América LatinaLa transición hacia las siembras de primavera en el Cono Sur obliga a vigilar la humedad superficial y subsuperficial. Brasil y Argentina necesitan una distribución regular de lluvias para sostener las primeras implantaciones, mientras los episodios de calor pueden acelerar la pérdida de agua.
En áreas tropicales, las lluvias intensas localizadas pueden favorecer los cultivos, pero también causar erosión, anegamiento y dificultades de transporte rural. Para café, cacao, frutas y horticultura, la regularidad importa tanto como el volumen acumulado.
NorteaméricaLa cosecha estadounidense avanza con contrastes. Las lluvias recientes mejoraron la humedad en zonas destinadas a cereales de invierno, pero llegaron tarde para parte del maíz y la soja afectados anteriormente por calor o sequedad.
El monitor de sequía mantiene una superficie considerable bajo alguna categoría de déficit. La prioridad práctica es separar los lotes con pérdida irreversible de aquellos que todavía pueden beneficiarse de humedad para el llenado final o para la próxima siembra.
EuropaEl continente sigue expuesto a temperaturas superiores a los promedios recientes, con humedad desigual entre el norte, el centro y el Mediterráneo. En las zonas secas, la preparación de los cereales de invierno puede enfrentar suelos duros y menor disponibilidad de agua.
Los episodios de lluvia intensa continúan siendo un riesgo localizado. Un aguacero fuerte no compensa necesariamente semanas de déficit y puede aumentar escorrentía, erosión o enfermedades si coincide con cosecha y almacenamiento.
AsiaIndia concentra la mayor alerta. La irregularidad del monzón compromete arroz, algodón, soja, maíz y legumbres en distintos estados y reduce la recarga de embalses y perfiles de suelo. Las legumbres muestran cierta resistencia por superficie sembrada, pero el rendimiento dependerá de las lluvias finales.
China mantiene fuertes contrastes entre regiones húmedas y secas. La vigilancia debe centrarse en calor tardío, disponibilidad de riego y condiciones de cosecha.
África y OceaníaEn África oriental y austral, la seguridad alimentaria continúa siendo sensible a la irregularidad de las precipitaciones, los costos de los insumos y la capacidad de almacenamiento. Las zonas pastoriles necesitan especial vigilancia de agua y pastos.
Australia conserva buenas perspectivas en varias zonas cerealistas, aunque las condiciones cambian entre estados. Heladas tardías, lluvias durante cosecha o un final seco podrían modificar calidad y rendimiento del trigo.