Las 64 parcelas Alma Mater permitirán estudiar durante décadas el agua, los suelos, la rentabilidad y diferentes sistemas de cultivo a escala cercana a una explotación real
Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Karem Díaz S.
La Universidad de Illinois Urbana-Champaign está construyendo junto con agricultores un experimento agrícola de largo plazo destinado a responder preguntas prácticas sobre la producción del Medio Oeste de Estados Unidos. La iniciativa, denominada Alma Mater Plots, cuenta con 64 parcelas de una hectárea aproximada cada una y un sistema independiente de drenaje subterráneo que permitirá medir la calidad del agua.
El campo experimental se encuentra a pocos kilómetros al sur del campus principal de la universidad. Cada parcela ocupa un acre, equivalente a unas 0,4 hectáreas, y puede manejarse y monitorearse por separado. De acuerdo con la institución, la combinación de extensión, número de unidades y drenaje individual convierte al proyecto en el mayor experimento de su tipo.
La particularidad no se limita a su infraestructura. Antes de establecer los tratamientos definitivos, los científicos están consultando a productores, representantes del sector agropecuario y responsables de políticas públicas para decidir qué prácticas deben compararse. El objetivo es que los resultados respondan a problemas reales de las explotaciones de Illinois y puedan servir como referencia para otras zonas agrícolas del Medio Oeste.
Más de 140 agricultores participaron en las consultas
Andrew Margenot, profesor del Departamento de Ciencias de Cultivos y director de las parcelas Alma Mater, encabeza el proceso de diseño. Durante el último año, el equipo formó un consejo asesor diverso y organizó más de una docena de grupos de discusión en diferentes puntos de Illinois.
Las consultas habían reunido hasta julio de 2026 a más de 140 agricultores. La universidad prevé continuar recibiendo aportes de productores, organizaciones sectoriales, empresas y actores vinculados con la política agrícola hasta finales del año.
Esta etapa explica por qué los terrenos, establecidos desde 2024, todavía no tienen definidos todos sus tratamientos permanentes. La intención es evitar que las preguntas científicas se seleccionen exclusivamente desde el ámbito académico, sin considerar costes, riesgos productivos, disponibilidad de maquinaria, condiciones meteorológicas y posibilidades reales de adopción.
Sanjay Sofat, director de política ambiental de la Illinois Farm Bureau e integrante del consejo asesor, señaló que las recomendaciones agrícolas suelen formularse sin comprender plenamente las dificultades que implica cambiar una práctica. Entre ellas figuran la financiación de nuevos equipos, la incertidumbre climática y el riesgo económico asumido por cada explotación.
El drenaje permitirá seguir los nitratos parcela por parcela
Uno de los principales recursos de Alma Mater Plots es el drenaje subterráneo independiente. Las tuberías permiten recoger y analizar el agua procedente de cada unidad experimental para establecer cómo influyen los cultivos, fertilizantes y métodos de manejo en la pérdida de nutrientes.
El drenaje artificial es fundamental para cultivar algunos de los suelos húmedos de Illinois, pero también puede transportar nitratos fuera de la zona radicular. Esos compuestos alcanzan corrientes de agua y reducen la proporción del fertilizante aprovechada por las plantas. Desde 2024, el equipo recopila datos de referencia para conocer las condiciones iniciales antes de comenzar las comparaciones de largo plazo.
La infraestructura permitirá evaluar simultáneamente producción y efectos ambientales, sin depender únicamente de mediciones realizadas en parcelas pequeñas. Este enfoque guarda relación con investigaciones previas sobre rotaciones diversificadas que reducen las pérdidas de nitratos sin perjudicar el rendimiento.
También ayudará a identificar posibles compensaciones entre diferentes indicadores. Una práctica puede mejorar la calidad del agua y, al mismo tiempo, generar cambios inesperados en las emisiones o en los costes. Estudios anteriores en Illinois ya encontraron relaciones complejas entre cultivos de cobertura, nitrógeno y óxido nitroso, lo que refuerza la necesidad de medir varios efectos durante periodos prolongados.
Salud del suelo, agricultura regenerativa y rentabilidad
Aunque las consultas continúan, ya aparecen cuatro temas recurrentes: calidad del agua, salud del suelo, prácticas regenerativas y rentabilidad. Los investigadores consideran estudiar sistemas de cultivo e insumos que puedan aumentar la eficiencia del nitrógeno, limitar las pérdidas de nitrato y conservar el margen económico del productor.
Entre las posibilidades figura evaluar leguminosas como cultivos de cobertura para determinar si permiten reducir gastos en fertilizantes o herbicidas. Los tratamientos todavía no han sido aprobados como componentes definitivos del experimento, por lo que la universidad deberá integrar las propuestas recibidas antes de establecer las comparaciones permanentes.
La investigación de largo plazo es importante porque algunas modificaciones del suelo requieren varios años para diferenciarse de la variabilidad natural. Un seguimiento reciente de pastos perennes y carbono en suelos agrícolas de Illinois mostró precisamente que las mediciones acumuladas ofrecen información que difícilmente puede obtenerse durante una sola campaña.
La rentabilidad tendrá un lugar central en el diseño. Una práctica ambientalmente favorable puede encontrar resistencia si exige inversiones elevadas, aumenta el trabajo o expone al agricultor a una reducción del rendimiento. Las parcelas permitirán comparar esos costes con el ahorro de insumos y otros posibles beneficios dentro de unidades con dimensiones más representativas.
Una escala mayor que las históricas parcelas Morrow
Alma Mater Plots busca prolongar la tradición de las parcelas Morrow, que en 2026 cumplieron 150 años y constituyen el segundo experimento agrícola continuo más antiguo del mundo. Aquellos ensayos permitieron observar durante generaciones cómo la rotación, la fertilización y otras decisiones modifican la productividad y las propiedades del suelo.
La configuración actual de Morrow ocupa un acre dividido en 24 unidades pequeñas y podría caber completa dentro de una sola parcela de Alma Mater. El nuevo terreno dispone inicialmente de 64 parcelas, pero la superficie reservada permitiría ampliar el experimento a 75 o más.
El mayor tamaño busca acercar los tratamientos a las condiciones de una explotación y aumentar la capacidad estadística para formular recomendaciones. La experiencia de otros ensayos prolongados sobre rotaciones de maíz y soja demuestra que algunos efectos productivos y ambientales solo se vuelven evidentes después de mantener el mismo sistema durante años.
Las parcelas ya están sembradas con maíz
Mientras se completa el proceso de consulta, el terreno no permanece inactivo. Todas las parcelas están sembradas con maíz como parte de un estudio de tres años respaldado por la Foundation for Food and Agriculture Research. El trabajo sirve para probar un protocolo propuesto para evaluar fertilizantes de eficiencia mejorada.
Una vez sintetizadas las aportaciones de los grupos de discusión, comenzarán los tratamientos agrícolas de largo plazo. El diseño mantendrá cierto grado de flexibilidad para ajustar prácticas y variables conforme cambien los problemas productivos, el clima, los insumos y las prioridades de los agricultores.
La aspiración de la Universidad de Illinois es mantener el experimento durante al menos 150 años. Esa continuidad permitiría comparar nuevas prácticas sin perder el registro histórico y dejar una infraestructura preparada para responder preguntas agrícolas que todavía no pueden anticiparse.
Fuentes referenciales:
Phys.org – Proyecto agrícola Alma Mater Plots
Universidad de Illinois Urbana-Champaign – Alma Mater Plots

