencias en el suministro cualitativa y cuantitativamente segura y confiable de los principales insumos requeridos para un adecuado desarrollo de la actividad acuícola comercial, que aparecen como respuesta al poco desarrollo del sector, como consecuencia de las inadecuadas o inexistentes políticas implementadas. Creemos que una vez corregidas éstas, irán resolviéndose con la participación de iniciativas públicas y/o privadas al contar con un panorama cierto, seguro y prometedor.

-El abastecimiento y compra de alevines se realiza directamente a productores especializados y/o intermediarios comercializadores, sin embargo, existen problemas con respecto su calidad por la falta de garantías en su genética, bioseguridad, grado de reversión sexual, etc., por lo que existe un gran espacio para mejorar lo concerniente a la producción y provisión de estos insumos.

-Muchos de los proveedores tradicionales de alimentos han suspendido la producción, ya que la dispersión de los productores acuícolas y el bajo nivel de producción originan una baja demanda y un bajo poder de negociación con los productores acuícolas.

-Ante la poca disponibilidad de alimentos, los existentes se comercializan a precios especulativos, y en muchos de ellos la formulación y contenido proteínico y calórico no se adaptan a las diferentes fases del desarrollo de las especies.

-Puede observarse la tendencia de algunos productores en tratar de producir su propio alimento, sin embargo, estos suelen no contar con las propiedades requeridas, no se les ha probado su grado de eficiencia y rendimiento, y generalmente no se analiza la calidad de ingredientes en cuanto a energía disponible, asimilable y digestible, así como el porcentaje de humedad del producto final.

-Igual a lo citado para los alevines y alimentos, existen grandes deficiencias en el suministro de productos químicos, medicamentos, equipos y consumibles requeridos para la producción acuícola. Los pocos importados se comercializan a precios especulativos si se comparan con los otros países de la región.

Producción:

-Salvo el sector camaronero, los productores no se encuentran organizados en ningún tipo de asociatividad, lo cual les resta peso específico y político al momento de negociar con el ente rector (Minpesca) y de control (Insopesca), así como los suplidores y comercializadores.

-Con una adecuada organización de los productores, se mejoraría significativamente su poder de negociación, ya que con encadenamientos y cooperación entre los actores del sector mejorarían el desempeño productivo y la competitividad de la cadena acuícola nacional. Por todo ello, es evidente la necesidad de incentivar la creación de esquemas asociativos y la cooperación entre empresarios, y trabajar menos en iniciativas estrictamente privadas y egoístas.

-Lo anterior incluye la modernización y mejora de las prácticas de producción actuales, el cumplimiento de las normas sanitarias nacionales e internacionales, la mejora tecnológica en las diferentes funciones de la cadena, el establecimiento de instalaciones de procesamiento adecuadas y el mejor aprovechamiento de las oportunidades de mercado.

-Los productores tienen mucho espacio para aumentar su productividad a través del desarrollo y establecimiento de sistemas de gestión, lo que permitiría administrar no sólo los gastos e ingresos, sino también el uso sustentable y eficiente de insumos.

-Los productores pueden incrementar su productividad de forma significativa y al mismo tiempo reducir sus costos de producción al adaptar métodos de producción más modernos y al mejorar el equipo y las instalaciones utilizadas.

-Como usuarios finales de la permisología, insumos y tecnología, los productores son corresponsables de una gran cantidad de fallas, errores y omisiones técnicas y legales existentes que afectan a la cadena.

-Frecuentemente los proyectos piscícolas en desarrollo no son más que fotocopia de páginas publicadas en internet, inadecuadamente formulados, incompletos o formulados para otras latitudes que no se adaptan a nuestra realidad.

-Los inadecuados sistemas de producción y las tecnologías aplicadas no sólo son importantes por representar barreras de entrada a la cadena de valor, sino también porque determinan de forma significativa las características de los productos finales a obtener.

Procesamiento:

-Es indispensable cumplir con la cadena de frío, que en la actualidad es muy deficiente, siendo imprescindible para poder ofrecer productos acuícolas inocuos y de alta calidad.

-El grueso de las instalaciones acuícolas, por su pequeño tamaño, nivel de subsistencia y/o artesanal, no participan en los procesos de procesamiento para otorgarle valor agregado al producto. El escamado, eviscerado y lavado, constituyen el “procesamiento” más comúnmente utilizado a nivel nacional.

-La infraestructura de procesamiento acuícola es deficiente, aunque representa una oportunidad para aumentar el valor agregado, elevar los niveles de calidad y así ingresar a nuevos mercados.

-Para tratar de salvar este obstáculo, la mayoría de los grandes productores tienden a invertir en este tipo de instalaciones, sin percatarse muchas veces de poca rentabilidad y eficiencia. Centros de procesamiento mediante prácticas de asociatividad entre los productores de una misma región, son la solución.

-Para que los productores puedan mejorar su acceso a mercados existentes, explorar mercados nuevos y/o establecer nichos de mercado, es evidente se deben cumplir con estándares internacionales y normativas sanitarias, con el fin de garantizar una alta calidad del producto. Para ello hace falta establecer un sistema de acompañamiento por extensionistas, para que los actores en la cadena de valor reciban asistencia técnica y capacitación en lo que respecta al cumplimiento de normas sanitarias nacionales e internacionales, y en lo correspondiente a buenas prácticas de producción acuícola (BPPA). Afortunadamente actualmente se adelantan acciones tendentes a la elaboración de estas normas para el país.

Comercialización y ventas:

-No existen grandes compradores y predominan los acopiadores y revendedores que se acercan a las granjas acuícolas para comprar y revender en los mercados.

-La principal estrategia de comercialización es el denominado “cavero”, intermediario oportunista pero necesario, que adquiere los productos en fresco (enhielado) a puerta de finca, al menos precio posible, para su distribución a mercados locales y/o mayoristas.

Los grandes mercados se encuentran en la capital de la república, manejados por fuertes grupos que establecen y manejan el precio del producto.

-Los productores que comercializan, tienen sus principales mercados establecidos en restaurantes y supermercados que abastecen a los clientes de las ciudades cercanas.

-La mayoría de los productores ubicados estratégicamente en las cercanías de las fronteras, exportan sus productos en fresco, completando la cadena de valor en los países vecinos.

-Las grandes cadenas de supermercados, otrora los mayores compradores de biomasa acuícola, cancelan precios exageradamente bajos, con pagos a 90 y 120 días, y obtienen las mayores ganancias de toda la cadena, sin arriesgar en producción, procesamiento, transporte, etc. Nuevamente la falta de asociatividad entre los productores juega en su contra.

Financiamiento, entorno empresarial y contexto sociopolítico

-Todos los actores de la cadena de valor necesitan financiamiento para desarrollar sus actividades y/o completar, ampliar o mejorar las instalaciones existentes.

-Dado que gran parte de los productores acuícolas pertenecen al grupo de subsistencia, dependen de programas gubernamentales para el desarrollo de la actividad.

-Las micro y pequeñas empresas por su alto grado de informalidad, enfrentan dificultades para acceder al financiamiento necesario para capacitación, realizar innovaciones, mejorar las instalaciones, equipos y procesos productivos, por afectan la productividad y competitividad.

-Los medianos y grandes productores tienen dificultado el acceso a créditos bancarios, por el poco reconocimiento que a nivel gubernamental se le brinda a la actividad, catalogándola la mayoría de las veces, como actividad de alto riesgo.

-Créditos en moneda extranjera son prácticamente inmanejables ante la inestabilidad cambiaria y la hiperinflación reinante en el país.

-Ante la inexistencia de una norma específica para ello, es prácticamente inexistente un sistema de extensionismo que brinde asistencia técnica y capacitación en lo que respecta al cumplimiento a buenas prácticas de producción (BPPA), que son esenciales para garantizar la calidad de la producción y transformar la producción acuícola en una actividad sostenible.

-Existen muy pocos mecanismos de coordinación que faciliten las transacciones, el flujo de conocimiento y la estructura de poder dentro de la cadena de valor, es decir, la capacidad de diferentes actores para ejercer control a lo largo de la cadena de valor.

-La disponibilidad de profesionales especializados en la producción acuícola está en franco descenso por su migración a países que desarrollan la actividad y poseen mejores condiciones sociopolíticas y laborales, y se evidencia una falta de profesionales con conocimientos específicos en los campos de la nutrición, la genética y el control de enfermedades.

-La tecnología para mejorar la producción de todas las especies está disponible, pero hay que dirigir los esfuerzos para mejorar su accesibilidad, financiamiento y el acompañamiento mínimo requerido.

-Pareciera una vez más, que la actividad acuícola comercial nacional se encuentra en un permanente proceso de gestación, en la espera de poder nacer, pero muchos actores la obstaculizan…


Germán Robaina G. es colaborador destacado de Mundo Agropecuario

Este trabajo fue enviado por el autor o autores para Mundo Agropecuario, en caso que se desee reproducir le agradecemos se destaque el nombre del autor o autores y el de Mundo Agropecuario, redireccionando hacia el artículo original.

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