Floraciones más cortas, enfermedades, vientos fuertes y clima extremo reducen la producción de miel y obligan a los apicultores migratorios a cambiar rutas y estrategias.
Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz
La apicultura en Corea del Sur enfrenta una presión creciente por el cambio climático. Las floraciones se adelantan, duran menos tiempo y dejan menos margen para que las abejas recolecten néctar. A eso se suman nuevas enfermedades, episodios de clima extremo y una caída de la población de abejas.
El caso de Park Gyeong-je, apicultor migratorio surcoreano de 65 años, resume el cambio que atraviesa el sector. Park comenzó con la apicultura en 1979 y hoy maneja unas 110 colmenas, con alrededor de 8,8 millones de abejas. Durante décadas recorrió el país siguiendo las floraciones estacionales; ahora duda de cuánto tiempo podrán sobrevivir él y otros productores bajo las nuevas condiciones climáticas.
Floraciones más breves y menos miel
La apicultura migratoria depende de una secuencia precisa: mover colmenas hacia las zonas donde las flores están abiertas y aprovechar ventanas cortas de néctar. En Corea del Sur, el calentamiento está alterando ese calendario.
Las flores aparecen antes y permanecen disponibles durante menos días. Park relató que antes realizaba cuatro viajes por el país para cosechar miel de acacia negra, una de las variedades más importantes del mercado surcoreano. Ahora solo puede hacer dos viajes, y la producción se concentra en apenas uno o dos meses del año.
El apicultor estima que, en comparación con la década de 1990 o comienzos de los años 2000, su cosecha de miel cayó alrededor de 70%. La pérdida no solo afecta sus ingresos: también revela una desincronización entre abejas, floraciones y clima.
El impacto del clima sobre la producción apícola ya se ha observado en investigaciones sobre por qué las abejas producen menos miel, donde temperatura, disponibilidad de flores y recursos para polinizadores aparecen como factores decisivos.
Un oficio que sigue las flores
Park vive en el condado rural de Sancheong, al sur del país, cerca del monte Jirisan. Como apicultor migratorio, traslada sus colmenas en camiones y una furgoneta, generalmente de noche, cuando las abejas duermen.
Los apicultores intercambian información sobre dónde están floreciendo los árboles y cuáles son las mejores rutas para producir miel. Pero ese conocimiento tradicional se vuelve menos previsible cuando las estaciones se acortan y el clima cambia con rapidez.
Park afirmó que antes existían diferencias climáticas claras entre el sur y las regiones centrales, algo favorable para la producción. Ahora percibe que las estaciones se han simplificado: casi solo quedan verano e invierno.
Este tipo de desajuste coincide con contenidos sobre cambio climático y comportamiento forrajero de las abejas, donde la disponibilidad de flores condiciona el acceso a néctar y polen.
Viento, enfermedades y pérdida de colonias
El problema no se limita a la floración. Los cambios meteorológicos también han traído vientos fuertes, que pueden dificultar el regreso de las abejas a sus colmenas. En sistemas migratorios, esa pérdida de orientación reduce la fuerza de las colonias y compromete la cosecha.
Las enfermedades también se han convertido en una amenaza creciente. Condiciones más cálidas y variables pueden favorecer parásitos, virus y otros problemas sanitarios que debilitan a las abejas melíferas.
La combinación de clima extremo, escasez de alimento y presión sanitaria afecta la supervivencia de las colonias. Por eso, los apicultores no solo deben encontrar flores: también deben mantener colmenas sanas en un ambiente más inestable.
La relación entre clima, enfermedades y declive de abejas ha sido analizada en artículos sobre apicultura y cambio climático, donde se describen alteraciones de floración, estrés térmico y aumento de plagas.
La acacia negra y el mercado de miel
La mayor parte de la miel producida en Corea del Sur corresponde a acacia negra, apreciada por su sabor suave y floral. También existen otras variedades, como la miel de castaño, menos dulce y con perfil más terroso.
Cuando la floración de acacia negra se adelanta o dura menos, los apicultores pierden una de sus principales oportunidades comerciales del año. Si además las abejas llegan tarde o encuentran condiciones de viento, lluvia o calor excesivo, la cosecha se reduce todavía más.
En 2024, Corea del Sur exportó 8,55 toneladas métricas de miel natural, según datos de la plataforma World Integrated Trade Solution. Aunque no es un gran exportador global, el producto forma parte de economías rurales que dependen de ventanas estacionales muy específicas.
Tecnología y política como posibles salidas
Park Gyeong-je sigue trabajando pese a la incertidumbre. Su esperanza está en una combinación de tecnología, mejores políticas públicas y adaptación del sector apícola.
Entre las posibles respuestas aparecen sistemas de monitoreo de colmenas, alertas climáticas, seguimiento de floraciones, control sanitario más temprano y apoyo a los apicultores migratorios para reorganizar rutas.
También resulta clave proteger hábitats con flores, ampliar fuentes de alimento para abejas y reducir presiones adicionales como pesticidas o pérdida de biodiversidad. La gestión del paisaje puede ayudar a sostener colonias más fuertes, como muestran estudios sobre hábitat con plantas con flores y salud de las abejas.
Una señal para la agricultura
La crisis apícola surcoreana no afecta solo a quienes producen miel. Las abejas cumplen funciones esenciales de polinización en sistemas agrícolas y ecosistemas naturales.
Cuando disminuyen las colonias o se altera su actividad, también pueden verse afectados cultivos que dependen de polinizadores. Por eso, la situación de Corea del Sur forma parte de una preocupación global sobre seguridad alimentaria, biodiversidad y adaptación rural.
La pérdida de polinizadores ya ha sido identificada como una amenaza para cultivos y ecosistemas, como se explica en el análisis sobre cambio climático y polinizadores.
Park continúa moviendo sus colmenas por el país, pero su experiencia muestra cómo el calentamiento global está modificando un oficio basado en la lectura fina de estaciones, flores y comportamiento de las abejas.
Fuente(s) referenciales
Frankfurter Allgemeine Zeitung

