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Sorgo Forrajero Potencial Engavetado


Vicente Contreras

(2009) Reflexiones Agronómicas.

www.otraopticadeldesarrollo.blogspot.com

Fotos cortesía de Nelson Lamas.


El primer cultivo sobre el que se enfocó mi especialización fue el  sorgo, formando parte del equipo que trabajaba sobre el mejoramiento  genético y agronómico del sorgo granero del cual conducíamos las pruebas regionales, e igualmente conducíamos las pruebas regionales de los  sorgos forrajeros.

Ya que ambos se utilizan en Venezuela para la alimentación animal, la diferencia radica en que el sorgo granero tiene como producto el grano y el resto de la planta generalmente se utiliza  para el pastoreo; en contraste, el sorgo forrajero está especializado  para la producción de tallos y follaje.

Los sorgos forrajeros  incluyen variedades e híbridos de tallos dulces, en los cuales, sus  savias, pueden tener altos contenidos de grados Brix que en condiciones normales pueden duplicar los medidos en los tallos de la caña de azúcar.
Bueno, realmente sentí mucho orgullo de trabajar con un equipo con tanta mística y sobre un cultivo que estaba en pleno desarrollo nacional. Para ese entonces (1987) Venezuela se proyectaba independiente de la  importación de las semillas e igualmente se proyectaba el autoabastecimiento en la producción de este cereal.

No tengo  dudas que los mejores sorgos del mundo fueron generados en Venezuela por equipos Coordinados, al momento cuando me incorporé al FONAIAP,  por los investigadores: Héctor Mena y Venancio Barrientos, quienes siguieron los pasos de otros investigadores.

La superioridad genética la  demostraban los ensayos regionales que se conducían a nivel nacional. Los híbridos nacionales, en condiciones óptimas, figuraban iguales o  mejores que los híbridos que se importarían. En condiciones limitadas incluso, las variedades nacionales liberadas tenían comportamientos  iguales o superiores a los híbridos importados.

Los ensayos con  sorgos forrajeros tanto híbridos como variedades igualmente proyectaban extraordinarias calidades y capacidades productivas.

Es difícil  entender la posición de un ministro de agricultura, capaz de eliminar con una firma todo un programa que se había venido desarrollado de  manera exponencial en aproximadamente unos 15 años.

Mirando en  perspectiva, no dudo que: los intereses de las transnacionales de la semilla, el negocio de las divisas preferenciales para las importaciones, la intervención extranjera en  las decisiones, la falta de políticas agrícolas coherentes, hubieran sido algunas de las razones que pudieran explicar parcialmente la caída  del programa, algo que para ese entonces parecía normal en Venezuela como la superproduccion de arroz del año 82 que por demora en pagos de cosecha y cambio obligado de rubro arruinó a numerosos campesinos.

Más difícil de asimilar son las razones por las que  no se proyectaron los sorgos forrajeros. El pié de monte andino barinés y andino panamericano, en la parte de bosque húmedo donde se desarrollaba una ganadería especializada hacia la leche; y los bancos para obtener henos de buena calidad en los bosques secos o muy seco tropical y con  los que se pudieran atender las demandas alimenticias del ganado en el verano.

En varias oportunidades cuando tuve responsabilidades como planificador regional en el Táchira, Mérida y Trujillo, recomendamos la puesta en marcha de un programa que evaluara el material genético de  sorgo forrajero disponible en Venezuela, con el objetivo de contar con  la información básica necesaria para la incorporación de sorgos dulces y forrajeros en el pie de monte andino panamericano así como en las zonas montañosas de pisos intermedios.

Las ventajas  que ofrecen los sorgos forrajeros son innumerables. Por una parte responden a un manejo agronómico ampliamente reconocido, en el período óptimo de cosecha la calidad del producto es incuestionable en términos  de contenido proteico, palatabilidad, digestibilidad y contenido de grasa, extractos libre de nitrógeno, materia seca, y cenizas; estas  últimas están relacionadas con la fertilización aplicada.

En el caso del sorgo, con un manejo agronómico en la forma de banco de energía, los contenidos derivados de la fertilización deberían ser  óptimos.

El sorgo forrajero acepta una mecanización completa  desde la siembra hasta la cosecha e incluso el manejo post cosecha, sobre el cual hay una buena experiencia acumulada tanto de consumo fresco como deshidratado, o transformado en alimento balanceado incorporando otros forrajes y suplementos con los que se elabore. Éste alimento balanceado, utilizando otros forrajes tanto gramíneas como leguminosas es llamado por los brasileños Ración Total.

En el  Táchira, el sorgo dulce tendría una ventaja adicional; primero, porque tiene en su acervo la producción de caña con fines paneleros por más de 100 años y el sorgo dulce tiene un manejo similar al de la caña en cuanto a la plantilla y la soca (mucho más fácil la plantilla del sorgo  forrajero ya que se propaga sexualmente) pero mucho más acelerado en comparación con la caña, ya que la primera cosecha del sorgo (plantilla), dependiendo de la altitud (temperatura) pudiera efectuarse  entre los 60 y 65 días y las socas entre los 45 y 50 días; un buen  manejo permitiría entre 4 y 5 cortes.

Segundo, la enorme  ineficiencia con que trabajan los trapiches en el Táchira. Según cálculos determinados por cifras registradas en el I Censo Agropecuario  del Estado Táchira, en el año 95, un trapiche, en promedio, procesaría  29 kg de panela/día o su equivalente en caña panelera, aproximadamente unos 200 kg.

Tercero, se conjugan otros elementos que favorecerían la aplicación tecnológica: el alto precio de la melaza, (el jarabe de sorgo, de mejor calidad, aceptaría precios superiores; el  guarapo de sorgo no cristaliza, si la energía para deshidratar el guarapo es gas, el bagazo, como silaje o como base de alimento  balanceado presenta características alimenticias superiores, el sorgo  crece en suelos marginales donde la caña presentaría limitaciones en la  siembra; la aplicación tecnológica no implica cambios en la vocación y uso, más bien aplicaría fortalecimiento de procesos agrícolas y agro-industriales; el uso del gas como energía de deshidratación,  aprovecharía fuentes económicas del país y de bajo efecto contaminante.

Nota: En el año 95 se registraron 4.449 unidades de producción, que en 7.365 hectáreas generaron unas 10.055 toneladas de panela, lo que equivale a  un promedio de 1.365 kg de panela por ha (14.2 cargas). Esas 10.055  toneladas de panela fueron procesadas por 953 trapiches, lo que indica  un promedio de procesamiento de 10.6 toneladas por trapiche por año.  Siendo que la zafra puede hacerse durante casi todo el año y referido al procesamiento durante 90 días equivaldría a elaborar 116 kg de panela/trapiche/día. Por la otra, la potencialidad de las variedades  mejoradas ascienden a 120.000 tn/ha/año, una producción mediocre de  60.000 tn/ha/año, equivalente a 60 cargas de panela, incrementarían la  producción en un  422%.
Calculó Vicente Contreras.


Vicente E. Contreras R. es colaborador destacado de Mundo Agropecuario

Este trabajo fue enviado por el autor o autores para Mundo Agropecuario, en caso que se desee reproducir le agradecemos se destaque el nombre del autor o autores y el de Mundo Agropecuario, redireccionando hacia el artículo original.

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