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Soya, el grano integral


Pedro Raúl Solórzano Peraza

La soya, Glycine max (L) Merril, es una especie originaria de China, donde por su alto valor nutritivo, ha sido un grano para consumo humano. Su expansión por el mundo ha hecho que se multipliquen los usos de la soya, utilizándose en alimentación animal, como proteína para consumo humano y como fuente de aceite comestible. En la actualidad la soya es la oleaginosa más importante del mundo, a la vez que es la primera fuente de proteína en la formulación de alimentos balanceados para animales.

El valor nutritivo de la soya se refiere al elevado contenido de proteína de su grano que es alrededor de 35%, y al contenido de aceite que es aproximadamente 17-20%.  Vale la pena destacar, que la calidad de la proteína de la soya se manifiesta porque en las cadenas proteicas están presentes los aminoácidos esenciales valina, leucina, metionina, arginina, triptófano, isoleucina, treonina, fenilalanina, lisina e histidina, y además, en cantidades bastante adecuadas. Además de la calidad del grano de soya, se puede incorporar en programas agrícolas de rotación de cultivos para mejorar la sanidad de los campos y su fertilidad nitrogenada.

En Venezuela tenemos un requerimiento actual de soya, que según manifestaciones de productores de la Ruta de la Soya, ronda 1.400.000 toneladas de grano, que se utilizarían para la extracción de aceite y cubrir las necesidades internas de aceites comestibles, y el subproducto de esa operación que es la harina de soya, para cubrir las necesidades de las industrias de alimentos balanceados para animales, especialmente aves y cerdos. Todo ese requerimiento se debe cubrir con importaciones, ya que la producción nacional es muy pequeña.

Actualmente, debido a la situación complicada del suministro de alimentos balanceados para animales, por su escasez eventual y el alto precio del producto, que en las condiciones de la economía de hoy es casi imposible que los criadores puedan adquirirlos, también se está promocionando el uso de la soya integral para formular alimentos para animales a nivel de finca. Aquí es donde es necesario considerar que la soya, a pesar de su alto tenor de nutrientes, también contiene anti nutrientes, que deben ser eliminados o disminuidos para que los animales consumidores puedan aprovechar cabalmente la riqueza proteica de este maravilloso grano.

De una manera muy sencilla se puede decir que las proteínas son cadenas largas de aminoácidos, que deben romperse para que puedan ser absorbidos a través de la pared intestinal y se conviertan en verdaderos nutrientes para el consumidor. En el organismo se producen enzimas que activan la degradación de las proteínas, cuyo nombre genérico es proteasas, pero la soya contiene un inhibidor de la tripsina que es una de estas enzimas proteasas, conocido como SBTI (Soybean Tripsine Inhibitor), que bloquea su acción e impide el aprovechamiento de las proteínas. Por eso se consideran anti nutrientes, ya que causan molestias gástricas, reducida digestión de las proteínas y deficiencias crónicas en la absorción de los aminoácidos.

Si un agricultor utiliza el grano de soya para preparar raciones para animales sin eliminar esos anti nutrientes, los animales que las consuman no van a aprovechar adecuadamente las proteínas del alimento y, además, se van a producir problemas como los mencionados anteriormente. Por ello, antes de incorporar el grano de soya integral a las raciones, se debe realizar lo que se denomina desactivación de la soya, que no es más que la eliminación de esos anti nutrientes, la eliminación de los inhibidores que bloquean la acción de las proteasas. Para la desactivación de la soya a nivel de finca, en el país se han desarrollado equipos relativamente sencillos, que aplican el método de desactivación en húmedo con temperaturas entre 110 y 120°C. (Información de estos equipos en La Ruta de la Soya).

Algunos productores de leche, en el estado Lara (Ingeniero Anzola, en Duaca) y en otras regiones del país, han desarrollado sistemas para utilizar la planta de soya en un estado de madurez (R7) que incluye todo el follaje y los granos, en silajes, en combinación con maíz o sorgo, con excelentes resultados. En unas evaluaciones  recientes, cuando utilizaron la soya con un estado de madurez más avanzado (R8) de lo que normalmente venían utilizando, encontraron que los resultados en producción y calidad de la leche, estuvieron muy por debajo de lo esperado. Posiblemente eso fue debido, entre otras causas, a que ya el grano tenía suficiente desarrollo para formar los anti nutrientes inhibidores de la tripsina (SBTI).

Siempre se escribe en relación a las bondades de la soya y su valor nutritivo, pero pocas veces se alerta a los productores sobre su contenido de anti nutrientes y los riesgos que se pueden enfrentar por el desconocimiento de su presencia. Tampoco se divulga mucho sobre lo relativamente fácil que puede ser acondicionar el grano para su uso adecuado en raciones de alimentos para animales. Por eso, para el éxito en el uso del grano integral de soya en la alimentación animal, se deben eliminar sus anti nutrientes.

pedroraulsolorzano@yahoo.com  www.pedroraulsolorzanoperaza.blogspot.com


Pedro Raúl Solórzano Peraza es colaborador destacado de Mundo Agropecuario

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