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UNA RUTA ACUÍCOLA para Venezuela II – (ESTRATÉGIAS BÁSICAS y Grandes Requerimientos)


Venezuela posee un inimaginable potencial para la producción de biomasa pesquera bajo diferentes modalidades acuícolas, tanto continentales como marino costeras.

Sin embargo, para el logro de la biomasa pesquera que requiere el país -vía acuicultura- para el año 2030, se requiere del desarrollo, fomento y consolidación de esta actividad a escala comercial, para lo cual se proponen cinco (5) estrategias básicas.


Germán Robaina G.

robainag@gmail.com

ESTRATÉGIAS BÁSICAS PROPUESTAS

1.- Aprovechamiento de las ventajas competitivas y comparativas.

El país cuenta con un conjunto significativo de ventajas comparativas tales como clima, recursos hídricos y posición geográfica entre otras, que favorecerían el desarrollo de la actividad acuícola comercial y su incursión en los mercados nacionales e internacionales, ventajas éstas que deberán aprovecharse para promover la actividad, favoreciendo la inversión en el sector, corrigiendo las distorsiones y fallas en las que se incurrió en el pasado, facilitando el acceso a recursos financieros, apoyando la producción nacional, la distribución de los productos en el mercado interno, y fomentando la apertura de los mercados internacionales una vez cubierto el déficit nacional existente.

Además del mercado interno, la ubicación geográfica y el clima predominante, favorecen todo esfuerzo que se haga para promover la exportación de la producción acuícola una vez se cuente con el volumen adecuado, potenciando sus ventajas competitivas.

La cercanía a la Región del Gran Caribe y a los principales mercados importadores a nivel mundial, le brindan gran potencialidad a futuro, especialmente en lo que a calidad y frescura del producto se refiere, estrechamente relacionado con el tiempo de entrega post cosecha.

2.- Generar un entorno productivo adecuado

Generar las condiciones necesarias para el desarrollo y el crecimiento del sector, a partir de un marco normativo adecuado y una oferta institucional idónea, especialmente en lo relacionado a capital humano, acceso a recursos financieros, adecuados programas de investigación orientada y desarrollo de infraestructura, que adicionalmente propicie la asociatividad entre los actores públicos y privados en condiciones amigables y favorables a las dos partes.

Un esquema de ganar-ganar.

3.- Modificación del modelo de negocio.

La posibilidad de potenciar la acuicultura comercial nacional requiere un cambio sustancial en el modelo productivo que predomina en el país desde hace ya bastantes años, comenzando por el cambio en los sistemas de cultivo, como lo han hecho los países que lideran el mercado internacional.

La introducción de sistemas y protocolos de cultivos intensivos de alcance comercial, exige propuestas que, por su producción y efecto demostrativo y duplicador, ayuden a evidenciar sus ventajas a potenciales inversionistas y productores nacionales y extranjeros.

Tal como vienen recomendando expertos de la FAO, se plantea un nuevo enfoque, que implica para los empresarios retar sus actuales modelos de negocio, y para el gobierno ofrecer un acompañamiento estratégico que permita capitalizar las ventajas que posee el país.

4.- Diversificación de la oferta explotable y exportable.

A largo plazo el mercado internacional es el que asegura el mayor crecimiento del sector acuícola, así que, además de promover el abastecimiento del mercado pesquero nacional, en una segunda etapa la apertura de mercados de exportación es fundamental, y un adecuado balance entre los dos coadyuvará en los procesos de ajustes requeridos.

Por otra parte, se debe normar y permitir la explotación de todas aquellas ambientes y especies existentes en el territorio nacional de elevado potencial que requieran tecnologías de bajo riesgo ecológico, posean viabilidad técnica, económica y demanda comercial, tanto para consumo nacional, como para su uso como materia prima y/o como producto de exportación.

5.- Estímulos Intrínsecos y extrínsecos a la producción.

En términos generales, muy pocas actividades agropecuarias poseen la capacidad de generar biomasa alimentaria para consumo humano en tan gran volumen, reducido espacio y corto tiempo como la acuicultura.

Se recomienda el diseño de políticas de estímulos intrínsecos y extrínsecos por parte del sector gubernamental para estimular a los productores agropecuarios que incursiones en esta actividad a escala comercial, en asociación público-privada, y mediante adecuadas estrategias de asociatividad.

Grandes Requerimientos

La actividad acuícola a escala comercial no requiere inventar, probar o esperar, sino producir a la mayor brevedad, con la mayor intensidad y con el mayor rendimiento económico posible para el país y el inversor.

Enumerar los principales requerimientos de la actividad es tarea realmente difícil, pero tratando de dar una idea de ellos, citamos los que consideramos los más importantes.

  1. Recia voluntad política.
  2. Mejorar la vinculación entre piscicultores activos sobrevivientes.
  3. Neutralización sistemática de los obstaculizadores de profesión.
  4. Desmitificación de las especies exóticas ya presentes en el territorio nacional, aún no permisadas.
  5. Muchos deseos de producir empleos, desarrollo, alimento y divisas.
  6. Revisión, actualización, flexibilización y estandarización de la materia reguladora vigente, especialmente en lo ambiental, a fin de favorecer el desarrollo de la actividad.
  7. Reinstauración y activación, bajo adecuada reglamentación, de la figura de “concesión” contemplaba la Ley de Pesca y Acuicultura del año 2003 para el desarrollo de la maricultura comercial en áreas marino-costeras de gran potencial, así como la reglamentación y apertura de la explotación piscícola en los embalses venezolanos.
  8. Recuperación, dotación, mantenimiento, potenciación y/o especialización de la infraestructura piscícola pública y privada existente (alevinaje, alimento, procesamiento, etc.).

En resumen, fomento antes que obstaculización. Modelos de producción masiva antes que los de subsistencia.

El sector privado nacional e internacional, es el principal interesado en invertir en el desarrollo de la actividad, pero se requieren reglas claras, limpias, transparentes y constantes.

La obtención de las 300.000 Tm/año que se vienen anunciándose por parte del alto gobierno, nunca serán posibles de obtener con los actuales modelos de producción empleados.

Tenemos que recapacitar.

El tiempo apremia.


Germán Robaina G. es colaborador destacado de Mundo Agropecuario

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