Agricultura

Argentina selecciona abejas reina adaptadas al territorio

Publicado el 08/09/2026 · REDACCION

Gerónimo Walter Muñiz produce unas 2.000 reinas por temporada en el partido bonaerense de Azul, después de casi 25 años de mejoramiento y una experiencia profesional en Hawái


Redactor: Javier Morales O.
Editor: Eduardo Schmitz

En el partido de Azul, en el centro de la provincia de Buenos Aires, el apicultor argentino Gerónimo Walter Muñiz dirige un establecimiento dedicado a seleccionar y criar abejas reina adaptadas a las condiciones productivas de la región. Su criadero, Reinas GW, obtiene alrededor de 2.000 ejemplares por temporada y trabaja con criterios comparables a los de una cabaña de reproductores ganaderos.

Muñiz es apicultor de segunda generación y lleva casi 25 años especializado en la selección de reinas. Según explicó, su establecimiento es el único criadero de estas características habilitado por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria, Senasa, dentro del partido de Azul.

La abeja reina determina el desarrollo de la colonia

La reina es la madre de los integrantes de la colonia y cumple una función decisiva en la continuidad de la población. Su descendencia está formada por obreras y zánganos; las primeras se encargan de alimentar las crías, producir miel, mantener el panal y desarrollar las demás tareas indispensables para el funcionamiento cotidiano de la colmena.

Cuando un apicultor desea multiplicar su apiario necesita una reina para cada nueva colonia. En condiciones naturales, las abejas se reproducen mediante la enjambrazón, pero los criaderos permiten planificar el proceso y suministrar material vivo con características previamente evaluadas.

La actividad se relaciona directamente con las técnicas empleadas para multiplicar colmenas mediante criterios productivos y genéticos. La finalidad no consiste únicamente en obtener más individuos, sino en mejorar la capacidad de las colonias para responder al ambiente donde serán instaladas.

La experiencia en Hawái ordenó el proceso productivo

El vínculo de Muñiz con la apicultura comenzó junto a su padre, quien lleva más de medio siglo dentro de la actividad. A finales de la década de 1990, mientras terminaba sus estudios secundarios, realizó un curso de cría de reinas y comenzó a producirlas para abastecer su propio apiario.

Su formación dio un salto cuando viajó a Hawái para trabajar en un criadero que manejaba alrededor de 60.000 reinas, una escala treinta veces superior a su producción actual. Allí conoció una organización basada en tareas diarias ordenadas y procedimientos sucesivos capaces de sostener grandes volúmenes.

Al regresar a Argentina aplicó parte de ese aprendizaje en Azul. Las condiciones climáticas locales no permiten adelantar tanto la temporada como ocurre en otras regiones productoras, entre ellas Mendoza, pero el establecimiento orientó su trabajo hacia una meta diferente: obtener abejas que funcionen adecuadamente dentro del ambiente bonaerense.

La selección de una reina necesita al menos dos temporadas

El mejoramiento comienza antes de producir las nuevas reinas. El criador identifica una colonia materna y estudia durante un mínimo de dos temporadas si sus características justifican multiplicar esa línea. De esa madre se obtiene el material que dará origen a las futuras hijas.

Entre los criterios considerados aparece la mansedumbre, una cualidad que facilita el manejo y reduce la agresividad durante las labores. También se evalúan la producción de miel, la capacidad para atravesar el invierno y la rapidez con la que la población se desarrolla cuando llega la primavera.

Otro atributo buscado es una menor tendencia a enjambrar. Cuando parte de la colonia abandona la colmena, el productor pierde población y capacidad productiva. La selección sostenida permite favorecer fenotipos más sedentarios, aunque la enjambrazón siga formando parte del comportamiento natural de las abejas.

Este enfoque coincide con otras experiencias de evaluación territorial, como las pruebas de abejas reina realizadas en Baviera, donde la resistencia, el comportamiento y la adaptación local también se utilizan para orientar el mejoramiento apícola.

El comportamiento higiénico aporta una referencia sanitaria

Los criadores analizan además la capacidad de las obreras para detectar y retirar rápidamente crías muertas o afectadas dentro del panal. Para medir este comportamiento higiénico se inutiliza de manera controlada una porción de la cría y se observa cuánto tarda la colonia en limpiar las celdas.

Una respuesta rápida constituye una característica deseable porque muestra la capacidad colectiva para reconocer y eliminar material potencialmente problemático. No significa que la colonia quede protegida frente a todas las enfermedades o parásitos, pero proporciona un criterio útil dentro de un programa de selección más amplio.

La sanidad representa uno de los desafíos centrales de la actividad. Distintos programas internacionales buscan desarrollar abejas con mayor resistencia a parásitos, especialmente frente a amenazas capaces de debilitar o causar la pérdida de colonias.

Un concurso nacional evalúa genética y desempeño

Los criadores argentinos presentan sus líneas en un encuentro anual organizado por la Cabaña Apícola Pedro J. Bover, ubicada en General Belgrano y dependiente del Ministerio de Desarrollo Agrario de la provincia de Buenos Aires. Allí, un jurado examina características físicas y diferentes parámetros productivos y sanitarios.

Muñiz obtuvo el primer premio en 2024, recibió una mención en 2025 y alcanzó el segundo puesto en 2026. Más allá de la competencia, el encuentro permite que productores de distintas zonas compartan resultados, dificultades de la temporada y experiencias de selección.

La función de los criaderos no se limita a crear nuevas colmenas. También suministran reinas para renovar colonias existentes. Según Muñiz, una reina suele conservar su mayor potencial durante dos o tres temporadas; después, el rendimiento puede comenzar a disminuir y el apicultor puede decidir reemplazarla de manera planificada.

Senasa inspecciona el criadero tres veces al año

Reinas GW comercializa reinas nacidas y fecundadas, además de celdas reales que contienen a las futuras reinas antes de su emergencia. El establecimiento recibe tres inspecciones anuales del Senasa, controles destinados a verificar las condiciones de producción y el trabajo de selección y mejoramiento.

Muñiz ha realizado algunas exportaciones, aunque advierte que una reina premiada en Azul no necesariamente ofrecerá el mismo desempeño en otra región. Temperatura, disponibilidad floral, duración del invierno, calendario de lluvias y prácticas de manejo pueden modificar la respuesta de una colonia.

La adaptación local adquiere mayor importancia en un contexto de transformaciones productivas y climáticas. La apicultura frente al cambio climático necesita colonias capaces de responder a variaciones en las floraciones, episodios térmicos y periodos de escasez de alimento.

La genética apícola fortalece una actividad estratégica

El trabajo de una cabaña de abejas se parece al mejoramiento ganadero porque observa durante años el desempeño de los reproductores y multiplica aquellos que expresan los atributos buscados. La diferencia es que la evaluación se realiza sobre el funcionamiento colectivo de una colonia formada por miles de individuos.

Seleccionar reinas adaptadas puede contribuir a mejorar la producción de miel, la estabilidad de los apiarios y el manejo sanitario. Sus efectos también alcanzan la agricultura, ya que colonias vigorosas sostienen servicios de polinización relevantes para numerosos cultivos.

La contribución de los insectos puede reflejarse directamente en los rendimientos. Un estudio realizado en campos alemanes encontró que los polinizadores aumentaron un 25 % la producción de girasol, evidencia del vínculo entre la salud de las poblaciones polinizadoras y el resultado agrícola.

Después de casi un cuarto de siglo de selección, el objetivo de Muñiz sigue concentrado en identificar las abejas que funcionan mejor en Azul. Su experiencia muestra que la calidad genética no puede separarse del ambiente y que la productividad de una colonia depende tanto de sus características heredadas como de su adaptación al territorio.

Fuente referencial:
Bichos de Campo



Mundo Agropecuario
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