Agricultura

El algodón moderno tiene sus raíces genéticas en Yucatán

Publicado el 23/06/2026 · REDACCION

Un estudio liderado por Iowa State University rastreó el origen del algodón domesticado moderno en el noroeste de la península de Yucatán, donde aún se concentra una reserva genética silvestre clave para el mejoramiento.


Redactor: Luis Ortega
Editor: Eduardo Schmitz

El algodón moderno, cultivado durante miles de años por sus fibras blancas, largas y finas, tiene sus raíces genéticas en el noroeste de la península de Yucatán, en México. Así lo concluye un estudio liderado por científicos de Iowa State University, que analizó genomas de plantas silvestres y cultivadas para reconstruir la historia de domesticación de Gossypium hirsutum.

La investigación, publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences, confirma que las poblaciones silvestres de Yucatán conservan la mayor diversidad genética relacionada con el origen del algodón domesticado. Ese reservorio puede ayudar a buscar rasgos útiles como resistencia a enfermedades, tolerancia a salinidad y adaptación a condiciones ambientales difíciles.

De cápsulas pequeñas a fibras largas y blancas

Jonathan Wendel, profesor distinguido de ecología, evolución y biología organismal en Iowa State University, ha estudiado durante décadas cómo el algodón pasó de plantas silvestres con cápsulas pequeñas y fibras oscuras, cortas y gruesas a los cultivos modernos con fibras abundantes, largas y blancas.

En la naturaleza no existe algo equivalente al algodón domesticado actual. Las fibras modernas son el resultado de miles de años de selección humana orientada a mejorar calidad, longitud, finura y facilidad de uso textil.

Ese proceso explica por qué el cultivo del algodón ocupa hoy un lugar central entre las fibras naturales más importantes del mundo, pero también por qué su base genética moderna es más estrecha que la de sus parientes silvestres.

Un origen ubicado con genómica moderna

Estudios anteriores ya apuntaban a la península de Yucatán como probable zona de domesticación. La novedad es que las herramientas actuales de secuenciación genómica permitieron precisar mejor el origen y validar la hipótesis con un conjunto amplio de muestras.

El equipo de Wendel y 19 coautores comparó cientos de genomas de algodón, tanto silvestres como cultivados. El análisis permitió medir diferencias entre genomas individuales y construir relaciones de parentesco genético entre poblaciones.

Corrinne Grover, científica investigadora de Iowa State University y profesora adjunta asistente en ecología, evolución y biología organismal, lideró la secuenciación de nuevos especímenes y el análisis de datos. La comparación mostró que los genomas del algodón domesticado se agrupan más estrechamente con muestras procedentes del noroeste de Yucatán.

Una domesticación iniciada hace unos 5.000 años

La domesticación del algodón moderno comenzó aproximadamente hace 5.000 años. En ese proceso, los agricultores fueron seleccionando plantas con fibras más útiles, dejando atrás gran parte de la variación silvestre disponible.

Wendel explicó que domesticar una planta implica tomar una parte limitada de una población amplia y repetir esa selección durante muchas generaciones. El resultado es un cuello de botella genético: el cultivo mejora en ciertos rasgos, pero pierde diversidad.

Ese estrechamiento genético también ha sido señalado en investigaciones sobre herramientas genómicas para variedades modernas de algodón, donde la falta de variación genética aparece como un desafío para lograr nuevos avances en calidad de fibra y rendimiento.

La especie que domina el algodón mundial

Después de salir del noroeste de Yucatán, el algodón cultivado se expandió y terminó dominando la producción mundial. La especie nativa de México, Gossypium hirsutum, conocida también como algodón upland, representa cerca del 90% de las plantas de algodón cultivadas actualmente.

Ese dominio no se produjo por una mutación única y espectacular, sino por mejoras graduales acumuladas durante la domesticación y el mejoramiento. Las fibras fueron aumentando en calidad y abundancia, mientras los sistemas agrícolas reforzaban los tipos más útiles para la industria textil.

La importancia de la fibra sigue siendo decisiva para el productor. Modelos recientes de calidad muestran que la calidad del algodón influye directamente en el valor económico de la cosecha y en la rentabilidad agrícola.

El tesoro genético quedó en las plantas silvestres

El estudio encontró que dos plantas silvestres tomadas al azar del noroeste de Yucatán presentan, en promedio, el doble de diferencias genéticas que dos cultivares modernos elegidos al azar. Esa comparación muestra cuánta diversidad quedó fuera durante la domesticación.

Para los investigadores, esa diversidad silvestre funciona como un mapa genético. Puede señalar dónde buscar rasgos perdidos durante el mejoramiento, incluidos genes vinculados con salud de la planta, resistencia a patógenos o tolerancia a condiciones adversas.

Grover observó que, en invernadero, las plantas domesticadas son más compactas y tienen cápsulas más esponjosas, pero sus parientes silvestres suelen mostrar mejor salud general. Esa diferencia refuerza el interés en estudiar el germoplasma silvestre y trasladar rasgos útiles al algodón cultivado.

Resistencia, salinidad y adaptación futura

El valor práctico del hallazgo está en el mejoramiento. Conocer el origen del algodón domesticado permite dirigir la búsqueda de genes hacia las poblaciones silvestres con mayor diversidad y mayor cercanía evolutiva al cultivo moderno.

Entre los rasgos de interés figuran resistencia a enfermedades, tolerancia a salinidad y capacidad de adaptación a ambientes más difíciles. Estos atributos pueden ser decisivos en regiones donde el algodón enfrenta estrés hídrico, suelos salinos, plagas o enfermedades emergentes.

La resistencia sanitaria ya es una prioridad en el cultivo. Investigaciones recientes sobre algodón resistente a hongos muestran cómo la búsqueda de rasgos genéticos útiles puede proteger la producción frente a amenazas como la marchitez por Fusarium.

Una hoja de ruta para el mejoramiento del algodón

El estudio ofrece una base para trabajar con mayor precisión. En lugar de buscar variación genética de manera dispersa, los mejoradores pueden concentrarse en poblaciones silvestres de Yucatán, donde el acervo genético ancestral sigue siendo más profundo.

Esta información puede combinarse con secuenciación genómica, marcadores moleculares y programas de cruzamiento para recuperar rasgos útiles sin perder las características productivas del algodón moderno.

El desafío será integrar esa diversidad en variedades comerciales de forma eficiente. El algodón domesticado ya fue optimizado para producir fibra abundante y de alta calidad; el objetivo ahora es ampliar su base genética para hacerlo más resistente, adaptable y sostenible.

Una historia agrícola escrita en el genoma

La investigación muestra cómo la domesticación transformó una planta silvestre de fibras cortas y oscuras en una de las materias primas textiles más importantes del mundo. También recuerda que la mejora agrícola siempre implica una selección: se ganan rasgos valiosos, pero pueden perderse otros.

El noroeste de Yucatán aparece ahora como una región clave para entender el pasado del algodón y también su futuro. En sus poblaciones silvestres puede estar parte de la respuesta a los desafíos productivos que enfrenta el cultivo moderno.

Fuente(s) referenciales

Phys.org / Iowa State University