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UN ARTÍCULO SIN NOMBRE: (lloviendo sobre mojado)


Germán Robaina G.

robainag@gmail.com


Según CGIAR, Research Program on Fish Agri-Food Systems (FISH), la pesca y la acuicultura contribuyen al sustento de 800 millones de personas y proporcionan a 3.200 millones de personas el 20 por ciento de su proteína animal.

El pescado es una rica fuente de micronutrientes y ácidos grasos esenciales, que son fundamentales para el desarrollo cognitivo y físico, y suele ser el alimento de origen animal más barato y accesible.

Para satisfacer la demanda futura de pescado, particularmente en los países en desarrollo, la producción mundial deberá duplicarse para el año 2030. La escala de este desafío requiere innovaciones en la investigación en todo el espectro de sistemas de producción y cadenas de valor de la acuicultura y la pesca en general.

Un sistema agroalimentario basado en pescado es un sistema interconectado e interdependiente que incluye componentes de la producción (acuicultura) y extracción pesquera (pesca de captura), su procesamiento, su comercialización y el consumo. 

Nuestro país debe mejorar la sostenibilidad, la productividad y la resiliencia de los sistemas agroalimentarios pesqueros para reducir la pobreza, mejorar la seguridad alimentaria y nutricional y garantizando la protección a los recursos naturales.

Diseñar estrategias e implementar programas para optimizar la contribución de la acuicultura a la canasta familiar, reducir la pobreza y mejorar la seguridad alimentaria y nutricional, se hace indispensable.

El desarrollo de prácticas de acuicultura sostenible aprovechando los múltiples ambientes factibles de aprovechas en el país sin degradar las condiciones ambientales, y el aprovechamiento de las múltiples ventajas comparativas y competitivas que poseemos, son estrategias que deben ser evaluadas e implementadas en el más corto tiempo posible.

Con la puesta en marcha de programas de producción piscícola basados en granjas flotantes destinadas al cultivo de especies autóctonas en nuestros embalses, granjas costeras en estos mismos embalses para especies exóticas como la tilapia, granjas marino-costeras para especies marinas de elevadísimo potencial, y el aprovechamiento de las múltiples especies presentes en el territorio nacional que poseen elevado potencial productivo, todo esto puede hacerse realidad en un breve plazo.

Al empecinamiento de muchos profesionales, políticos y autoridades en seguir restringiendo y desaprovechando el enorme potencial existente, aun ante la elevada cifra de desnutrición, pobreza, escases de empleos y divisas, no se le encuentra justificación alguna.

Al margen del color de nuestra franela y mente, el país requiere con suma urgencia la participación del sector público y privado para el logro de los objetivos.

Atrás deben quedar aquellas políticas implementadas a inicios de la denominada Quinta República, en la cual se intentaba execrar al sector privado de cualquier actividad de producción nacional, pero atrás deben quedar también aquella predicas del denominado Plan País, en las que se proponía promover solo la producción de especies con gran valor de exportación, y esta seguir subsidiando la adquisición de alimentos de menor precio y valor nutricional, mediante tradicionales y corruptas prácticas de importación de alimentos.

Atrás deben quedar, si de verdad se desea garantizar la denominada Seguridad Alimentaria, todo intento de obstaculizar, por acción u omisión, a la actividad acuícola nacional.

Si bien se ha logrado el desarrollo de una pujante industria camaronera y uno que otro micro o mediano desarrollo piscícola exitoso, estos son verdaderamente exiguos, ante los requerimientos de la población y el país en general.

Las tecnologías requeridas para la generación de micro y macroalgas, camarones de mar y de río, mejillones, ostras, vieiras, cobias, pámpanos, paguaras, pargos, meros, cachamas, bocachicos, tilapias y truchas, entre otras, se encuentran a disposición del país, faltando tan solo que la clase política (pesca y ambiente) diseñe e implemente las correspondientes normas regulatorias y flexibilice los trámites requeridos para su masificación.

Alimentos, empleos, desarrollo regional y divisas.


Germán Robaina es colaborador destacado de Mundo Agropecuario

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