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Un aplauso de pie a los ganaderos venezolanos


Ing. Agr. M. Sc. Werner Gutiérrez Ferrer

Profesor y ex decano de la Facultad de Agronomía de LUZ

@WernerGutierrez


El 13 de junio, fecha del natalicio del “llanero eterno” José Antonio Páez, pilar fundamental de nuestra guerra de independencia, celebramos en Venezuela, el Día Nacional del Ganadero.

En medio de la adversidad, sé que escuchare voces de almas agotadas, a ratos invadidos por el pesimismo y la desesperanza, advirtiéndonos que dada las calamidades que soporta el sector productor de carne, leche y queso del país, “no tenemos nada que celebrar”. Lo lamento, pero no coincidiré jamás con esta afirmación.

Hemos presenciado ya más de dos décadas de un férreo y despiadado ataque de las mentes oscuras y antinacionalistas de quienes nos mal gobiernan, contra el sector ganadero venezolano, y aun así, estos valientes hombres y mujeres, héroes sin capa, siguen allí, bregando desde cada amanecer, de pie, incólumes, imponiéndose a las noches oscuras y los días a pleno sol.

Afortunadamente los impulsores de la “Destrucción del Siglo XXI” desestimaron en su absurda “gesta heroica contra el latifundio, los terratenientes y la burguesía apátrida”, el amor por el trabajo arduo del campo, y la pasión por sus tierras, que siente el verdadero productor venezolano. La sabana misma no alcanzará jamás para arropar el infinito corazón de nuestros productores agropecuarios.

Quien es ganadero de sentimiento y profesión, oficio generalmente heredado de generación en generación, está acostumbrado a afrontar las inclemencias del tiempo, las angustias y reveses, incluso los contratiempos impuestos por el peor de los gobiernos. En las calamidades, el ganadero venezolano se ha reinventado y con indisoluble terquedad labra sin apoyo alguno, pero sin rendirse, los senderos que convencido está, lo conducirán a un nuevo amanecer. En nuestros campos “el que no carga machete, saca las miel con las uñas”.

Las expropiaciones, confiscaciones, robos e invasiones de fincas productivas ejecutadas, dirigidas o apoyadas por los gobiernos de Hugo Chávez – Nicolás Maduro; la inexistencia de financiamiento bancario; escases de agroinsumos y combustibles; el robo, abigeato, y asesinato de productores en acciones ejecutadas por grupos de indígenas, bandas delictivas organizadas y grupos de guerrilleros y paramilitares, sin castigo alguno; el pésimo servicio eléctrico, vías de comunicación en deplorable  estado, y el estar sometidos a una economía en hiperinflación, no podemos negar que ha hecho mella en el sector ganadero nacional.

Familias enteras han sido llevadas a la ruina, municipios rurales que en el pasado disfrutaban de una economía floreciente soportada en la producción agropecuaria, hoy sufren las calamidades de un país cuya economía está sumergida en una profunda depresión económica. Un país, que según las estimaciones del Fondo Monetario Internacional, al cierre del año 2021habrá perdido el 83.5 % del tamaño de su economía con respecto al 2013, momento en que inició el gobierno de Maduro.

Es cierto, dentro de esa debacle, millones litros de leche se han dejado de producir, el rebaño nacional está diezmado. Sin embargo hoy, superando todas las dificultades, el sector ganadero venezolano, mantiene según algunas estimaciones un rebaño de cerca de 12.000.000 de cabezas de ganado, generando 700.000 empleos directos y 2.000.000 de empleos indirectos.    

Desde los inicios del gobierno de Chávez, se intentó también destruir el gremio ganadero nacional. Haciendo uso indiscriminado de la riqueza petrolera crearon gremios a su medida, cobijados bajo la etiqueta de “bolivarianos” agrupando en su seno pseudo líderes acomodaticios, mendigos de la lisonja. Algunos de ellos hoy disfrutan ilegítimas fortunas. Sin embargo, esta escaramuza tampoco le resultó al gobierno. En todo sentido, el chavismo – Madurismo, ha demostrado ser “muy poco joropo pa la suela de la  alpargata del ganadero venezolano”.

Las bases ganaderas continúan y continuarán por siempre “cabalgando detrás del jinete que lleva rabo”. Se han mantenido cohesionadas entorno a la Federación Nacional de Ganaderos (FEDENAGA), digna organización con representación en todos los estados con vocación pecuaria del país. Una de sus principales fortalezas, cerca de 90 asociaciones activas en la defensa del productor, conscientes que “quien tienen sueño liviano nunca lo matan dormio”.

No pasaran, no van a lograr jamás detener el aliento libertario del ganadero venezolano. Esta  raza de hombres y mujeres a caballo, de espíritu indomable, no va a ser doblegada nunca. Son buenos para bregar un hacha, buenos pa tirar charapo, llevan folclore en el pecho, sentimiento venezolano en el alma, y la sangre de que aquel lanero eterno, aun corre por sus venas, confiando siempre con infinita fe, en un mejor mañana.

Pido hoy, un aplauso de pie a los ganaderos venezolanos. Gente de estirpe, gente soñadora, siempre dispuesta a pintar de mil colores, cada amanecer, cada despertar. Dios los bendiga. #SiSePuede



Werner Gutiérrez es colaborador destacado de Mundo Agropecuario

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